VII · Lo que habita

Lo que anda por el llano y el desierto

En el llano lo que mata es el reloj: el odre vacío, el que llegó antes y la polvareda del que viene detrás.
En el llano lo que mata es el reloj: el odre vacío, el que llegó antes y la polvareda del que viene detrás.

En Aventhara y en las llanuras del sur de Valdrinia se muere de sed, de sol y del frío de la noche, casi siempre en ese orden, y casi nunca de un mordisco. Los animales grandes del secano están flacos y tienen prisa. En el llano lo que mata es el reloj: cuánta agua llevas y cuántas horas de sol te quedan, y todo lo que caza allí lo sabe y trabaja con eso.

Cuatro días de agua · once horas de sol · una noche a cero Un hombre carga cuatro días de agua y no más. Lo que le sigue sólo tiene que aguantar tres.

Lo que pasta y lo que va detrás

La comida se mueve, y detrás se mueve todo lo demás. Una manada de antílopes que cruza una ruta de caravana arrastra una fila de dos días: primero las jaurías, después los chacales, después lo que limpia el hueso.

El antílope de cuerno largo
Manadas de hasta doscientas cabezas que van de un agua a otra. No embiste ni acorralado: sale. Señala dónde hay agua tres días antes de que la veas, y trae compañía.
La liebre de estepa
Oreja enorme, que es como suelta el calor. De día está metida en un hoyo bajo una mata. La levanta el que camina y la caza el que va detrás esperando a que alguien la levante.
El chacal de llanura
Solo o en pareja. No ataca a un hombre despierto. Abre fardos, y un fardo abierto de noche es la carne salada de ocho días tirada por la arena.
El perro salvaje de secano
Jaurías de ocho o diez que no corren deprisa y no dejan de correr. Eligen al que cojea y lo siguen a paso de hombre hasta que se sienta.
El halcón de estepa
Inofensivo, y el mejor ojo del llano. Se para en el aire encima de lo que se mueve. Un halcón quieto sobre nada durante un rato largo quiere decir que abajo hay algo que no ves.

La hiena de manada

Es el animal que más caravaneros ha matado en Aventhara y el que menos veces ha peleado. Trabaja por descarte: sigue a una columna durante días sin acercarse, cuenta, y se lleva lo que sobra. Los guías viejos no la cuentan como una amenaza de la noche, sino de la tercera noche.

Qué es
Manada de doce a veinte, mandada por las hembras. Cuello y cráneo gruesos, y una mordedura que parte el fémur de un camello para sacarle el tuétano.
Dónde
Sabana y borde de secano, del sur de Aventhara a las llanuras de Zanethar. Siempre cerca de una ruta, porque una ruta da de comer sin correr.
Qué quiere
Lo más barato que haya. Una res atada, un animal cojo, un enfermo que duerme apartado del fuego, un cadáver mal enterrado.
Cómo se nota
De día, siluetas paradas a media legua que no se acercan y no se van. De noche, un sonido que sube y se corta. Y los perros de caravana, que dejan de ladrar y se meten entre las piernas de la gente.
Qué deja
Nada entero. En dos horas no queda hueso largo.
Lo que falla
Se las trata como a chacales y se las echa con un grito y un tizón. Funciona la primera noche. A la tercera ya saben cuántos sois, cuántos duermen y por dónde está flojo el cerco de las bestias.

Lo que va por debajo de la arena

Nada de esto persigue a nadie. Está puesto, y se pisa.

La víbora de arena
Se entierra de lado hasta dejar fuera los ojos, a la sombra de una mata. Su veneno pudre la carne alrededor de la mordedura en vez de agarrotar. Pica en el tobillo, casi siempre a media mañana, y a quien se salió del camino a mear.
El escorpión rey
Palmo y medio, negro, bajo cualquier piedra plana. Su aguijón no mata a un hombre sano: lo tumba doce horas con fiebre, y doce horas en el secano son el agua de otro. Entra en las botas que se dejan en el suelo, y por eso en Aventhara las botas se cuelgan.
El escarabajo de osario
Vive de carroña seca, que en el desierto es casi toda. Deja un cuerpo limpio en tres días sin tocar el cuero ni la ropa. Una alfombra de ellos en un cañón quiere decir que hay algo muerto a doscientos pasos, y a veces que hay una tumba abierta.
La mosca de llaga
Pone en las heridas y en las rozaduras de la silla, y no se nota hasta el cuarto día. Por eso los caravaneros se revisan los pies unos a otros de noche, delante de todos.

El gusano de arena

Ciego y sordo, de ocho a doce metros, vive en la arena suelta y lee el suelo: no huele ni ve, nota el paso. Sale entero de una vez y lo que se lleva no vuelve a aparecer. En las rutas de oasis se cuentan seis o siete pérdidas al siglo, siempre en los mismos tramos.

Qué es
Un animal, aunque casi nadie lo cuenta como un animal. Sin ojos, con un anillo de dientes hacia dentro y una piel que aguanta la arena a mediodía.
Dónde
Los mares de duna de Aventhara y el llano de sal del sur de Zanethar. Nunca en roca ni en grava: necesita arena honda para moverse y para oír.
Qué quiere
Comer una vez y volver abajo. No defiende territorio y no vuelve a por los que quedan.
Cómo se nota
La arena zumba un momento, como una cuerda floja. Los pájaros se levantan de donde no había pájaros. Y el camello se para, y no hay forma de que vuelva a andar.
Qué deja
Un hoyo de cuatro metros que la primera ventolera borra. Los odres, que no se traga. Nada más.
Lo que falla
Se corre. Correr es paso rápido y regular, lo más fácil de seguir desde abajo. Lo que funciona es quedarse parado hasta que se aleje, y no hay nadie que se quede parado.

Lo que lleva la caravana

Cuatro animales, y ninguno es intercambiable.

AnimalDónde sirveLo que hay que saber
El dromedarioDuna y arena hondaUna joroba y pie ancho. Aguanta ocho días sin beber y después bebe ciento veinte litros de una sentada. Muerde de verdad
El camelloPedregal y altiplano fríoDos jorobas y lana. Es el que pasa las noches de Zanethar, donde el dromedario amanece enfermo
La cabra de secanoCualquier sitioDa leche comiendo espino. Es la despensa que anda sola, y la primera que se lleva la hiena
El perro de caravanaEl campamentoNo pelea con nada. Avisa, y se calla cuando lo que viene es grande, que es el aviso que cuenta

Lo que no se murió del todo

En los cañones de Aventhara hay tumbas que nadie reconoce como suyas. Lo que sale de allí está en lo que hay debajo; aquí va sólo la que se encuentra arriba, al sol.

La momia de Aventhara

Un cuerpo secado por el aire del cañón, sin arte ninguno, envuelto en lino que lleva mil años sin ver una gota. El lino seco arde como yesca, que es lo único bueno que tiene.

Qué es
Un muerto viejo que se levanta cuando se abre su tumba y no antes. No lo ha llamado nadie que se sepa, y en Aventhara eso no se persigue porque no hay a quién perseguir.
Dónde
Los cañones del interior. Nunca a más de un día de la tumba de la que salió, y siempre por el camino por el que se fue lo que se llevaron.
Qué quiere
Que lo sacado vuelva dentro. Va detrás del objeto y no del ladrón, y si el objeto cambia de manos, cambia de rastro.
Cómo se nota
Olor a resina caliente donde no hay fuego. Y antes que eso, un sello roto en una puerta de piedra que alguien de la partida no menciona.
Qué deja
La maldición del que abrió, que es cosa aparte y no se quita matándola. En los zocos, lo que viene del fondo de un cañón se compra barato por esto exactamente.
Lo que falla
Se tira el objeto al desierto y se sigue andando. Hay que devolverlo adentro y cerrar, y cuesta aceptarlo porque significa volver por donde vino, con lo que eso vale en agua.

Lo que no se sabe

De qué vive un gusano de arena entre caravana y caravana. Seis o siete al siglo no alimentan a nada de doce metros. O hay mucho más debajo de lo que se cree, o comen otra cosa y no se ha visto qué.

Qué despierta a una momia. Se han abierto tumbas en los mismos cañones sin que pasara nada, y otras con el sello intacto que ya estaban vacías por dentro. Los que trafican con lo de los cañones tienen reglas para elegir cuál abrir, y no las explican.

Y si las hienas de Aventhara son las mismas que las del sur de Valdrinia. Los cuerpos se parecen. Lo de seguir tres días a una columna sin tocarla sólo se cuenta allí.

El Libro de Eleina 2026-09-25 Aviso legal El reglamento vive aparte, en Umbral
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