El año de los dioses
Seis Estaciones y seis dioses, uno en cada una. El año está repartido entre Eminta, Zehena, Pernás, Aedith, Murnos y Arcazet, y de los siete Mayores el que falta es Nucro. No falta por descuido ni porque nadie le encontrara hueco: al Negro se le borró del año, y eso fue parte de lo que se le hizo después del Concilio, junto con el confinamiento en Umbrosia. Es un castigo raro, porque no duele: lo que hace es que un labrador de Íbeca viva y muera sin haber tenido nunca que decir su nombre para fechar nada.
Que le tocara a Nucro y no a otro tiene una consecuencia que el oeste no ha medido bien. Los elfos oscuros no cuentan el año como nosotros, y no por rebeldía: bajo el Velo no hay estaciones que contar. Tienen cuenta propia, y en ella el año del oeste no entra ni como equivalencia.
6 Estaciones · 6 fiestas grandes · 14 días de oficio · 1 dios borrado Los catorce Hijos no tienen Estación. Caen dentro de la de su padre o de su madre, y en la práctica son fiestas de gremio: las convoca el oficio, no el templo. Los dos de Nucro son la excepción, y se nota.El reparto
No lo decidió nadie de una vez: se fue asentando por lo que hace cada dios y por lo que pasa en el campo esos sesenta días. Hoy está tan cerrado que un labrador de Íbeca que no sabe leer sabe en qué Estación está y de quién es.
| Estación | Mote | Dios | Fiesta grande | Qué se hace ese día |
|---|---|---|---|---|
| I | la Abierta | Eminta | la Botadura | Se botan los cascos nuevos y se leen los nombres de los barcos perdidos |
| II | la Siega | Zehena | la Faerl | Se baila una noche entera en la era, y se paga la siega |
| III | la Seca | Pernás | la Colada | Se funde la primera colada del año y se deja en la hornacina |
| IV | la Recogida | Aedith | la Jura | Se reconocen las deudas en voz alta y vencen los arriendos |
| V | la Larga | Murnos | el Apuntalado | Se revisan y se cambian los puntales y las vigas antes del frío, y se paga al que sube al tejado |
| VI | la Cerrada | Arcazet | la Lectura | Se lee entero el registro del año y se cierran los libros |
| — | los Cinco | de nadie | ninguna | La ley se para. No se cobra y no se mata |
Con una salvedad, y es la que importa: la Larga es de Murnos y su fiesta grande no lo es. La que para el trabajo en V no es el Apuntalado, que lo guardan los que construyen y poco más: es la Noche de los Hitos, que es el día de Zarthax. Un hijo de Nucro se come la Estación de Murnos, y lleva ochocientos años haciéndolo. La Boca del Yunque lo llama irregularidad y no ha conseguido nada, porque en Dágata la fiesta la convoca quien paga la comida y a los muertos los entierra todo el mundo.
Y los Cinco, que antes se disputaban, ya no se disputan: son de nadie y nadie los reclama. Los enanos siguen sin tallarlos, que es cosa suya y no una reivindicación. Los únicos que dicen de quién son están al sur de La Muralla, y lo que dicen es que son de Nucro: que al Negro le quitaron los sesenta días y se quedó con los cinco en que no se puede cobrar, ni condenar, ni firmar. En el oeste eso no se contesta. Se cambia de tema.
Las seis fiestas grandes
La Botadura · Estación I · Eminta. Se come lo que haya entrado esa mañana, que es la única vez al año en que el pescado no se vende. Se paga por adelantado el derecho de barca del año, y quien no paga ese día paga un tercio más en IV. Cierran los astilleros y las aduanas de río; no trabajan barqueros, carpinteros de ribera ni salineros. El clero de Eminta bendice los cascos y lee los nombres de los barcos perdidos, uno por cada moneda que echa al agua.
La Faerl · Estación II · Zehena. Cae cuando se ata la última gavilla, así que no tiene fecha fija y se sabe tres días antes. Se come carne fresca, que en el campo es lo que convierte un día en fiesta, y se paga la siega esa misma noche y no antes, que es la razón de que no falte nadie. Cierran las eras. El clero de Zehena no tiene escala ni cabildo, así que el rito es el que se puede: si hay cerca una Voz de Zehena, baila la primera vuelta y se va sin hablar; si no la hay, y casi nunca la hay, la baila la mujer más vieja del pueblo. En Eldoria la Faerl dura tres días y es otra cosa. En el campo de Dágata ni se llama Faerl: se llama la Cosecha. Y una vez cada siglo o dos, cuando Zehena sale del Sueño Profundo, la Faerl de ese año es la Faerl de verdad y dura lo que haga falta: es de donde viene el nombre.
La Colada · Estación III · Pernás. El año de la fragua no empieza cuando el de los escribanos: empieza en la Seca, con el agua baja y el carbón seco. Se come cabrito asado en el horno cuando ya está vacío, y se paga el carbón del año siguiente en trato hecho en la plaza y no en la escribanía. No cierra nada, y ésa es la diferencia con la patronal de un pueblo de hierro: es la única fiesta del año en que el fuego no se apaga. No trabaja el campo, porque en la Seca a mediodía no se trabaja. Y rito del clero no hay: a Pernás no se le reza en Valdrinia, se le paga. Lo más cerca que llega un ordenado es un sacerdote de Tirian bendiciendo las herramientas, que no son el fuego.
La Jura · Estación IV · Aedith. La estación del dinero tiene la fiesta que le toca. Se come de pie y a mediodía, y se bebe mosto, que aún no es vino. Se paga todo: vencen los arriendos en cinco de los siete ducados, se renuevan las soldadas de los criados y se reconocen en voz alta las deudas que no están en papel. Cierran los mercados a mediodía; los tribunales, no. Los que no trabajan son los jornaleros, porque a los jornaleros los están contratando. El rito es un trámite: el ordenado de Aedith lee en el atrio la lista de juramentos del año y pregunta tres veces si alguien quiere desdecirse. Quien no va queda obligado igual.
El Apuntalado · Estación V · Murnos. La Larga es la estación en que la noche gana, y lo que se hace en ella es asegurar lo que tiene que aguantar hasta la primavera. Se revisan los puntales de las galerías, las vigas de los tejados y los pretiles de los puentes, y lo que está vencido se cambia ese día y no otro. Se come poco y de pie, porque nadie para. Se paga al que sube, y se paga más que cualquier otro jornal del año: en Méleni son cuatro granos por tejado y en Rivelan seis, que es lo que cuesta que alguien suba con hielo. El rito es de los más cortos que hay: el ordenado de Murnos pone la mano en el puntal nuevo y no dice nada. Si el año siguiente sigue en pie, no se comenta; si cae, se comenta durante años.
La Noche de los Hitos · Estación V. La noche más larga, que es el último día de la Larga. Se cena temprano y frío, porque después del ocaso no se enciende fuego. No se paga nada: se lleva una moneda al hito, y en muchos sitios se deja lo que se le debía a un muerto. Las tabernas cierran al ocaso, y no trabajan más que dos oficios: los que entierran y los que guardan. El clero de Zarthax cuenta a la puerta del cementerio los muertos del año, uno a uno y con nombre, y al terminar da las gracias «por su padre», sin decir cuál. Todo el mundo sabe cuál, y por eso no se dice: es la única vez al año en que el nombre borrado está a un paso de sonar en una plaza de Dágata.
La Lectura · Estación VI · Arcazet. Con nieve en la sierra y los caminos malos, la fiesta es a cubierto. Se come caliente y dentro, y lo pone la casa que presta la sala. Se paga la matrícula del año, así que es culto y anuncio a la vez. Se cierran los libros y se abren los nuevos: las escribanías echan el cerrojo a media tarde y no lo abren hasta Estación I. No trabajan los copistas, que es su único día. El rito es leer entero y en voz alta el registro —en Dágata, el Libro de los Días del concejo—, sin saltarse un nombre.
Los catorce días, que son de oficio
Ninguno tiene Estación: cada uno cae dentro de la de su padre o de su madre. Y como los Hijos son los que contestan, esas catorce fechas son lo que de verdad ordena el trabajo del año. La fiesta de un Hijo la convoca el gremio, y la paga la cofradía mayor del oficio.
| Hijo | Día · Estación | Quién la celebra |
|---|---|---|
| Kalindra | 1 · I | Armeros y milicia concejil. Sigue donde la puso el gremio y no donde está su padre |
| Tirian | segundo de los Cinco | Curtidores, tejedores y sanadores. Se regala una pieza a quien no tiene |
| Vandar | 9 · I | Carpinteros de ribera y fundidores. Fiesta mayor en Parls |
| Zelthar | 48 · I | Arrieros, postas y correos. Carrera hasta el mojón y vuelta |
| Sylvara | 20 · II | Parteras y herbolarios. Se lee la lista de los nacidos |
| Vormoth | 58 · II | Labradores y los que inventan, que en el campo son los mismos |
| Cynara | — | Borrada. El vidrio de Rathalon hace fiesta en III y jura que es de Tirian |
| Fyrar | 44 · III | Alfareros y caleros, que viven de un horno que se deja morir |
| Therad | 12 · IV | Escribanos, contables y maestros de escuela |
| Quarion | 55 · IV | Nadie: no tiene orden ni gremio. La pagan a escote los que van |
| Orphos | 30 · V | No se celebra. Los boticarios de tres ciudades cierran y no dicen por qué |
| Zarthax | 60 · V | Enterradores y cavadores. Es la Noche de los Hitos |
| Brumath | 6 · VI | Árbitros y los que median en pleito de gremio |
| Lodrah | 41 · VI | Videntes e intérpretes de sueños. Zanethar lo cobra caro |
Aquí hay un desorden que no se ha arreglado nunca, y que es lo que queda de cuando se rehizo el año. Los dos Hijos de Murnos están fuera de la Estación de su padre —Kalindra en el primer día de la Abierta y Tirian en el segundo de los Cinco— y los dos de Nucro están dentro de ella: Orphos el día treinta de la Larga y Zarthax el sesenta. Al Negro se le quitó la Estación y a sus hijos no se les movió el día, así que las dos fechas se quedaron donde estaban y hoy caen en casa ajena. La Boca del Yunque pide desde hace ochocientos años que se recoloque, y no lo consigue por lo de siempre: el día de Tirian no cuesta dinero, el de Kalindra lo paga el gremio de armas, y el de Zarthax lo guarda el reino entero. Mover una fecha es fácil cuando la paga el templo. Ninguna de éstas la paga el templo.
Los Cinco, y de quién son
Van en la costura del año, y ya está dicho lo que hacen con la ley: no corre plazo, no vence deuda, no empieza condena y no vale contrato. Lo que no se dice en el oeste es de quién son. En Dágata se sostiene que la costumbre no tiene dios detrás, y el que ayuna el quinto día hasta la primera estrella lo hace sin nombrar a nadie.
En Khazadorn no se discute de quién son, sino qué son. Los enanos los llaman Murn-Dor, que no quiere decir «de Murnos» aunque el oeste lo traduzca así: quiere decir el suelo, lo que está debajo y no se cuenta. Su año son trescientos sesenta días que se tallan y cinco que no se tallan, y como allí un hecho sólo existe si está en piedra, esos cinco días no están en el archivo de nadie. Ni la Asamblea del Yunque ni la Cuenta de Méleni pueden caer en ellos.
Y al sur de La Muralla sí se dice un nombre. Los elfos oscuros sostienen que los Cinco son de Nucro: que cuando se le borró del año no se le quitó todo, porque le quedaron los cinco días en que no se puede cobrar, ni condenar, ni firmar, ni asentar a un recién nacido. Visto así, al dios de la ausencia le dejaron exactamente lo que le pega. En Dágata la respuesta oficial es que esa gente dice muchas cosas, y la oficiosa es que el que ayuna el quinto día hasta la primera estrella ya sabe por quién ayuna, aunque no lo diga ni en su casa.
De ahí sale la diferencia que más les irrita. En Dágata un niño nacido en los Cinco no se inscribe hasta Estación I, porque el escribano no puede asentar, y durante unos días no existe. En Khazadorn se le talla el mismo día, con la marca de Murn-Dor al lado del nombre, y esa marca no se borra en cuatrocientos años de vida.
De un país a otro
Dágata. Las seis existen y casi siempre pierden. Aquí la fiesta la convoca quien paga la comida, y la patronal se come a la del dios sin despeinarse: de las seis, sólo la Botadura y la Noche de los Hitos se guardan en los siete ducados y en las tres islas, y cada sitio las guarda a su manera, que no es la misma en Ságata que en Rivelan. La Jura es un día de trabajo con misa y la Colada no sale de las villas de hierro. La única que se celebra igual en todas partes, y la única que convoca la Corona, no es de ningún dios: es el Día de las Manos.
Khazadorn. Bajo tierra no hay estaciones: las seis son una cortesía comercial que sirve para fechar contratos con el oeste y para nada más. El año enano lo ordenan la Asamblea del Yunque, la Cuenta cada siete años y Murn-Dor, los días que no se tallan. Lo único que se guarda de verdad es el Apuntalado, y no porque sea de Murnos: porque es el día en que se cambian los puntales. De las seis fiestas sólo la Lectura tiene equivalente, que en Khazadar es leer la pared donde están los acuerdos.
Umbrosia. Aquí no hay traducción posible, y conviene decirlo antes de intentarla: los elfos oscuros no tienen estaciones. Bajo el Velo no hay siembra, ni siega, ni nieve en la sierra, y un año dividido por lo que hace el sol no les sirve para nada. Cuentan por lunas, y no tienen palabra para «año», que no es pobreza de lengua: es que no les hace falta. Una fecha de Umbralin nombra la luna y nombra al Ulghor, en ese orden, y sin lo segundo no se puede situar: «la séptima de Sornelath» es una fecha completa allí y no es nada aquí.
De ahí sale el problema que conocen en Aurania. Una carta interceptada no se fecha mal: no se fecha. Hay que saber primero qué Casa tenía el Ulghor, y eso tarda más en averiguarse que en llegar lo que la carta anuncia. Dos desembarcos se leyeron con ocho meses de retraso por esto, y el archivo de Aurania mantiene desde entonces una lista de Ulghores con sus fechas del oeste que va siempre corta y que cuesta lo que cuesta un hombre dentro. Y no hay tabla que lo arregle de una vez, porque la luna son cuarenta y un días y cuarenta y uno no divide al año: las dos cuentas no se cruzan nunca en el mismo sitio dos veces.
Norvia. Se guardan las seis, pero la única que para el trabajo es la Noche de los Hitos, que allí es fiesta de Estado porque el culto de Estado es Zarthax. Y en Norvia se ha dado la vuelta al problema de la Larga con un descaro que en Ságata no se atreven: sostienen que la Estación V es de Zarthax, ni de Murnos ni del padre de Zarthax, y que los del oeste se equivocaron al repartirla. Un ordenado norvio que oiga otra cosa se levanta de la mesa. El resto del año lo parte el mar: abierto de I a IV, cerrado en V y VI.
Lo que no se sabe
Qué había en la Estación V antes. Que a Nucro se le borró del año está dicho en todas partes; lo que no está dicho en ninguna es si la quinta fue suya y se le quitó, o si nunca la tuvo y el reparto se hizo ya sin él. De la primera versión hablan los elfos oscuros. De la segunda, todos los demás. El archivo que podría zanjarlo es el de Doryn-Khaerud, al que no se baja.
Y de quién son los Cinco. En Dágata se dice que la costumbre no tiene dios detrás, en Khazadorn que no se tallan y punto, y al sur de La Muralla que son de Nucro. Nadie ha conseguido que las tres frases sean la misma.
Por qué la Faerl de los silvanos y la del campo se llaman igual. Una se celebra cuando despierta Zehena, cada uno o dos siglos; la otra cae todos los años al atar la última gavilla. Los silvanos zanjan la pregunta diciendo que sólo hay una, y no aclaran cuál.
Y qué día era el de Cynara. Lo tuvo, está borrado de todos los calendarios del oeste, y los vidrieros de Rathalon hacen fiesta un día de la Seca que no es el de Fyrar y que juran que es de Tirian.