Trolls


Un accidente. En la Primera Edad de la Luz, magia suelta y sin dueño torció a bestias de Umbrosia hacia formas que andan erguidas y no se mueren, en cinco sitios concretos. No los forjó nadie, no vienen de nada anterior y no los hizo el terreno. Son el error puro, y la prueba viva de que el Pulso de Nucro no manda del todo ni en su propio continente.
~4.500 en el mundo · 200 en Valdrinia · sólo el fuego los mata Cualquier otra muerte es temporal: el cuerpo se levanta en unas horas.- Los hizo
- Nadie. La magia sin dueño
- Viven
- Solos, cada uno en su trozo de tierra
- Cuánto
- De trescientos a cuatrocientos años, y no aprenden nada con la edad
- Talla
- De 4,50 a 5,20 metros y de 700 a 1.200 kilos
- Lengua
- Ninguna
Los cinco linajes
| Linaje | Dónde salió | Cuántos | El Eco de sus viejos |
|---|---|---|---|
| de Montaña | la Cordillera de Khel-Drun | ~2.500 | Mandato de la Piedra |
| de Pantano | las Ciénagas de Vorhalek | ~1.800 | Llamada del Fango |
| de Bosque | el Bosque Quemado de Tyrgrith | ~80 | Susurro de Raíces |
| de Caverna | las Cuevas de Akkareth | ~50 | Eco de Piedra |
| de Agua | el Río Negro Volthar | ~30 | Sed del Río |
Cómo son



Piel verdosa o gris azulada según el linaje. Regeneran, y sólo el fuego o el ácido que no se retira lo impiden. Resisten la magia de nacimiento. No duermen cada noche: hibernan por estaciones, de cuatro a seis meses los de montaña y de dos a tres los de pantano, y un troll de montaña despierto en pleno invierno es un problema serio. Su cabeza no madura: uno de trescientos cincuenta años no sabe más que uno de treinta.
Cómo viven
No tienen sociedad. Cada troll es dueño de su trozo de tierra, de treinta a cincuenta kilómetros cuadrados en la montaña y de quince a veinticinco en el pantano, y sólo se juntan con otro de dos a seis semanas para criar. La única excepción que consta es el bramido masivo, cuando aparece una presa enorme: siete veces en cuatro mil años. La última fue en SEL 1487, la Carnicería del Paso Helado, cuando ocho trolls de montaña acabaron con una expedición de ochenta y seis hombres y doce magos.
Lo de Dágata es otra cosa, y no se sabe explicar. En el Bosque del Sur hay trolls que viven juntos, los del Barro, sin gobierno pero con prelación, enemistados desde hace siglos con los orcos del Humo, y los que mandan hablan gurt-khar aprendido, mal y despacio. Un troll que habla bien es la señal de que debajo hay algo que no es un troll.
Cómo suenan
No tienen lengua. Unos veinticinco gemidos, gruñidos y silbidos sin gramática. Sólo los trolls antiguos, los que pasan de ciento cincuenta años —quedan treinta o cuarenta—, tienen una voz propia que se reconoce, y además el Eco, Vekh-Thrum-Sha: un resto del arte que los creó, distinto en cada linaje. Los Susurradores ogros lo reconocen como pariente de su Susurro, y es la única manera de tratar con un troll. No se puede usar dos veces.
Costumbres
No hay unión ni nada que se le parezca. Un troll busca a otro de su linaje, pasan juntos de dos a seis semanas y se separan; no se vuelven a ver, y si se encuentran años después no se reconocen. La cría se queda con la madre hasta que mata sola, tres o cuatro años, y luego se la echa del territorio a golpes. Los cinco linajes no se cruzan, y no por asco: están en cinco sitios que distan cientos de kilómetros. En el Río Negro Volthar hay treinta trolls de agua repartidos por todo el curso, y uno puede pasar cuarenta años sin dar con otro. Por eso son treinta.
Tampoco hay entierro, porque casi nunca hay muerto: a un troll descuartizado se le levanta el cuerpo en unas horas y vuelve a su trozo de tierra. Lo que se nota no es que alguien muera, sino que un territorio se queda sin dueño; entra otro, y si el antiguo aparece pelean hasta que uno se va. Que la ausencia dure una estación entera es lo más cerca que están de saber que alguien ha muerto. Sólo el fuego es definitivo, y el sitio donde ardió un troll no lo pisa otro: la ceniza huele distinto y el rodeo llega a dos o tres kilómetros. Los cazatrolls de Valdrinia llevan un saco de esa ceniza al campamento y les vale unas semanas, hasta que se moja. Los antiguos, los del Eco, son los únicos que se paran delante del quemadero antes de rodearlo.
Lo que hicieron los esfixies
Lo intentaron dos siglos. La marca no prende y los collares se rompen en semanas, y al final decretaron su exclusión formal del Pacto. Sólo la Casa Ulgharin de los elfos oscuros los doma, y no se sabe cómo.
Probamos todo. La marca no prende. Lo único que funciona es el fuego. Mejor convivencia que guerra. Mejor ignorancia que estudio.
Lo que hace el oeste
En Valdrinia quedan unos doscientos, uno por cada ciento cincuenta kilómetros cuadrados de monte. Los cazatrolls cobran por cabeza, y por un antiguo de seis a diez veces más. Y los enanos de Khazadorn y de Tyrondir tienen una regla que lleva seis siglos salvándoles la vida: no se cava en una cordillera donde se hayan visto trolls de montaña en los últimos cinco años.
Lo que no se sabe
Por qué los del Barro viven juntos. Ningún otro grupo de trolls lo hace, y los de Dágata llevan siglos haciéndolo. Si es algo del Bosque del Sur, del Erial de al lado o de quien los manda, nadie lo ha mirado de cerca y ha vuelto para contarlo.
Cómo los doma la Casa Ulgharin. Los esfixies no pudieron. Si los elfos oscuros saben algo que los esfixies no saben, es de las pocas cosas que no les han vendido.
Y si puede volver a pasar. Los trolls salieron de magia sin dueño en cinco sitios. Nadie ha escrito que esos cinco sitios estén quietos.