Ogros


Ningún dios los hizo y ningún pueblo tampoco. Surgieron solos en Umbrosia, antes que los elfos oscuros y antes que los esfixies: los archivos de Sornavar datan los primeros huesos del Volcán Mayor en al menos cincuenta mil años. Son el pueblo más viejo del continente donde hoy son esclavos, y cuando ven a un esfixie se postran, porque se lo grabaron en el cuerpo.
~200 tribus libres · 15.000 esclavos · 3.000 en Valdrinia Duermen seis horas, como un orco, y comen veinte kilos de carne al día. Lo que hace un ogro, lo hace entero.- Los hizo
- Nadie. Se hicieron solos
- Viven
- Umbrosia, libres o esclavos, y bandas en Valdrinia
- Cuánto
- De ciento cincuenta a ciento sesenta años. Los Susurradores llegan a doscientos
- Talla
- De 3 a 3,60 metros y de 400 a 700 kilos
- Lengua
- Gorr, más antiguo por gestos que por palabras
- Creen
- En el Susurro de los Antiguos, que no es una religión
Cómo son
Piel gris piedra casi siempre. Comen de quince a veinticinco kilos de carne al día y duermen seis horas, como cualquier orco. Las crías tardan dieciocho meses en nacer, y suele ser una.
Cómo cayeron
Los elfos oscuros tardaron unos dos siglos en someterlos, con collares rúnicos. Después los esfixies les grabaron otra cosa: un ogro que ve un esfixie se postra. No es costumbre ni miedo: es una respuesta del cuerpo que no puede desobedecer sin un esfuerzo de voluntad enorme. Hay ogros que lo consiguen, y ése es el principio de más de una historia.
Dónde viven
| Dónde | Cuántos |
|---|---|
| El Volcán Mayor y las cordilleras de Umbrosia | ~80 tribus libres |
| Las selvas del sur de Umbrosia | ~50 tribus |
| Los pantanos del este | ~40 tribus |
| Las cuevas del norte | ~30 tribus |
| Esclavos de las Casas oscuras | ~12.000 |
| En las fortalezas templo de los esfixies | ~3.000 |
| Valdrinia | ~3.000, en unas cuatrocientas bandas |
Cómo se mandan, cuando son libres
La familia, Gor-Khar, es de cinco a quince; la tribu, Gor-Khaz, de treinta a ochenta. La manda el Gor, el Padre, que gana el puesto a puño desnudo y lo tiene de ocho a veinte años. Al lado, sin mandar, está el Padre o la Madre Grande, Gor-Gor, de más de ciento treinta años, al que se consulta. Y el Susurrador, si lo hay. Bajo esclavitud no hay nada de esto: hay un capataz de la Casa Ulgharin.
El Susurro de los Antiguos
No es una religión con templo y rito: es notar una presencia antigua en la roca. Los que la notan con claridad son los Susurradores, uno de cada doscientos cincuenta, y no necesitan ni mutilación ni trance como los chamanes orcos. Tienen tres dones: el Eco de los Antiguos, la Piedra Pesada y el Grito de la Lava, que deshace la magia de alrededor y convierte al que lo tiene en el primer blanco de cualquier esfixie. Quedan unos cuarenta y cinco en Umbrosia y tres en Valdrinia.
El mito que lo sostiene es el Padre Grande, el primer ogro, que al morir se hizo montaña.
Los Susurradores son además los únicos que reconocen el Eco de los trolls antiguos como pariente de su Susurro, y eso es la única vía de trato que existe con un troll.
La presencia de la pared es vieja y no dice nada. Quien responde cuando se pregunta, dicen los templos de Tirian de Dágata, es Tirian, el Hijo de cobre de Murnos, oficios y curación, que contesta contra piedra y sin ordenación de por medio: a un pueblo al que le quedan el peso y el aguante le contesta el dios del peso y del aguante. Ningún ogro lo llama así. Dice el Padre Grande, pone la palma y espera. Está contado en la clerecía.
Bajo esclavitud se paga caro. El Grito de la Lava deshace runas y los collares son rúnicos, así que la Casa Ulgharin tiene orden desde SEL 1402: al que pone la palma en la pared dos veces se lo pasa a las cuadrillas del pantano, donde no hay roca, y el que llega a gritar se vende a una fortaleza templo y no vuelve. Por eso en las galerías nadie toca la pared, y la lasca que se le mete en la mano al muerto es el único momento en que un esclavo toca piedra sin que se lo miren. Los cuarenta y cinco contados son los que las tribus libres admiten.
Cómo hablan
El Gorr, «gruñido de la roca»: unas ciento cincuenta palabras, sin conjugación y con gestos obligatorios, porque el sistema de gestos es más viejo que la lengua hablada. Pocos sonidos y pesados, palabras de una sílaba y frases de tres. Un ogro que aprende común occidental lo habla en infinitivo toda la vida, y no es torpeza: en gorr no hay otra forma. El que lo habla bien, el Gorr-Gurt u Ogro Hablador, es rarísimo y se le nota enseguida.
Costumbres
A los veinticinco, el Rito de Piedra: levantar y cargar una piedra de su propio peso durante un día entero. El Combate del Gor, a puños, hasta la muerte o la rendición, y el que gana se come el hígado del vencido, aunque sea de palabra. La Marca de Piedra, un puño tallado que es el talismán de cada uno, y que los esclavos no tienen. Y el Trato del Cobertor: el acuerdo discreto entre una tribu libre y una aldea humana tranquila, en el que nadie firma nada y todo el mundo cumple.
La unión
Dos ogros libres se unen metiendo su Marca de Piedra en el mismo hueco de roca, y mientras los dos puños tallados sigan ahí están unidos; sacar el suyo es romperlo, y puede hacerlo uno solo. Hace de testigo el Susurrador, y como quedan cuarenta y cinco para doscientas tribus, casi siempre es el Gor-Gor, el Padre o la Madre Grande, que ha visto morir a bastantes y mira sin hablar. No se promete nada: en gorr no hay futuro. El esclavo no tiene marca, así que no tiene hueco. Los de las Casas se unen en los Cinco, cuando la ley se para y el capataz de la Casa Ulgharin no puede asentar nada en el libro. En ese libro constan cruces y crías, no padres ni madres, y hay ogros de mina que no saben de quién son hijos.
El entierro
Un muerto pesa entre cuatrocientos y setecientos kilos y hacen falta seis para moverlo, así que no se mueve: se le echa la montaña encima donde cayó. Se busca una grieta, se mete el cuerpo y se tapa con piedra hasta que no se distinga de la pared, y eso se acaba en un día, porque el Padre Grande al morir se hizo montaña y lo que se hace es repetirlo en pequeño. No se dice palabra: se pone la palma en la roca, que en gorr es más viejo que hablar. La marca del muerto sale del hueco y baja con él; la del vivo vuelve al cuello. A los diez años se va una vez a tocar la piedra, y ya no se vuelve más. Al esclavo se lo queda la Casa, y nadie pregunta para qué se guarda la sangre de un ogro; los de la mina le meten una lasca de pared en la mano antes de que se lo lleven.
El Ogro libre es lo que el Ogro siempre fue. El Ogro esclavo es lo que nosotros le hicimos.
Lo que no se sabe
Qué es lo que susurra. La presencia de la roca es anterior a los esfixies y a los elfos oscuros, y puede que anterior a los dioses de Umbrosia. Los enanos, que también oyen la piedra, no han hablado nunca con un Susurrador, y nadie ha pensado en juntarlos.
Si la postración se puede deshacer. Está grabada en el cuerpo, y lo que se graba en el cuerpo pasa a los hijos. Si un ogro libre de Valdrinia nunca ha visto un esfixie, no sabe si se postraría.
Y qué pactan de verdad con las aldeas. El Trato del Cobertor no se escribe, y las aldeas que lo tienen no lo cuentan, porque lo que cuenta una aldea lo acaba sabiendo el recaudador.