Lo que llega de fuera
Lo que entra en Dágata sin pedir permiso: las organizaciones que trabajan dentro del Reino y responden fuera de él.
El crimen grande de Valdrinia, y lo que de él llega a Dágata
Esto es un esbozo a propósito. Las tres casas de dentro de Dágata están cerradas y con detalle en y no se repiten: lo de aquí es la capa de encima, la continental, que en su mayor parte pasa fuera del Reino y sólo interesa por donde toca. Se escribe con nombres, cifras y un punto de entrada cada una, y con hueco de sobra para que crezcan cuando una partida las use.
1 · La forma del asunto
En Valdrinia no hay un imperio del crimen. Hay cinco cosas grandes que no se parecen entre sí, y la mitad de la gracia está en que ninguna es una banda de matones.
Una es un tribunal. Otra es una agencia de emigración. Otra es un sistema de pagos. Otra es una cuerda de rescate que cobra. Y la quinta no tiene nombre porque nadie de dentro sabe que existe entera.
Se necesitan unas a otras y por eso no se matan. La regla de todo el continente, que un personaje debería oír pronto y de mala manera: arriba no hay guerra, hay factura.
Lo que hay que tener claro antes de bajar al detalle es por dónde entra cada una en Dágata, porque el Reino no es el centro de ninguna de las cinco.
| Qué es | Dónde vive | Por dónde entra en Dágata | |
|---|---|---|---|
| Los Tres de Optima | el tribunal | Nueva Esperanza | van los de dentro a pleitear, no viene nadie |
| La Pasada | brazos | seis reinos, sin sede | ferias, postas y el año y un día |
| El Ramal | dinero | donde haya cambista | el gremio de cambistas |
| La Cuerda | gente huida | el Erial y Norvia | la caravana de invierno, Garador |
| Lo del este | Umbrosia | no se sabe | Bisak y la Balsa |
2 · Los Tres de Optima · el tribunal
Optima no entrega a nadie y en Nueva Esperanza hay un templo de Nucro abierto en la misma calle que uno de Aedith sin que nadie lo cierre. Con esas dos frases, la ciudad se convirtió en lo que es sin que nadie lo planeara.
Y no se pelean por una razón que en el continente se sabe y no se dice: encima de las tres hay alguien.
El que está encima
Axel Foli. Antiguo compañero de los del Cruce, se marchó del grupo por el paladín y el sacerdote, y en algún momento de los últimos treinta años acabó en Optima siendo el hombre al que van las tres bandas cuando no se ponen de acuerdo.
No manda en ninguna. Cobra por decidir, y lo que decide se cumple. Es, en la práctica, el único tribunal mercantil de todo el crimen de Valdrinia, y funciona por lo mismo que funcionan los tribunales de verdad: porque a todos les sale más barato que la alternativa.
Eso convierte a Optima en el sitio donde se arreglan las cosas grandes. Cuando dos casas de mar de reinos distintos discuten por una presa, no van a un juez: van a Optima. Cuatro de las quince casas condales de Dágata han mandado a alguien alguna vez, y dos de las cuatro no lo saben porque mandaron a un intermediario.
3 · La Pasada · el negocio más grande y el que menos parece
El producto es una oferta razonable: pasaje, papeles y trabajo esperando al otro lado. Se ofrece en ferias, en puertos y a la puerta de las minas, y a un obligado dagatense que lleva veinte años debiendo días le suena a la única salida que le van a ofrecer en su vida.
Y la mitad de las veces es verdad. Ésa es la clave del negocio y por lo que lleva ochenta años funcionando: hay hombres que se fueron, llegaron, trabajaron y mandaron carta. Esa carta vale más que cualquier propaganda y la Pasada lo sabe: paga el correo de las cartas buenas.
La otra mitad llega a sitios de los que no se vuelve. Plantación en Tor-Réna, remo, o cuadrilla de obra donde la deuda del pasaje crece más deprisa que el jornal.
Cómo toca a Dágata
Por el año y un día. Un obligado que deja la tierra y aguanta un año y un día sin reclamación gana la vecindad, y ese año es el hueco entero: hay que estar en alguna parte, comiendo. sin que te encuentren. La Pasada ofrece exactamente ese año, y cobra por él cuatro marcos que no se pagan en dinero.
Recluta en las catorce ferias, y sobre todo en la Compra de Yanal y en los Brazos de Sálama. que es donde se contrata de verdad. En Sálama se calcula que se van setecientas personas al año y que vuelven cincuenta. Faelar Iltherin lo sabe y no lo persigue: cada uno que se va es una boca menos en el ducado más pobre de los siete, y ésa es una frase que él no ha dicho nunca en voz alta.
Y lo que hace que esto sea un problema del Reino y no de un condado: no es delito. Un hombre libre puede irse. La única figura del código que se le parece es pasar obligados, y la Pasada tiene buen cuidado de que el obligado se vaya solo y firme.
4 · El Ramal · el dinero de todos los demás
La Callada no presta y no abre cuenta por debajo de dos marcos, no toca a quien no puede decir su nombre, y sus sesenta y una plazas están donde están. Todo lo que queda fuera de eso —que es mucho— lo mueve el Ramal.
Son unas doscientas personas en seis reinos y no tienen edificio. Lo que tienen es un método. se entrega en una ciudad y se cobra en otra contra una prenda partida, un objeto cortado en dos mitades que sólo casan entre sí. Es exactamente lo mismo que el sello de dos mitades de los lacres del Reino y exactamente lo mismo que la partida de media rueda ciega de la propia Callada, y no es casualidad: el que montó el Ramal había trabajado dentro.
Cobra del cinco al ocho por ciento, que es carísimo, y lo cobra porque lo que vende no es transporte: es que nadie escriba nada. No hay libro. Si el Ramal se equivoca, no hay a quién reclamar, y eso ha pasado dos veces en veinte años y las dos se resolvió en Optima.
Cómo toca a Dágata, y aquí está lo feo
El Ramal no tiene gente en Dágata. Tiene cambistas.
Los cambistas son gremio con asiento del Reino, llevan libro que hace prueba en juicio, y son quienes miden la Cuenta del Año que publica la Corona. Un cambista de Ságata puede llevar dos oficios sin que se le note: el de mostrador, con su libro, y el otro, sin ningún libro. para el que sólo hace falta guardar media prenda en un cajón.
Cuántos lo hacen no se sabe. La cifra que circula en el propio gremio es «tres o cuatro de cada treinta» y quien la dice se cuida mucho de decirla dos veces.
Lo que eso significa dicho entero, porque es lo que hace del Ramal el asunto más peligroso de este documento: la cifra con la que la Corona de Dágata mide el precio de todo la miden hombres de los que un puñado trabaja para otro.
5 · La Cuerda · los que sacan gente del norte
En Norvia la brujería se paga con la vida y Dágata ha negado once entregas por eso. Al otro lado de esa frontera hay, todos los años, gente que necesita irse deprisa: sensibles señalados. familias enteras, y algún juez que falló mal.
La Cuerda los pasa. Baja por el Erial con la caravana de invierno, entre las pieles y el ámbar, en el mismo convoy que todo el mundo mira y nadie registra, y los deja en Garador.
Y cobra. Cobra todo lo que la familia tenga, y lo tasa antes de salir. Un pasaje son entre seis y veinte marcos según lo buscado que esté el pasajero, y quien no llega a la cifra tiene dos opciones. dejar a alguien atrás, o firmar. Los que firman van a la Pasada, y unos pocos —los que no valen ni para eso— van al este.
Así que la Cuerda es lo que parece y su contrario a la vez, y ésa es toda la escena que hay que montar con ella: la gente que salva a los que nadie salva es la misma que vende a los que no pueden pagar. En Garador hay tres familias que saben esto perfectamente y llevan cuarenta años sin decirlo, porque a sus propios abuelos los bajó la Cuerda.
En Dágata no es delito tampoco. Entrar es libre. Lo que la Cuerda hace de ilegal es lo que hace en Norvia, y allí no manda nadie de aquí.
6 · Lo del este
Y esto es otra cosa. No es una organización: es un comercio que existe entero y del que cada participante sólo ve su tramo. Nadie le ha puesto nombre. En Dágata se dice lo del este y se cambia de tema, que es lo que se hace aquí con Umbrosia.
Qué se mueve
Hacia el este, dos. Semielfos, porque su sangre sirve en los rituales de Cynara y porque en el continente no hay nadie que responda por ellos: no son de ningún pueblo y no los reclama ninguna embajada. Y papel: nombres, rutas, quién guarda qué. Lo segundo vale más y pesa menos.
Quién lo lleva
Arriba están los maranesh — unos cuatrocientos servidores adoctrinados que no son esfixies. colocados en ciudades del orden. Ellos ven el conjunto. Nadie más.
Debajo hay una docena de negocios normales que sólo mueven una pieza cada uno y que casi siempre no saben para qué: un armador que hace una ruta rara dos veces al año, un tratante de caballos que cobra demasiado bien, un escribano que copia una lista.
Los dos puntos de Dágata
Bisak. La Casa Khel'Zorad mantiene un cuartel encubierto en Bisak — canon viejo y todavía sin explotar. Bisak es el ducado del papel, la tinta y las tres bibliotecas, y lo que se compra ahí es exactamente lo que va hacia el este: listas. Un escribano de la Torre del Horizonte cobrando por copiar dos veces es la forma más barata y más silenciosa que tiene Umbrosia de saber cosas de Dágata.
Y la Balsa, que es lo nuevo. Cuatro o seis mil almas creciendo en el delta del Sagaria, con pieles verdes, ogros, basura humana y elfos oscuros. La presencia de elfos oscuros en una ciudad clandestina a treinta kilómetros de Yanal no es folclore: es el puerto occidental de lo del este, y a la Comandante Anseva llevan tres años archivándole los partes.
Nadie en Dágata ha unido las dos cosas. El cuartel de Bisak lo sabe la Cancillería desde hace años; los partes de Anseva están en Llágata sin leer. Que un grupo de personajes junte los dos papeles es, probablemente, la trama larga más grande que tiene el Reino ahora mismo.
7 · Qué se sabe, qué se sospecha y qué es mentira
Para poder soltarlo en una taberna sin comprometerse.
| Lo que se cuenta | Estado |
|---|---|
| Que en Optima hay tres bandas y no se pelean | Cierto y sabido |
| Que hay alguien por encima de las tres | Cierto, y lo sabe poca gente |
| Que la Pasada mete a la gente en barcos y la vende | A medias: la mitad llega a un trabajo de verdad, y por eso funciona |
| Que hay cambistas del Reino en el Ramal | Cierto, y ni el propio gremio sabe cuántos |
| Que la Cuerda es gente buena que saca sensibles de Norvia | Cierto, y también lo contrario |
| Que los elfos oscuros de la Balsa comercian con Umbrosia | Cierto, y en Dágata sólo lo sospecha una persona con cargo |
| Que la Callada está detrás de todo esto | Falso, y es el bulo más extendido del continente |
| Que los esfixies preparan otra oleada | Falso como se cuenta: ya no atacan en olas, colocan gente |
| Que hay maranesh en la corte de Llágata | Nadie lo sabe, y ése es exactamente el problema |
8 · Cómo encajan con las tres casas de dentro
Las de Dágata son pequeñas al lado de éstas y no lo saben del todo.
La Cofradía del Junco es de las cinco la que más cerca está de lo del este sin habérselo propuesto. lleva el delta, y la Balsa está en el delta. Los junqueros no llevan libro y por eso no se les puede probar nada, pero también por eso no controlan a los suyos, y hay barqueros del Junco haciendo viajes que la Cofradía no ha aprobado.
Los de la Patente —cuatro armadores y dos jueces de presas— han pleiteado en Optima. Consta en Optima y no consta en Cands.
Lo que no se sabe
Cuántos maranesh hay en el Reino. Umbrosia tiene unos cuatrocientos en las ciudades del oeste, y Bisak tiene un cuartel que nadie ha encontrado.
Para quién trabaja cada uno. Lo que llega de fuera responde fuera, y fuera hay más de un sitio.
Y a quién baja la Cuerda. Lleva gente por el Erial cada invierno y cobra, y de los que baja sólo se sabe de los que Norvia reclama.