I · El Aliento

El año de Eleina

Seis Estaciones de sesenta días y cinco que no son de nadie. Eso es el año en Eleina, y las dos mitades de la frase importan casi lo mismo: las Estaciones ordenan el trabajo y los Cinco paran la ley.

365 días · 6 Estaciones de 60 · los Cinco Seis por sesenta son trescientos sesenta. Los cinco que faltan van en la costura y no pertenecen a ninguna Estación.

Las seis Estaciones

La mesa ya las numeraba —«Estación IV · SEL 1650»— y se sigue numerando igual. Cada una tiene además un mote, que es lo que usa la gente cuando no está escribiendo un contrato.

EstaciónMoteCae enLo que pasa
Ila Abiertamarzo–abrilSe abre el año. Se bota, se siembra tarde, se compra ganado de labor
IIla Siegamayo–junioLa cosecha grande. El campo no está para nada más
IIIla Secajulio–agostoCalor y caminos duros. La mejor estación para viajar y la peor para trabajar
IVla Recogidaseptiembre–octubreVendimia, sal y Asamblea de otoño. La estación del dinero
Vla Larganoviembre–diciembreLas noches ganan. Acaba con la más larga del año
VIla Cerradaenero–febreroNieve en la sierra, caminos malos, nadie se mueve

Los Cinco, que no son fiesta

Van entre el último día de la Cerrada y el primero de la Abierta, y no pertenecen a ninguna Estación. No son cinco días de fiesta: son cinco días en que la ley se para. No corre plazo, no corre interés, no empieza sentencia, no vence deuda, no se abre mercado con derecho y ningún contrato cuenta esos días.

De ahí sale una consecuencia que decide pleitos: un arriendo de nueve años son nueve años de trescientos sesenta. Y quien tenía que pagar el último día de la Cerrada paga el primero de la Abierta sin deber nada por el retraso, que es por lo que todo el mundo que puede elegir fecha de vencimiento elige ésa.

Nadie sabe de dónde vienen, y en el oeste no son de nadie. Los sacerdotes de Aedith dicen que son el hueco que el Aliento dejó sin contar; los enanos no discuten de quién son sino qué son, los llaman Murn-Dor, el suelo, y no los tallan. El único sitio donde se dice un nombre está al sur de La Muralla, y el nombre es Nucro.

La semana: seis nombres y el séptimo

Siete días con los nombres de los siete Dragones Mayores, salvo que a Nucro no se le nombra. El de Murnos, el de Aedith, el de Zehena, el de Pernás, el de Arcazet, el de Eminta, y el séptimo.

El séptimo es el suyo y se llama por su número porque nadie quiere decir de quién es. No se compra, no se juzga y no se firma, y sólo trabajan dos oficios: los que entierran y los que guardan. En Méleni se trabaja igual que cualquier día, arriba lo saben y no se comenta.

El mercado grande es el de Eminta, que lleva agua, viaje, libertad y suerte, y cae justo antes del séptimo. Así que la plaza revienta la víspera del día muerto, que es exactamente cómo funciona un sábado y por eso nadie tiene que explicárselo a nadie.

Y la semana no se alinea con la Estación. Corre por su cuenta y arrastra de un año a otro, porque sesenta días no son ocho semanas y media por diseño sino porque nadie lo diseñó. Los libros del concejo llevan las dos cuentas en columnas separadas, y el escribano que las cuadra mal es el chiste de todas las Casas del Concejo.

La luna, que no cuadra con nada

Una luna, y su ciclo es de cuarenta y un días. Cuarenta y uno no divide a sesenta, ni a trescientos sesenta y cinco, ni a siete: la luna no repite nunca contra el calendario, y ésa es la decisión que explica tres cosas que ya estaban escritas.

Explica por qué el calendario lunar de Elvandor sólo lo interpretan los Altos Elfos, que no es esoterismo sino que reconciliar un ciclo de cuarenta y uno con un año de trescientos sesenta y cinco exige una tabla que hay que rehacer cada generación, y ellos son los únicos con la paciencia y la vida larga para llevarla. Explica por qué el de eclipses de los esfixies es un arte aparte: hay dos o tres eclipses visibles al año y caen donde caen. Y explica por qué en Dágata la luna no sirve para nada oficial — no se fecha con ella, no se paga con ella y no se convoca con ella. Se mira, y ya.

Cómo se escribe una fecha

Una fecha se escribe con la Estación, el día y la Era. Y a la luz de una vela, casi siempre.
Una fecha se escribe con la Estación, el día y la Era. Y a la luz de una vela, casi siempre.
En escritura
«a doce días de la Estación IV del milésimo seiscientésimo quincuagésimo año de la Luz»
En la crónica
12 · IV · SEL 1650
Hablando
«a mediados de la Recogida», que es lo que se oye siempre
Cómputo civil
SEL 1650 = 850 d.F.Ll., y suman lo mismo

La hora

El año estaba resuelto y el día no, y el día es lo que hace falta en una escena de posta. En Dágata hay relojes y no son magia: máquinas de pesas, las hace Méleni y son de las cosas que Méleni vende y nadie más sabe hacer.

ClaseCuántosDóndePara qué sirve
De torre, con campana9catedrales y algún templo mayorNo se mira: se oye en toda la ciudad
De fachada, sin campana22diez ciudades y seis villasSe mira desde la plaza. Que esté en el concejo y no en el templo dice bastante
De faltriquera—quien puede pagar de quince a cuarenta marcosAtrasa media hora al día. Saber quién lleva uno es saber bastante de él

Treinta y uno en todo el Reino y ninguno en el campo. Para los demás hay ocho tramos —alba, mañana, medio, tarde, ocaso, prima, filo y madrugada—, y de ahí sale algo que cambia cómo se investiga un crimen: las coartadas de campo no se pueden apretar, y el «hacia la una» de un testigo de Kórnik sí vale como prueba, porque Kórnik tiene reloj de fachada.

Lo que no se sabe

De dónde salen los Cinco. Hay tres respuestas y ninguna es la de al lado: en Dágata que la costumbre no tiene dios detrás, en Khazadorn que no se tallan y punto, y al sur de La Muralla que son de Nucro. No hay documento anterior a la Fundación que los mencione, y eso o significa que son posteriores o significa que son tan viejos que nadie los anotó.

El nombre de la luna en Elvandor. Lo tiene, y no se dice delante de extranjeros; lo que no está claro es si eso es cortesía, superstición o una de las dos cosas que los Altos Elfos hacen pasar por la otra.

Y si alguna vez se intentó cuadrar la semana con la Estación. Sesenta días no son siete de nada, y ocho mil años de contables dan para haberlo intentado; no consta ni un solo intento, lo cual es más raro que el propio desajuste.

El Libro de Eleina 2026-09-25 Aviso legal El reglamento vive aparte, en Umbral
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