V · El Atlas

Eldoria, con quien no se firma

El bosque de los silvanos, al norte de Galendria, con el árbol madre en el centro y Zehena durmiendo dentro. No es un reino ni tiene frontera dibujada. Es el único vecino de Dágata con el que no hay tratado, ni embajada, ni papel, y las tres cosas son a propósito: con los silvanos no se firma, se acuerda, y lo acordado no se escribe.

Un bosque · diez Claros · ninguna puerta Nadie te impide entrar. Nadie te indica nada. A los tres días de andar por un bosque sin camino, te vuelves.
Dónde
Al norte de Galendria, al sur de Frostheim, entre Valkara al nordeste y Valandor al sureste, y hasta la costa del noroeste
Quién
Los elfos silvanos, y todo lo que vive en un bosque que no se tala
Gobierno
Ancianos del Sendero en cada Claro y la Asamblea del Solsticio dos veces al año
Lo sagrado
El árbol madre, lecho de Zehena, y la mayor de las siete arboledas de Valdrinia
Con Dágata
Nada escrito. Y cuatro pueblos dagatenses que son a la vez Claros suyos

El bosque

Bosque de punta a punta, sin un claro de pradera y sin contagio de sus vecinos. Robles, hayas, tejos tan viejos que tienen nombre, y en el centro árboles que ya eran viejos cuando llegaron las naves. El dosel es tan cerrado que en pleno día hay luz de atardecer, y el suelo está limpio de una manera que no se explica sin alguien que lo limpie. Los ríos se oyen antes de verse. No hay caminos: hay sendas que los silvanos conocen y que cambian, o que ellos cambian.

Por la costa del noroeste el bosque llega al mar, y allí está el Claro del Velo Verde, el mirador desde el que se ve venir lo que viene por agua y donde se forman los Arqueros del Sendero. Fue por esa costa por donde llegaron, hace muchos miles de años, cinco naves de doce.

Los Claros

No hay capital. Hay Claros, cada uno con su consejo de cinco a nueve Ancianos del Sendero, elegidos por consenso. El mayor es Sylvador, alrededor del santuario de Zehena, y allí se reúne dos veces al año, en los solsticios, la Asamblea del Solsticio, que decide sin votar: lo que no reúne consenso espera al solsticio siguiente, y hay asuntos que llevan siglos esperando.

ClaroQué hay
SylvadorEl Claro Mayor. La Asamblea, y el camino al árbol madre
del Roble MadreEl linaje de los que guardan la memoria
del Manantial TresLos Hijos de Sylvara, parteros y herbolarios
del Velo VerdeLa costa, y los Arqueros del Sendero
de FaerlLa danza. De aquí sale la Faerl cuando Zehena despierta
del Sueño SilenteLos Guardianes del Sueño, que asisten el Ritual del Retorno

Y cuatro fuera del bosque: el del Bosque Oscuro en Aurania, el de los Ecos en el este lejano, el del Sur Tibio y el de la Espina Norte, en la frontera enana. Y dentro de Dágata, los Claros del Margen: Gadena, Edverial, Elone y Utum, que son pueblos dagatenses para el Libro de la Tierra y Claros de Eldoria para todo lo demás. Pagan por mano de sus ancianos, mandan una voz a la Asamblea y son las únicas poblaciones del Reino sin noble encima. Obedecen a dos sitios a la vez, y llevan ochocientos años sin que nadie haya necesitado preguntar a cuál primero.

Cómo se entra

No se entra: se deja entrar. Quien llega a la linde se encuentra con dos cosas, y las dos son educadas: nadie se lo impide y nadie le indica nada. Se puede caminar tres días por un bosque sin camino, y al tercero casi todo el mundo se vuelve. Los que llegan a un Claro llegan porque alguien los ha llevado, un silvano que los esperaba o que los encontró; y los que llegan a la arboleda del árbol madre llegan porque los ha llevado una dríade, y eso no se pide.

Dentro rigen las costumbres de los silvanos, y ningún forastero las sabe todas. Tres que conviene saber antes de cruzar la linde: no se corta una rama sin pedir permiso, no se mata el primer animal que se ve cada día y no se duerme al pie de un roble joven. Y una que no se dice porque se da por sabida: no se cava. Los silvanos prohíben cavar bajo el bosque con una dureza que no tienen para nada más.

Lo que vive allí

Todo lo del bosque, y más que en ningún otro sitio. Los hipogrifos, que viven salvajes en los Claros, no se crían en jaula y eligen jinete por la Mirada del Vínculo. Los Primeros, el ciervo que habla por los ciervos, el oso que habla por los osos; en Eldoria se les llama así y es el nombre que vale. Las dríades, los Pastores, y en el centro el árbol madre. Y un dragón verde de vez en cuando, que los silvanos cuentan entre sus aliados.

El Sueño Profundo

Cada uno o dos siglos Zehena entra en Sueño Profundo, y lo pasa entre cincuenta y ochenta años. Durante ese tiempo el bosque está más callado, las Voces de Zehena sueñan con ella y de entre las que sueñan sale quien las sucede. Cuando despierta, los silvanos lo celebran con la Faerl, tres días de danza que se oyen desde la linde. Es el único despertar de un Mayor que se ha visto en el mundo, y se ve con regularidad.

Lo que se lleva de allí

Nada que se compre. La única hierba que sale de Eldoria es la hoja del Círculo, que quita cualquier mal del cuerpo y sólo funciona si te la han dado: comprada o robada no hace nada. Desde fuera suena a superstición silvana. Desde dentro es la regla entera de cómo funciona Eldoria.

Lo que no se sabe

Qué hay bajo el bosque. Los silvanos no dejan cavar, y una de las tres teorías sobre la urna de Cynara la pone en las raíces más hondas del árbol madre. Los silvanos no la confirman ni la niegan, que en ellos es una forma de contestar.

Cuántos silvanos hay. Diez Claros y cuatro del Margen, sin censo y sin papel. La mayoría elige no vivir más de seiscientos años, y cada muerte es un árbol que florece al día siguiente.

Y qué pasa el día que Dágata tenga que preguntar a quién obedecen los Claros del Margen. No hay papel al que acudir, y la arboleda del Bosque del Sur, que sólo los silvanos del Margen conocen, es un buen motivo para que ese día llegue.

El Libro de Eleina 2026-09-25 Aviso legal El reglamento vive aparte, en Umbral
↑