El Estado
Aquí no manda nadie solo. El Rey se elige y se va, los Duques votan, el Gran Juez no depende de ninguno, y el que de verdad sostiene el papel es la Cancillería. Estas son las fichas del poder: cómo está hecho, quién se sienta dónde y lo que cuesta.
El sistema político, cuadrado
Todas las fechas de este documento están cuadradas contra SEL 1650. La tabla completa está en §10 y de ahí sale cualquier «¿hace cuánto fue eso?».
1. La forma del poder
Dágata es una monarquía oligárquica electiva, y esa sola frase explica casi todo lo demás.
El Rey se elige entre los siete Duques, por mayoría simple del Consejo, con mandato de diez años y reelegible sin límite. Y hay un detalle del Acta que explica la lista entera de los veinticuatro: el mandato no acaba el día que se cumplen los diez años, acaba en la Asamblea ordinaria que toque después. El Consejo se reúne dos veces al año y no se convoca por un calendario: se convoca porque toca. Así que un reinado dura diez años y unos meses, o diez años menos unas semanas, según dónde caiga la sesión — y por eso de veintiún reinados electivos sólo seis son múltiplos limpios de diez. No es un descuido de la crónica: es cómo funciona. Sigue siendo Duque de su ducado, pero no lo gobierna: lo lleva un Regente Ducal, que no lo pone él sino el Cónclave de su Casa — Valdrik propuso a Rennia Valraen y el Cónclave la eligió por diecisiete votos contra catorce, y podría no haberla elegido. El Regente no decide nada importante sin consultarle, y ésa es toda la sujeción que hay. un Rey de Dágata gobierna su ducado a través de alguien a quien él no ha nombrado.
La reelección es la norma, no la excepción. En ochocientos cincuenta años ha habido veintitrés Reyes; Valdrik Valraen es el vigésimo cuarto. La lista completa, con Casa y reinado, está en. Sale a treinta y seis años y medio por reinado, casi cuatro mandatos seguidos por cabeza. La razón está en la aritmética de la censura: mientras un Rey conserve un solo aliado, no hay quien lo mueva.
El Rey se muda a Llágata. Durante los diez años de su mandato reside en el Palacio Real, junto al Salón de los Siete Tronos y al Palacio de Justicia. Su ducado de origen queda en manos del Regente. Eso convierte a Llágata en una capital rara: alberga las tres instituciones que sostienen el Reino —el Consejo, el Gran Tribunal y la única ceca de oro— y su Duquesa no manda en ninguna de las tres. Es la anfitriona, no la dueña.
La regla de la mano única. Nadie puede servir a la Corona y gobernar un ducado a la vez. Un cargo del Gabinete Real, una embajada, una veeduría del Reino o el mando de la Guardia Real inhabilitan para ser Duque o Regente Ducal, y al revés. Existe para que un Rey no acabe gobernando su ducado a través de sus propios ministros, sumando dos poderes que el Consejo repartió. Es la regla que en 843 dejó a la Casa Valraen sin candidato — ver.
Un Rey no puede legar el trono a su hijo, y resulta que tampoco puede legar el ducado. En Dágata nadie hereda poder: se lo confieren siempre unos pares. Esa es la razón de que ochocientos cincuenta años de reino no hayan derivado nunca en una monarquía hereditaria.
2. El Consejo de Duques y su reglamento
Se reúne en el Salón de los Siete Tronos de Llágata, en las Asambleas de los Tronos: dos ordinarias al año, primavera y otoño. La corte sube al Paso del Rey para llegar a ellas.
Quórum: cinco de siete. Con menos, la Asamblea se aplaza treinta días, y en segunda convocatoria vale con los Duques que haya. Un Conde delegado cuenta para el quórum, salvo en la elección de Rey y en la censura, donde solo cuentan los Duques en persona.
Preside el Rey, salvo cuando es parte. Cuando el punto le afecta —su censura, un juicio contra él, una ley que toque su ducado— preside el Duque de más edad de los presentes. El Rey conserva su voto y pierde el desempate, de modo que en esos puntos un empate hace decaer la propuesta.
Voto público por defecto, secreto si lo piden tres. Se vota en voz alta y del séptimo trono al primero, así que la Casa más antigua habla la última y con toda la información sobre la mesa, y la más joven vota siempre en descubierto. Tres Duques pueden pedir voto secreto sobre un punto; se hace entonces con habas blancas y negras en una urna de piedra, y el escrutinio lo cuenta el fedatario del Gran Tribunal.
El que no acude manda a un Conde suyo, con voto en su nombre — salvo en la elección de Rey y en la censura, que exigen al Duque en persona. El que falta sin mandar a nadie pierde el derecho de palabra durante un año, es decir en las dos Asambleas ordinarias siguientes: acude, vota y no habla. Si la ausencia estuvo justificada lo decide el Consejo por mayoría simple, y esa votación se celebra sin él.
El orden del día lo fija el Rey, y tres Duques pueden añadir un punto con su firma. Un punto así entrado no se puede retirar ni aplazar. Es la misma cláusula de los tres que convoca la extraordinaria: en Dágata, tres firmas son la unidad mínima de oposición.
Los de voz y sin voto hablan por obligación cuando el punto toca su territorio, y el Consejo no puede votarlo sin haberles oído. Fuera de eso, hablan si se les pregunta. La consecuencia práctica la conoce todo el mundo y algunos la usan: la Ley de Portes afecta a los quince condados, así que no se puede votar sin que hablen los quince Condes. Cuatro días de tribuna, y esa es la razón de que lleve dos Asambleas sin votarse.
El orden de los siete tronos
Semicírculo. El orden es por antigüedad de la Casa, no del ducado ni de la riqueza, y lo fijó un Rey de cuyo nombre ya nadie se acuerda.
| Trono | Casa | Ducado | El linaje arranca en | Años |
|---|---|---|---|---|
| 1.º | Durnok | Méleni | ~340 a.F.Ll. · los enanos excavan Méleni | 1.190 |
| 2.º | Valraen | Ságata | ~180 a.F.Ll. · señores del valle | 1.030 |
| 3.º | Llyneth | Llágata | ~150 a.F.Ll. | 1.000 |
| 4.º | Brénac | Parls | ~120 a.F.Ll. · Evana Brénac rechaza la primera incursión registrada del Erial | 970 |
| 5.º | Iltherin | Sálama | ~95 a.F.Ll. · Elenya Iltherin y los primeros acuerdos silvanos | 945 |
| 6.º | Revethar | Bisak | ~58 a.F.Ll. · Calden Revethar funda la primera escuela de magia | 908 |
| 7.º | Garthain | Cands | ~20 a.F.Ll. · Erania Garthain cartografía el Gran Océano | 870 |
Dos rencores viejos salen de esta tabla y no se han apagado en ochocientos años. La Casa Llyneth fundó el Reino, aloja el Salón y se sienta la tercera. Y la Casa Garthain vota siempre la primera, sin saber lo que van a decir los otros seis. El día que a un Duque de Cands le convenga mucho un voto, el orden de los tronos volverá a la conversación.
El trono del Rey se lleva al centro el día de su elección y vuelve a su sitio cuando acaba el mandato. Desde 843 hay un hueco en el segundo puesto del semicírculo, y el segundo puesto es el de Valraen.
3. Cómo se hereda, y qué pasa cuando falla
El título ducal se elige, no se hereda
Cuando un ducado queda vacante —por muerte, por renuncia o porque el Gran Tribunal despojó a su titular— lo cubre el Cónclave de la Casa.
| Quién lo convoca | El miembro de más edad de la Casa, en un plazo de sesenta días. |
| Quién vota | Todos los que llevan el nombre y han cumplido cuarenta años. |
| Quién da fe | El Juez Principal del Tribunal Superior del ducado, presente y sin voto. |
| Quién puede ser elegido | Cualquiera del nombre que haya cumplido dieciséis. No hace falta ser hijo, ni varón, ni el mayor. |
| Cómo se vota | Mayoría absoluta de los presentes. Hasta tres votaciones; si la tercera no decide, elige el de más edad del Cónclave. |
| Ratificación | El Consejo de Duques confirma. Puede rechazar una sola vez y con causa expresada, y entonces el Cónclave vuelve a reunirse. |
Devolver el nombre. Una rama que salió del apellido —por matrimonio, casi siempre— puede recuperarlo por dos tercios del Cónclave, y solo entonces sus miembros son elegibles.
Por qué así. El Reino elige su Rey entre siete; cada Casa elige su Duque entre los suyos. Un primogénito inservible se queda con las tierras familiares y sin el ducado, y eso ha evitado tres siglos de guerras de sucesión que sus vecinos sí han tenido. Lo que cuesta: cada vacante abre una campaña interna, y un Duque nuevo llega debiendo favores a media familia.
La mayoría nobiliaria son dieciséis años
Antes de esa edad no se puede gobernar, ni votar en un Cónclave —para eso hacen falta cuarenta—, ni sentarse en el Consejo, ni firmar. El día del decimosexto cumpleaños se presta juramento ante el Tribunal Superior del ducado.
El titular menor de edad
Si el titular es menor de dieciséis se separan tres cosas que la costumbre nobiliaria clásica nunca mezcla.
El gobierno. Un Regente de minoría, elegido por el Cónclave entre los mayores de cuarenta. Gobierna hasta el día en que el niño cumple dieciséis, ni un día más.
La herencia. El Regente no puede ser quien heredaría el ducado si el niño muriese. Dos personas distintas por obligación, vigilándose la una a la otra. Es la salvaguarda más vieja que existe contra el regente que entierra a su pupilo.
La crianza. El menor se cría fuera de su ducado, en otra Casa Ducal, acordada entre el Cónclave y el Consejo. Se educa entre quienes algún día se sentarán frente a él, y su persona queda lejos de quien administra su patrimonio. Que eso sea a la vez una alianza y una prenda lo sabe todo el mundo y no lo dice nadie.
Las cuentas. El Gran Tribunal audita el ducado cada año de la minoría. Es la única circunstancia en la que los libros de una Casa se abren sin autorización del Consejo.
El asiento. El Regente ocupa el trono en las Asambleas y vota en nombre del menor, salvo en la elección del Rey y en la moción de censura. Una minoría retira un elector del tablero durante años, y los otros seis Duques lo saben.
Si el Rey muere en el cargo
Ha pasado tres veces: en 138, en 341 y en 623 d.F.Ll. La segunda —la Larga Espera— dejó el trono vacío diecinueve meses, durante los cuales Parls entró en dos condados «para mantener el orden» y tardó otros dos años en salir. De ahí sale el procedimiento actual, que la tercera vez funcionó: en 623 el Reino tuvo Rey nuevo en treinta y un días.
- El Canciller Real asume la interinidad. No es Rey, no ocupa el trono central y no puede declarar guerra, firmar tratado, nombrar ni cesar cargos del Gabinete, ni tocar la ceca. Despacha lo corriente y nada más.
- Cuarenta días para convocar la Asamblea extraordinaria de elección. Si no la convoca, la convoca cualquier Duque y el Canciller responde ante el Gran Tribunal.
- Quórum de cinco Duques con voto. Un ducado en minoría manda a su Regente, que no vota en esta elección: dos minorías simultáneas podrían dejar al Reino sin poder elegir. No ha ocurrido nunca. Está escrito que ocurriría.
- El nuevo Rey empieza mandato completo de diez años, no el resto del anterior.
- El ducado del muerto queda vacante y su Cónclave elige nuevo titular. La Regencia Ducal termina esa misma mañana: quien la ocupaba deja de ser nada.
El punto flaco está a la vista y nadie lo ha tocado: el Canciller Real suele ser pariente del Rey. Cuando muera Valdrik, la interinidad del Reino y la sucesión de la Casa Valraen caerán a la vez en manos de Helvis Valraen.
4. El Gabinete Real
Cuatro cargos. Tres los nombra el Rey y cesan con él; al Consejero Espiritual lo eligen cinco voces de los sacerdocios y el Rey sólo puede vetarlo una vez y con causa escrita. Ninguno puede ser Duque.
| Cargo | Función | Titular en 850 |
|---|---|---|
| Canciller Real | Administración del Reino. Asume la interinidad si el Rey muere | Lord Helvis Valraen, 57, primo del Rey |
| Maestre de la Moneda del Reino | Hacienda central y la ceca de oro | Dama Ilenna Brénac |
| Maestre de Guerra | Estrategia y defensa; coordina con los Duques y con los Comandantes de las Ciudades Fortaleza | Conde Tarven Brénac, sobrino del Duque de Parls |
| Consejero Espiritual | Los cultos del Reino. Cargo rotatorio | Hermana Mara de la Pira |
Dos de los cuatro son de Casa Brénac. El Rey de Ságata puso a los del norte a llevarle el dinero y la guerra, que es la manera educada de tenerlos cerca.
No confundir el Maestre de la Moneda del Reino con los Maestres de la Moneda ducales, uno por ducado.
La jerarquía nobiliaria
Duque → Marqués (solo islas) → Conde → Barón → Señor. El Duque vota; el Marqués y el Conde tienen voz; el Barón manda una fortaleza o un pueblo grande; el Señor, aldeas y tierras.
5. Los siete ducados y sus condados
| Ducado | Capital | Casa y titular | Condados | Otras localidades |
|---|---|---|---|---|
| Llágata (este) | Llágata, capital del Reino | Llyneth · Duquesa Thesalia Llyneth, 61 | Lakme, Íbeca, Saecta | Utum (silvano); Vigía Naciente |
| Parls (norte) | Parls, ciudad fortaleza | Brénac · Duque Garen Brénac, 58 | Erradia, Garador, Hulla, Ciudad Delta | Trenac; Gadena y Elone (silvanos); Erradia Nueva; Vigía del Humo, Vigía Esperanza |
| Ságata (centro) | Ságata | Valraen · Rey Valdrik Valraen, 54, con Regente Ducal Rennia Valraen de Sarnal, 29 | Kórnik, Neviv, Rivelan | Triponta, Milfort, Turil; Edverial (silvano); Vigía Espina |
| Méleni (noroeste) | Méleni, ciudad enana subterránea | Durnok · Duque Thorgrin Durnok, 187 | Bródega | Vigía Poniente |
| Cands (oeste) | Cands, puerto | Garthain · Duque Halric Garthain, 39 | Algés | Medimar, Fáladi, Ondara |
| Bisak (suroeste) | Bisak, puerto y centro arcano | Revethar · Duquesa Elyra Revethar, 44 | Yanal | — |
| Sálama (sureste) | Sálama | Iltherin · Duque Faelar Iltherin, 66 | Verimeth, Vento | Mafil; Vigía Sur |
Las siete edades, y las dos reglas que dependen de ellas. Cuando el Rey es parte preside el Duque de más edad de los presentes, y el de más edad es siempre Thorgrin Durnok, que tiene ciento ochenta y siete años porque es enano. Nadie lo escribió así en el año 0 y nadie lo ha cambiado: el día que se debata la censura de un Rey, la preside Méleni. Que sea precisamente el voto del que depende Valdrik no afloja el nudo, lo aprieta.
Y en el otro extremo, el más joven vota siempre en descubierto: Halric Garthain, treinta y nueve años, que además tiene el séptimo trono y por tanto vota el primero por antigüedad de Casa. Cands declara dos veces antes que nadie, y en el Salón lo llaman hablar por los siete.
Quince condados, no diecisiete. La Casa de Medimar nunca fue condado, Hulla ha cambiado de ducado y Ciudad Delta se elevó a condado para que la cuenta cuadrase: Llágata baja a tres condados y Parls sube a cuatro. La capital del Reino pierde un cuarto de su territorio propio y el ducado que ya tenía el ejército más grande gana dos condados.
Dos condados sin cabeza dibujada. Erradia no tiene pueblo con ese nombre en el mapa, solo el río. Y Elone, el pueblo silvano que el sistema viejo ponía en el extremo oriental de Llágata y hoy es de Parls, no existía en el mapa.
Cuatro Ciudades Fortaleza: Parls, Rivelan, Yanal y Vento. El mapa dibuja a Parls como ciudad amurallada corriente y todas las fuentes la llaman Ciudad Fortaleza.
6. Las tres Islas Autónomas
Entraron en el Reino en 548 d.F.Ll., hace trescientos dos años, con diplomacia, alguna demostración naval de los ducados costeros y promesas de autonomía que se han cumplido. Cómo se negoció con cada una, en.
Tor-Réna, alto élfica. El Quensari Aelinor-Quen el Suave no es un noble dagatense: lo envió el Asiento del Telar del Consejo de los Nueve de Elvandor en 570 d.F.Ll., veintidós años después de la incorporación, y responde a él. Lleva 280 años en el cargo y ha visto pasar siete reinados — que a treinta y ocho años por Rey es exactamente lo que cabe. El cargo es vitalicio mientras quiera quedarse. En Llágata se sabe y no se dice.
Isla Horizonte, militar. Marqués Aldric Horizonte el Marino, Casa Horizonte, ex-general, con academia naval, flota propia y murallas artilladas con cañón.
Optima, la que no obedece. No tiene Marqués. Un Consejo de Portavoces —gremios, familias criminales y comunidades raciales— con Portavoz Principal rotatorio; hoy se sientan Maese Valerius Thorne, Grokk Colmillo Negro y Lady Anisa al-Jamil, y el Portavoz en ejercicio es Tovris Karreth.
El Portavoz Principal de Optima tiene voz en el Consejo, igual que los dos Marqueses, y como los demás está obligado a hablar cuando el punto toca su isla. Dágata acepta la ficción de que hay un interlocutor aunque cambie de cara cada pocos años. El asiento existe; lo que no existe es la garantía de que quien lo ocupe hoy siga vivo en la Asamblea de otoño.
7. La justicia
El Gran Tribunal de Dágata está en el Palacio de Justicia de Llágata. Lo preside un Gran Juez Supremo con mandato de quince años, elegido por los Tribunales Superiores y no por el Rey. Le asiste un Consejo de Jueces Mayores que desde 850 es de ocho: uno por ducado y uno compartido por las tres islas. Debajo, un Tribunal Superior Regional por ducado y Tribunales Locales por condado, ciudad y pueblo grande. Un Consejo de Magistratura vigila a los jueces. Los Investigadores del Reino, cuerpo neutral, instruyen y responden solo al Gran Tribunal.
El Tribunal tiene además tres funciones que le vienen del derecho de las Casas: da fe de los Cónclaves, audita los ducados en minoría y cuenta las habas en las votaciones secretas del Consejo.
Gran Juez Supremo en 850: Veladin Korreth, del condado de Lakme, 73 años. Elegido en 839. lleva once de sus quince y termina en 854. Le llaman el Juez de la Pausa por su costumbre de detener el juicio veinte minutos antes de sentenciar.
Juzgar a un Duque o al Rey exige autorización del Consejo por mayoría simple. Ha pasado dos veces, y las dos el que abrió la caja fue otro Duque.
Brelis IV, «el Rey Traidor» — 412 d.F.Ll. = SEL 1212, hace 438 años. Conspiró con el Reino de Oskalia: información militar e incursiones consentidas en Bisak a cambio de riquezas y de un matrimonio. Moción del Duque de Bisak, unánime; juicio autorizado seis a uno; alta traición. destierro perpetuo a las islas exteriores. Perdió también el ducado de Llágata, cuyo Cónclave eligió sucesor. Único Rey juzgado.
El Duque Galren de Ságata, «el de la Corrupción» — 587 d.F.Ll. = SEL 1387, hace 263 años. Dos décadas de sobornos y desvíos. Lo destapó Méleni; el Consejo autorizó cinco a dos; intentar sobornar a los jueces durante el proceso fue lo que lo hundió. Torre de la Penumbra de por vida; el Cónclave eligió a su sobrino Corven, un conde joven que restauró el ducado y de quien desciende la rama que hoy tiene el trono.
Los ocho Jueces Mayores
Siete por ducado más el de las islas, y no los nombra nadie de fuera del cuerpo: a cada Juez Mayor lo eligen los otros seis, por mayoría, entre magistrados con quince años de Tribunal Superior a la espalda. El Duque del ducado al que va destinado puede vetarlo una vez y con causa escrita, y ahí se acaba su intervención. Es vitalicio hasta los setenta y cinco, y no hay manera de quitarlo salvo el Cerrojo del Juez.
Y no puede ser del ducado donde juzga. Ni nacido allí, ni con tierra allí, ni casado allí: es la misma idea del Cerrojo del Juez llevada hasta el final, y significa que los siete son forasteros en el sitio donde firman. En los pueblos se nota y no gusta.
Lo que firman pesa más de lo que parece. Sin la firma del Juez Mayor no hay ejecución —la dicta el Tribunal Superior y la confirma él por escrito — y sin su orden un Investigador del Reino no entra armado en una Casa Ducal. Son siete personas y hacen dos cosas, pero las dos son las que no se pueden deshacer.
| Ducado | Juez Mayor | Edad | De dónde es |
|---|---|---|---|
| Llágata | Ombera Falcés | 68 | Cands |
| Parls | Nael Bregán | 55 | Sálama |
| Ságata | Isarn Vedrell | 62 | Llágata |
| Méleni | Bertar Quílez | 59 | Ságata |
| Cands | Melia Andrés | 47 | Parls |
| Bisak | Torvan Reix | 71 | Bródega |
| Sálama | Havar Ontén | 64 | Bisak |
| Las tres islas ⟨turno⟩ | Nemio Trast en 850 | 63 | Optima |
Bertar Quílez lleva nueve años sirviendo bajo tierra y sólo desde hace dos han dejado de llamarle el de arriba. Es el único de los siete que ha aprendido la lengua del sitio donde juzga.
E Isarn Vedrell es el que está en medio de una trama sin proponérselo. Ondera Vals, la lacre de Ságata, lleva desde 846 pidiéndole autorización para abrir a la vez el Libro de la Tierra de tres condados, y él se la deniega cada año con la misma causa escrita: un lacre abre un libro por causa, y ella tiene una causa. Tiene razón en derecho y lo sabe todo el mundo, incluida ella. Lo que hay debajo es que abrir los tres a la vez enseñaría las parcelas empeñadas dos veces, y el Rey —que es el Duque de ese ducado— no puede tocar a Vedrell, porque a Vedrell lo pusieron los otros seis. El obstáculo de la Cuenta de los Tres Años no es un hombre comprado: es un hombre que lleva razón.
La octava silla es de las islas y es una sola. La ocupa por turno anual uno de los tres Jueces Supremos insulares —Horizonte, Tor-Réna, Optima, en ese orden desde la primavera de 850— y el que se sienta nunca es de la isla que es parte en el pleito, de modo que un pleito entre Isla Horizonte y Cands lo juzga hoy un tribunal donde las dos partes tienen silla y ninguna se juzga a sí misma. El detalle entero, con lo que costó y lo que dejó roto, en §5.
Y ocho es par. El empate lo deshace el Gran Juez Supremo, que hasta 850 no votaba nunca.
8. El ejército
Cuatro niveles: Ciudades Fortaleza, Grandes Ciudades, Torres Vigía y milicias locales. El Rey es Comandante Supremo, asistido por el Maestre de Guerra; cada Duque manda sobre las fuerzas de su ducado y guarda un veinte por ciento en reserva.
| Ducado | Permanentes | Milicia | Cuerpos con nombre |
|---|---|---|---|
| Parls | 12.000 | 5.000 | Lanceros Carmesíes (500), Vigilantes del Humo. La Legión Escarlata no es de Parls: es del Rey, son 1.470 y está en Ságata |
| Ságata | 10.000 | 4.000 | Custodios del Espina |
| Bisak | 9.000 | 3.000 | Guardia de Cristal (2.000), Vigilantes de la Llama (500), Escudos de Hierro de Yanal (400) |
| Sálama | 8.000 | 3.000 | Guardia Tempestad de Vento (300 + 100 artilleros) |
| Ságata capital | 5.000 | — | reserva central |
| Méleni | 4.000 | — | Guardia de la Roca, que es el núcleo enano; el resto es leva de Bródega |
| Llágata | 3.000 | — | Custodios del Trono (300) |
| Cands | — | — | Corsarios de Cands (3.000), bajo patente |
| Torres Vigía | 4.200 | — | del Humo 1.000, Espina 1.200, Sur 800, Poniente 700, Naciente 500 |
| Del Reino | 200 | — | Guardia Real del León Dorado |
Unos 68.000 efectivos sobre 5,9 millones de habitantes en 1,37 millones de km². Un uno coma dos por ciento en armas: alto para un reino medieval, normal para uno que tiene una desolación por vecino.
El Rey no tiene el ejército más grande. Ságata reúne 19.000 con la reserva de la capital. Parls, 17.000, y además las dos únicas unidades de peso ofensivo con nombre. Un rey reformista con ese vecino armado es una situación, no un dato — y desde 846 le está bajando el impuesto.
La capital está indefensa. Tres mil hombres en el ducado donde viven el Consejo, el Gran Tribunal y la única ceca de oro.
Cands no tiene ejército: tiene corsarios. Bajo patente, no bajo bandera. La única fuerza del Reino que se paga sola y puede operar sin que el Consejo lo llame guerra.
El mando de Vento lo ejerce un Comandante Militar —cargo militar, no nobiliario—, el Comandante Vereth Solrann. Y solo hay una Guardia Real: la del León Dorado, cuerpo del Reino y de ningún ducado.
9. El dinero
Tres escalones: Corona de Oro, Plata Real, Bronce de Cobre. Veinte platas la corona, doce bronces la plata, doscientas cuarenta piezas de bronce la corona.
Cada ducado acuña plata y bronce con la marca de su Duque. El oro solo se acuña en Llágata, con el perfil del Rey en ejercicio, y falsificarlo es alta traición.
El impuesto ducal era «del diez al quince por ciento» y desde 846 es del doce fijo en los siete ducados, declarado antes de la siega y auditado por el Tribunal Superior — la Tasa Cierta. Tributo real del cinco por ciento sobre la riqueza del ducado. Los gremios pagan canon anual por licencia. Los nobles están exentos, a cambio de financiar obras públicas y aportar tropas.
Riqueza por ducado, de más a menos: Llágata, Bisak, Ságata, Méleni, Cands, Parls, Sálama.
Las otras tres reformas —Ley de Portes, Registro de Cosecha y Postas Abiertas— y el mapa de quién pierde con cada una están en.
Fronteras. Solo una es terrestre: Galendria, por el Paso de Vigía Naciente, con el Pacto del Río Inverso. Tyrondir se alcanza bajo tierra por la Ruta Subterránea de Méleni (Tratado del Hierro y la Plata); Norvia, por mar o cruzando el Erial en invierno (Tratado del Hielo Compartido); y Eldoria por dentro, porque los cuatro pueblos silvanos de Dágata son Claros del Margen suyos. Aurania no es vecina y el Erial Rojo no es volcánico.
10. La cronología, cuadrada a 850 d.F.Ll. = SEL 1650
El año 0 d.F.Ll. = SEL 800. Para pasar de uno a otro se suman u ocho ochocientos. «a.F.Ll.» es antes de la Fundación de Llágata.
| d.F.Ll. | SEL | Qué pasó | Hace |
|---|---|---|---|
| ~340 a.F.Ll. | 460 | Los enanos excavan Méleni. Nace la Casa Durnok | 1.190 |
| ~180 a.F.Ll. | 620 | Casa Valraen, señores del valle de Ságata | 1.030 |
| ~150 a.F.Ll. | 650 | Casa Llyneth | 1.000 |
| ~120 a.F.Ll. | 680 | Evana Brénac rechaza la primera incursión registrada del Erial. Casa Brénac | 970 |
| ~95 a.F.Ll. | 705 | Elenya Iltherin y los primeros acuerdos con los silvanos | 945 |
| ~58 a.F.Ll. | 742 | Calden Revethar funda la primera escuela de magia de Bisak | 908 |
| ~20 a.F.Ll. | 780 | Erania Garthain cartografía las rutas del Gran Océano | 870 |
| 0 | 800 | Alred Llyneth funda Llágata como capital. Acta de la Fundación, siete ducados, primer Consejo | 850 |
| ~50 | ~850 | Dejan de salir cosas del Erial. Nadie sabe por qué ⟨el borde está quieto desde SEL 400⟩ | ~800 |
| 138 | 938 | Primer Rey muerto en el cargo | 712 |
| ~220 | 1020 | Doreth Garthain II abre la ruta larga de poniente | 630 |
| ~341 | 1141 | La Larga Espera. Segundo Rey muerto en el cargo; el trono vacío 19 meses y Parls en dos condados | 509 |
| 412 | 1212 | Juicio de Brelis IV, el Rey Traidor | 438 |
| ~460 | 1260 | Tratado del Hielo Compartido con Norvia | 390 |
| 548 | 1348 | Las tres Islas entran en el Reino. Rey Aldric Garthain V | 302 |
| 570 | 1370 | Llega el Quensari Aelinor-Quen a Tor-Réna | 280 |
| 587 | 1387 | Caída del Duque Galren de Ságata | 263 |
| 623 | 1423 | Tercer Rey muerto en el cargo. La interinidad se resuelve en 31 días | 227 |
| 649–652 | 1449–52 | Guerra del Río Inverso contra Galendria, y el Pacto que la cierra en 653 | 198 |
| 704 | 1504 | Thurin Durnok IV, único Rey enano. Ordenanza de las Manos | 146 |
| 733–735 | 1533–35 | La Hambruna de los Tres Años | 116 |
| 776 | 1576 | Dictamen de la Muralla: un cañón empernado es muralla | 74 |
| 809–827 | 1609–27 | Las Guerras Piratas | 24 |
| 820 | 1620 | El Otoño Negro | 30 |
| 843 | 1643 | Rovar Garthain III pierde la elección tras 50 años de reinado | 7 |
| 831 | 1631 | Valdrik Valraen, Duque de Ságata | 19 |
| 839 | 1639 | Veladin Korreth, Gran Juez Supremo | 11 |
| 843 | 1643 | Valdrik elegido Rey. Cónclave de la Casa Valraen: Rennia, Regente de Ságata | 7 |
| 845 | 1645 | Registro de Cosecha, en vigor en Ságata | 5 |
| 846 | 1646 | Tasa Cierta aprobada por el Consejo | 4 |
| 848 | 1648 | Postas Abiertas, presentadas y aplazadas | 2 |
| 850 | 1650 | Presente. La Ley de Portes, en el orden del día de la Asamblea de otoño | — |
| 853 | 1653 | Fin del mandato de Valdrik · Sela Valraen cumple dieciséis | +3 |
| 854 | 1654 | Fin del mandato del Gran Juez Supremo | +4 |
El estado por dentro
Cuatro cargos arriba, cuatrocientos escribanos abajo y una ley de vecindad que no distingue especie. Esto es el andamiaje que sostiene todo lo demás: quién escribe, quién cuenta, quién guarda las llaves y quién decide que un recién nacido existe.
1. El Gabinete Real, en detalle
Tres los nombra el Rey y cesan con él; el Consejero Espiritual no, que se elige aparte y por otros — está más abajo. Ninguno puede ser Duque. Cobran del tributo real, no del ducado del que vengan.
Canciller Real
Lord Helvis Valraen, 57 años, primo del Rey.
Lleva la administración del Reino y, cuando el Rey muere, la interinidad. De él cuelgan.
- La Escribanía del Reino — el cuerpo de escribanos entero, y sobre todo el examen mayor. que convoca él y que es uno solo para los siete ducados. Ver §3.
-
Los Archivos del Palacio Real — donde suben los libros viejos de los concejos y las copias
-
La correspondencia de la Corona y los maestros de posta. Si algún día pasan las Postas Abiertas, la red de correo del Reino también será suya.
- Las embajadas. Las tres extranjeras del Reino —Galendria, Tyrondir y Norvia— y la que Dágata mantiene en Oberna.
- El Sello Menor. El Rey guarda el Grande; el Canciller sella con el Menor todo lo que no es un acto del Rey en persona, y eso son nueve de cada diez papeles del Reino.
Requisito: haber aprobado el examen mayor de la Escribanía. El Canciller de Dágata es siempre un funcionario, aunque sea noble y aunque sea primo del Rey. ▸ Es la regla que hace que el cargo tenga contenido y no sea un regalo.
La palanca que nadie ha contado. El Canciller controla el examen que produce a todos los escribanos, veedores y contadores de los siete ducados. Un Canciller paciente coloca gente en todas las Casas del Concejo del Reino sin que ningún Duque llegue a notarlo.
Maestre de la Moneda del Reino
Dama Ilenna Brénac, gestora financiera de la rama política de Parls.
- La Ceca Real de Llágata, única del Reino para el oro.
- La recaudación del tributo real —el cinco por ciento sobre la riqueza de cada ducado— y la caja con que se paga el Gabinete, la Guardia Real y las obras del Reino.
- Los Contrastes: dieciocho inspectores que recorren los ducados pesando plata y bronce ducal. Una moneda corta es fraude; una ceca ducal que reincide se cierra por orden del Consejo.
Los siete Maestres de la Moneda ducales le rinden cuentas del tributo real y de nada más. Lo que cada Duque recauda dentro de su ducado no pasa por sus manos — o no pasaba, hasta que la Tasa Cierta metió al Tribunal Superior a auditarlo.
Maestre de Guerra
Conde Tarven Brénac, sobrino del Duque Garen de Parls.
No manda tropas: coordina. No puede mover una compañía ducal sin orden escrita del Rey y aviso al Duque. Lo que sí tiene bajo su mano directa.
- Los cuatro Comandantes Militares de las Ciudades Fortaleza — Parls, Rivelan, Yanal y Vento—. que son cargo militar y no nobiliario, los nombra el Rey y sólo el Rey, con el despacho leído en el Salón, y despachan con su Duque en lo estratégico porque es él quien les da el pan. Ahí está la doble lealtad: el nombramiento es de uno y la comida es del otro.
- Las seis Torres Vigía. Las guarnece y las paga su ducado; sus partes suben al Maestre de Guerra, y al Duque le llega copia. Esa es la razón de que la Regente de Ságata se entere de lo que pasa en Rivelan después que un hombre de Parls en Llágata.
- La Guardia Real del León Dorado, doscientos, del Reino y de ningún ducado.
Consejero Espiritual
Hermana Mara de la Pira.
Cargo rotatorio de cinco años, que es media legislatura y por tanto nunca coincide con el mandato del Rey — y eso es a propósito, para que el Rey que veta no sea el Rey que lo tiene delante.
Cerrado en el bloque I. Lo eligen cinco voces: los cabildos de Llágata. Ságata, Cands y Bisak, más el Gran Templo de Méleni. Mayoría de tres, y el Rey puede vetar una vez con causa escrita — se ha hecho dos veces en doscientos años. Zehena no vota, porque no tiene cabildo, así que la religión de dos millones cuatrocientas mil personas no elige y la de doscientas mil sí.
Habla en el Consejo, no vota, y es la única voz del Salón que no debe su asiento a la Corona ni a la sangre. Sobre el papel no puede nada; en la práctica tiene la consulta de precepto y el pase de las ordenanzas extranjeras, que valen más que un voto. Detalle en §5.
Los dos que están en la sala y no son Gabinete
El Gran Juez Supremo asiste a las Asambleas sin voz ni voto, salvo cuando se le pregunta o cuando cuenta las habas de una votación secreta.
El Escribano Mayor del Reino levanta acta. Depende del Canciller, no se sienta y no habla — y es, sin discusión, la persona mejor informada de Llágata: lleva veintitantos años escribiendo todo lo que se ha dicho en ese salón.
2. La Casa del Concejo
Toda población de Dágata a partir de pueblo tiene una. Las aldeas dependen de la Casa del pueblo más cercano, y por eso una aldea puede estar a dos días de su propio registro. Es un edificio de piedra, con reja en la ventana, y suele ser el segundo mejor del sitio después del templo.
Dentro hay cuatro cosas.
El Concejo. Lo forman el escribano titular, el Señor o su mayordomo, y de tres a nueve vecinos elegidos cada dos años entre los cabezas de casa. Reparte el uso de las tierras comunales. fija los turnos de riego y de guardia, admite vecinos nuevos y responde ante el Conde. En los Claros del Margen no hay Señor y el Concejo son los ancianos.
Los tres libros. Los lleva el escribano y son la razón de ser del edificio.
| Libro | Qué recoge | Adónde va |
|---|---|---|
| Libro de las Vidas | Nacimientos, bodas, muertes, y quién es vecino de dónde | Se cierra cada diez años y sube al archivo ducal |
| Libro de la Tierra | Propiedad, lindes, arriendos, servidumbres, deudas sobre finca | Copia anual al ducado y de ahí a los Archivos del Reino |
| Libro de los Días | La crónica del sitio: cosechas, pestes, crímenes, visitas, prodigios, lo que merezca recordarse | No sube a ninguna parte. Se queda |
El arca de tres llaves. El dinero del concejo, los sellos y las copias de los libros. Tres llaves distintas: una la tiene el escribano, otra el Señor o su mayordomo, y la tercera el vecino más viejo del concejo. No se abre si falta una.
La escribanía. El escribano titular, sus aprendices, la tinta y el papel. Es el único cargo del Reino que existe en todas partes: hay Duques en siete sitios y escribanos en cuatrocientos.
3. La carrera de escribano
Se entra por examen y no por cuna. Es la única escalera de Dágata que no pasa por la sangre.
Aprendiz de pluma — desde los doce años, tres años sin sueldo, con el escribano de su pueblo, a cambio de cama y comida.
Examen menor — a partir de los quince. Dos veces al año, en la capital de cada ducado, en las semanas de las Asambleas. Tribunal de tres escribanos. Leer en voz alta, escribir al dictado. cuadrar una cuenta de granero y recitar las cuatro fórmulas: nacimiento, boda, muerte y linde. Aprueba algo más de la mitad.
Escribano — puede llevar el Registro de un pueblo. Cobra del concejo, no del Señor, y ese detalle es todo el equilibrio del cargo.
Examen mayor — lo convoca el Canciller Real, es uno solo para todo el Reino, se celebra en Llágata una vez al año y aprueba menos de uno de cada cinco. Derecho del Reino, pesos y medidas, contabilidad ducal, y una prueba oral ante el Escribano Mayor.
Escribano Mayor — puede llevar el Registro de una ciudad, ser veedor de un ducado —el que cuenta graneros, ganado o minas por cuenta del tesoro— o entrar en la Escribanía del Reino. De ahí salen el Escribano Mayor del Reino y, con suerte y apellido, el Canciller.
Unos cuatrocientos escribanos titulares en Dágata, y cerca de mil quinientos entre aprendices y ayudantes.
Rennia Valraen de Sarnal aprobó el examen mayor a los dieciséis, el año que lo convocó el Canciller anterior. Sigue siendo la más joven que lo ha hecho nunca, y es la razón por la que en 843 el Cónclave de la Casa sabía siquiera que existía. Una nieta sin apellido y sin título que había hecho lo que menos de uno de cada cinco hace.
Lo que esto abre. Un plebeyo con letras puede llegar a Escribano Mayor del Reino y sentarse a tres pasos del Rey. No se hace noble por ello —eso sigue sin estar decidido — pero es la vía de ascenso real de Dágata, y explica por qué en cada pueblo hay una familia que manda a un hijo a la escribanía en vez de al campo.
4. La Ley de Vecindad
En Dágata no hay racismo institucional. No lo hay hoy y no lo ha habido nunca, y la razón está en la propia Acta de la Fundación: entre los siete ducados que se reconocieron en el año 0 estaba Méleni. Desde el primer día del Reino ha habido un enano sentado en el Consejo, y hoy ocupa el primer trono por antigüedad de Casa.
Tres principios, y son cortos.
- Un vecino es un vecino. Quien está inscrito en el Libro de las Vidas de una población paga igual, vota igual en el concejo, hereda igual y pleitea igual, sea de la especie que sea.
- Todos los oficios están abiertos. Escribano, soldado, gremio, barón, conde, duque.
- No hay cupos, ni barrios cerrados, ni permisos de residencia. Nadie necesita licencia para mudarse de un pueblo a otro.
Entonces por qué los pueblos parecen de una sola especie
Porque lo son, por costumbre y no por ley.
- La ciudad de Méleni es enana casi por completo: sus veinticinco mil son el clan Durnok. Los humanos del ducado, que son más de trescientos mil, viven arriba, en Bródega, que es el condado de superficie.
- Los cuatro Claros del Margen son silvanos, y casi ningún humano vive dentro.
- Tor-Réna es élfica.
- Llágata, Cands, Bisak y los puertos están mezclados de verdad: humanos, medianos, semielfos. enanos de paso, algún alto elfo residente.
Lo que separa a la gente es la lengua, el calendario, la comida, el gremio y el respeto. Un humano que se instala en un Claro tiene que aprender un calendario que no es el suyo y aceptar que hay árboles que no se tocan; casi nadie quiere esa vida. Un enano de Méleni que se muda a Kórnik pierde el clan y el gremio de golpe. La barrera es real, es alta y no la levantó ninguna ley.
Hay burlas, tópicos y chistes de vecindad, como en cualquier sitio. Lo que no hay es un funcionario que los aplique ni un papel que los respalde.
Lo que sí es una excepción, y hay que decirlo
Dos jurisdicciones especiales: Méleni, que se rige por costumbre enana en sus asuntos internos, y los cuatro Claros, por acuerdo con Eldoria. No son excepciones a la igualdad de las personas — son excepciones al derecho aplicable en un territorio. Cuánto exactamente, es del bloque de justicia. ⟨abierto⟩
Y una palabra que conviene fijar: un dagatense no se llama a sí mismo humano ni enano cuando habla de política. Se llama vecino del Reino.
5. Los Claros del Margen
Cuatro poblaciones silvanas dentro de Dágata: Gadena (Parls), Edverial (Ságata), Elone (Parls, desde D-91) y Utum (Llágata). Pertenecen a dos sitios a la vez y llevan ochocientos años haciéndolo funcionar.
Administrativamente son Dágata, sin matices. Tienen Casa del Concejo y escribano, están en los tres libros, pagan el impuesto ducal del doce por ciento y su parte del tributo real, y sus pleitos van al Tribunal Local que les toca.
Con una costumbre reconocida: el impuesto lo entrega el Claro entero por mano de sus ancianos, no casa por casa. El escribano anota la entrega; no la reparte. Se respeta la forma sin romper la contabilidad, que es exactamente lo que Dágata hace siempre que puede.
Culturalmente son Eldoria. Cada Claro manda una voz a la asamblea silvana de Eldoria, que la escucha y no la manda. Eldoria protege su lengua, su calendario, sus ritos y el bosque que los rodea. No protege su territorio: eso es de Dágata, y los dos lo saben.
En guerra
Defensiva: obligados. Si entra un enemigo en Dágata, los Claros aportan tropas como cualquier otro pueblo del condado. Aportan lo que tienen, que son arqueros y rastreadores, y en el Bosque del Sur y en las estribaciones eso vale más que una compañía de lanzas.
Ofensiva: voluntaria. Si Dágata sale del Reino a pelear, cada Claro decide — y decide entero. porque no manda a la mitad. En las cuentas del Maestre de Guerra los cuatro aparecen con asterisco. y ningún plan de campaña se hace contando con ellos.
Las dos cosas que rozan
El bosque es suyo por costumbre y del Conde por título. Cada vez que un condado necesita madera —y con la Ley de Portes y el precio del transporte, cada vez la necesita más cerca— vuelve a aparecer. Es el pleito más viejo de Dágata, no tiene sentencia, y ningún Duque quiere ser el primero en pedirla porque la sentencia que salga valdrá para los cuatro Claros a la vez.
Un Claro no tiene Señor. Lo gobiernan sus ancianos y el Conde no nombra a nadie dentro. Son las únicas poblaciones de Dágata sin noble encima, y eso, dicho en una taberna de Kórnik, produce la reacción que produce.
Y una precisión que evita la mitad de los líos
La doble pertenencia es del Claro, no de la persona. Un silvano nacido en Edverial es vecino de Dágata a todos los efectos: puede irse a Llágata, hacerse escribano, entrar en un gremio, comprar tierra y no volver. Lo que tiene estatuto especial es el sitio, no la sangre.
Los cargos menores
1 · Seis hombres y un condado
Del peón que gana tres granos al día al Conde que come de quince mil almas hay seis oficios en medio. Ninguno da título, ninguno pasa a los hijos y sólo uno exige examen.
El alguacil, que es la fuerza del condado cuando hay que sacar a alguien de una casa. El escribano de concejo, que es el Reino. El fiel del peso, que decide si vendes. El portazguero, que decide qué te cuesta llegar. El veedor de minas, que cuenta la vena. Y el guarda del bosque, que puede quitarte el hacha. Entre todos no suman ocho marcos de sueldo al año en una villa de mil almas, y entre todos deciden lo que le pasa a cualquiera que llegue con un carro, un hacha o una deuda.
2 · Cómo se consigue un oficio
Los nombra el conde. Eso es lo escrito, y se lee en voz alta el día de San Vandar en la puerta de la Casa del Concejo: el Conde de tal, a maese fulano, para que tenga y use el oficio de lo que sea. El papel se llama cédula de oficio, lleva el sello del conde en cera y es gratis: no hay arancel y no existe en ningún libro del Reino un derecho que cobrar por extenderla. Y ningún conde la extiende. La extiende su mayordomo, que lleva la casa, se sienta en el concejo en lugar del Señor y guarda la segunda de las tres llaves del arca. Un conde tiene quince o veinte villas y cuarenta oficios que renovar cada año. Delega, y el que escribe cobra.
La cera, y dónde está la línea
Lo que se paga se llama la cera, y el nombre es la coartada: el papel, la tinta y el lacre, media docena de granos si uno lo mira. Nadie lo mira. La cera del alguacilazgo de una villa de mil almas son cuatro marcos —seis mil granos de bronce por un sello que vale seis— y doce en la cabecera de un condado. La del veedor de minas, un marco; la del guarda del bosque, medio, cuando se cobra. El fiel del peso no paga cera porque no lo nombra el conde, y el portazguero paga otra cosa mucho más cara.
La cera se pregunta en voz alta: se saluda al mayordomo, se pregunta cuánto es la cera, y él dice un número que es el mismo que dijo el año pasado. Hasta ahí es costumbre. Lo que no se pregunta en voz alta es lo que va encima cuando hay dos hombres para el mismo oficio. La línea no la marca la cantidad, la marcan tres cosas y hay que fallar las tres para estar limpio. Si está escrito: la cera se asienta en el libro de la casa, con fecha y nombre, como el censo de un molino. Si es igual para todos: una cera que cambia según quién entra por la puerta ha dejado de ser el precio del papel para ser el del hombre. Y si se paga antes: antes de la cédula se paga por el papel. después, por lo que el oficial va a hacer con él.
Y aquí está lo que impide que esto se caiga nunca. Vender un oficio no es delito en Dágata, no está en el catálogo. Lo que sí está, desde 846, es cobrar por encima de lo tasado, con restitución del doble al vecino y pérdida del oficio. Arriba no hay delito y abajo sí: el mayordomo que cobra cuatro marcos por una cédula no comete nada, y el alguacil que luego cobra un grano de más por una citación pierde el oficio y devuelve dos. Todo el coste baja hasta el primer hombre al que se puede sentar delante de un juez, y ése es siempre el que menos gana.
Cuánto dura, y qué pasa cuando muere el conde
La cédula vale de San Vandar a San Vandar y se renueva por media cera, mientras el hombre viva y no se pelee con la casa; hay alguaciles que llevan veinte años renovando. Y muere con el sello. Muerto el conde, el lacre de su anillo no vale y caen de golpe todas las cédulas del condado. El heredero tiene cuarenta días para volver a sellar —los mismos cuarenta de la elección de un Rey; el número se copió— y sella a media cera; pasados los cuarenta, el oficio queda vacante y vuelve a la mesa. De ahí una costumbre que se ve desde fuera: cuando muere un conde de Dágata, tres hombres de cada villa se ponen a buscar plata. El alguacil, el veedor y el guarda. El escribano no. porque su título es del Reino; el fiel del peso tampoco, porque su año corre hasta San Vandar y le da igual de quién sea el anillo; y el portazguero menos, porque su contrato es con el Duque.
El conde que quiere cortarlo
Se puede, y cuesta cuatro cosas. Pagar al mayordomo, que no cobra sueldo precisamente porque se da por hecho que come de la cera: quitársela obliga al conde a ponerle quince marcos al año de su bolsa por cada villa, cinco veces lo que gana un escribano. Quedarse sin fianza, porque lo que un hombre paga por un oficio funciona como prenda y no hay otra garantía escrita: el que ha soltado cuatro marcos por el alguacilazgo no se va de noche con el arca. Los otros catorce, que quedan pareciendo comprados en cuanto uno clava su arancel en la puerta, y al que publica se le deja de contar cosas en la Mesa de los Quince. Y la cuarta, que es la de verdad: para demostrar que sus ceras están limpias un conde tiene que abrir el libro de su casa, que es exactamente lo que le pide el Registro de Cosecha. Los condes más limpios del Reino son los que más ruido hacen contra la reforma, y no por hipocresía: han entendido que la misma puerta sirve para las dos cosas.
Tres lo han intentado y sólo uno le encontró la vuelta. Ilvar Nervast, de Erradia, no cobra cera porque allí no hay quien la pague: el único condado donde los oficios son gratis y el único donde no valen nada. Ovidio Presa, de Algés, clavó su arancel en la puerta y lleva desde entonces cobrando un peaje suprimido hace sesenta años sin haberse enterado. Y Amaira Meleth no suprimió la cera: se la quedó. En Íbeca nombra ella en persona, el precio está escrito, es el más alto de los quince y el mayordomo cobra sueldo. Nadie en Llágata llama corrupción a lo de Íbeca, porque está en un libro.
3 · El alguacil
El que abre la puerta cuando hay que abrirla, y en un condado no hay nadie más que pueda.
Se levanta antes que el escribano y se acuesta después. Lleva las citaciones a mano y de cada una cobra un grano. Saca prenda cuando el juez local lo manda: entra, señala la vaca o el arado, lo asienta y se lo lleva, y de eso cobra cuatro. Cierra el sótano del concejo, que admite tres días y ni uno más y que en un pueblo pequeño es la bodega del escribano. Acompaña al cobrador de la Tasa y se queda a dos pasos sin decir nada, que es todo su trabajo esa mañana. Cuando toca la leva de cuarenta días, los hombres de la baronía se cuentan bajo él, aunque no manda tropa y no tiene grado. Y el día que hay azotes en la plaza, los da él. Es uno solo en una villa de mil almas y tres y un cabo en la cabecera del condado.
Lo nombra el conde y lo paga el concejo. Son las dos manos que sostienen a un Comandante Militar —el nombramiento de uno, el pan del otro — y producen el mismo animal: alguien que obedece a quien le firmó el papel y come de quien puede dejar de darle de comer. Encima hay una tercera que no le da ni papel ni pan: sin auto del juez local no entra en una casa, y funciona porque el auto se asienta y lo que no se asienta no existe. El que entra sin auto ha allanado como cualquier vecino y se le juzga como a cualquier vecino. Ha pasado.
Contra quién está: contra los vecinos cuando el juez lo manda, contra el conde casi nunca aunque puede, y contra el cazador de brujas siempre, porque un cazador no puede tocar nada y necesita al alguacil para cada gesto físico de su causa. Eso convierte al alguacil de una villa cualquiera en el hombre que decide si una acusación por brujería avanza esta semana o el mes que viene.
Gana diez granos al día y la casa, unas cuarenta y siete ruedas al año, y los derechos —citación. prenda, la noche de sótano que paga la familia del preso, media rueda por unos azotes— le ponen encima otro marco largo donde hay pleitos. Poco más de tres marcos: lo mismo que gana el escribano, que no se levanta de noche ni tiene que sacarle la vaca a nadie. Lo sabe, lo dice, y ahí empieza casi todo.
Puede detenerte tres días sin acusación firme y soltarte sin explicar nada, tomarte prenda sobre cualquier cosa que no sea tu persona, registrarte la casa con auto y la posada sin auto si el posadero le abre —y el posadero abre—, y ponerte en el cepo un día por injuria en plaza, que es el castigo de verdad. No puede entrar sin el papel, no puede tenerte al cuarto día sin causa inscrita en la mazmorra del condado, no puede tomar prenda sobre el grano de la Corona ni sobre lo que lleve sello de la Legión en marcha, y no puede salir de su condado persiguiendo a nadie: al otro lado de la raya no es nada, y el que sabe esto cruza rayas.
Se pudre por la prenda, y siempre por la prenda. No roba dinero: tarda. Tarda en llevar la citación hasta que pasa la feria, tarda en devolver la vaca que sacó, tarda en subirle al juez el auto del martes. Cada retraso es gratis, no deja rastro en ningún libro y vale lo que el afectado pague por que no ocurra. El otro modo es elegir a quién le toca el cepo, que tampoco es delito. porque al cepo manda el juez local y el juez local falla con lo que el alguacil le cuenta.
4 · El escribano de concejo
El único de todos que el conde no nombra, y esa excepción es lo que da valor a los otros cinco.
El título lo da el Reino por examen y la plaza la da el concejo, que le paga sus dieciséis granos al día. El conde no firma nada: el hombre que escribe quién nació, de quién es la linde y qué pasó el martes no le debe el pan a la casa. Lo que sí tiene el conde son tres correas cortas. La casa del escribano suele ser de la casa condal y la leña del invierno también, el concejo se reúne con el mayordomo dentro, y el arca de tres llaves no se abre si falta una y una es la suya. Un conde que quiere doler no destituye a nadie: se queda la llave en el bolsillo hasta abril. Dura hasta que se le rompe el punzón, y el punzón sólo se rompe por falsear el Libro de la Tierra o el de las Vidas.
Gana poco más de tres marcos y tiene un negocio que no es su sueldo: vender la plaza de aprendiz de pluma. Tres años de cama y comida con un titulado son la única puerta al examen menor, la plaza es suya, y cuesta dos marcos que paga la familia. Dos marcos por que un hijo de doce años entre en la única escalera de Dágata que no pasa por la sangre, cobrados por un hombre que gana dieciséis granos al día. Su otra corrupción no tiene precio: la fecha. El asiento lleva la del hecho y no la del papel, porque las muescas del fiel de la comarca bajan cuatro veces al año, y quien decide qué día cayó aquella muerte es el que escribe. El año y un día se cuenta desde ahí. Una herencia se abre desde ahí. Nadie ha probado nunca una de éstas.
5 · El fiel del peso
En la plaza se le llama el fiel, por la aguja de la balanza; en los papeles es el almotacén. No confundirlo con el fiel de la comarca, que lleva la tarja, ni con el Fiel de los cambistas: tres hombres con el mismo apodo y el mismo origen, porque los tres dicen lo que es cierto y lo que no.
Cobra el suelo de cada tabla, cuatro granos por puesto y día y el doble al forastero con cédula de otro ducado. Anda la plaza con su medida de bronce y la compara con la del vendedor cuando le da la gana, que es el verbo exacto. Y falla en el sitio, sin escribano y sin apelación. cualquier queja del día que no pase de una rueda.
Lo elige el concejo por un año y no puede repetir. Es el único que sale de una votación de vecinos y el único que sabe desde el primer día que en doce meses vuelve a ser un vecino más entre aquellos a los que está multando. El conde no lo nombra y no lo puede quitar; lo que tiene es el patrón. La vara de hierro de un metro, el juego de pesas y la medida madre viven en el arca de tres llaves, y la segunda llave es del mayordomo: por San Vandar se abre el arca y se le entrega el patrón al fiel nuevo, y por San Vandar lo devuelve. Un fiel sin patrón no contrasta nada, y el mayordomo que se pone enfermo la semana del relevo le regala tres semanas de mercado a quien convenga. Por abrir el arca a tiempo, medio marco, que paga el concejo y que está en las cuentas del concejo, y por eso no lo llama cohecho nadie.
Gana la décima del suelo: en una villa de tres mil almas, con sesenta tablas casi todos los días. el suelo del año pasa de cuarenta marcos y la décima le deja cuatro o cinco marcos, más que el escribano y más que el alguacil, en un solo año que no se repite. Súmense las multas de hasta una rueda, que falla él y se queda él.
Puede declarar sorda tu medida y cerrarte la tabla en mitad de una mañana de mercado, sin papel y sin apelación si lo tuyo no llega a una rueda. Puede cobrarte el suelo doble si llegas de otro ducado sin asiento del Reino, y hacerte esperar tres días a que te contraste la romana, y en tres días el pescado ya no es pescado. No puede salir del mercado: fuera del recinto de la plaza no manda en nada. No puede fallar por encima de una rueda. Y no puede tocar la medida del portazgo, que es del arrendatario del Duque, que es la puerta por la que se cuela media Dágata.
Se pudre por lo obvio —el mercader grande tiene la medida sorda y el fiel no la ve, un año entero, a cambio de lo que valga— y por el calendario. Un año, no reelegible, y en ese año hay que sacar lo que se pueda, así que el fiel honrado se vuelve tibio en la última Estación, porque el que viene ya está señalado y ya está hablando con los mismos. Quien quiera comprar a un fiel que compre tarde: es más barato y dura lo mismo.
6 · El portazguero arrendado
Aquí no hay cédula, hay contrato, y es el único donde el dinero tiene la escala de la nobleza.
Las diecinueve casetas de las cinco calzadas no las cobra el Duque: las arrienda a nueve años por un tanto fijo. El que la toma pone tres hombres, paga su renta en dos plazos y se queda con todo lo que saque por encima. El arriendo medio va por mil doscientos marcos al año y de la caseta sale vez y media eso, así que un buen año deja seiscientos marcos limpios: doscientas veces lo que gana el escribano que le asienta el contrato. Y diecinueve de cada veinte granos no vienen del eje sino del cuarentavo, la cuarentava parte del valor declarado de lo que cruza la raya para venderse fuera, que declara el mercader y que el arrendatario puede no creerse: si no se lo cree se queda la carga pagando lo declarado y una décima más. Nadie declara a la baja dos veces.
El contrato es del Duque. El conde no nombra al portazguero y no lo puede echar. Lo que tiene es lo único que hace falta para pujar: el abono del fiador. A la subasta no se entra sin un fiador con tierra en el condado donde está la caseta, y quien abona al fiador es el conde. Por ese abono se paga, fuera de los libros, la décima de la primera anualidad: ciento veinte marcos de una sentada y sin recibo, la cifra más alta de este documento. Hay un segundo cobro más sucio y más barato, la vela: las pujas van cerradas y el mayordomo las guarda hasta la mañana, y lo que cuesta que te diga qué hay en el sobre del otro son unos veinte marcos, que quien los cobra suele cobrar dos veces, una por cabeza.
Después del contrato la caseta es del arrendatario salvo por un hombre: el guarda de la lanza lo pone el conde, por costumbre, como cortesía y por medio marco. En cada caseta de su tierra el conde tiene un hombre al que no paga y que le cuenta lo que pasa. Ningún arrendatario lo ha discutido y todos lo saben.
Puede quedarse tu carga entera si declaras un valor que no se cree, pagándote lo que dijiste y una décima más, y tiene derecho escrito a hacerlo. Puede tomarte prenda —la bestia, una rueda— hasta que pagues. Puede cobrarte con una medida sorda, el cazo con el culo levantado un dedo que cobra nueve donde dice ocho, y contestar con toda la razón que la medida es la que le dieron. No puede detenerte, porque los tres hombres de la caseta no son tropa, ni tomar prenda sobre una persona, ni tocar el grano de la Corona, la Legión con orden escrita, la posta, el correo del Consejo, el romero con bordón, el enfermo con carta de físico ni el muerto. Y no puede cobrar en la raya de un condado los días que ese condado tenga feria con carta del Rey.
No se pudre: nace así, porque el arriendo compra el derecho a exprimir un tramo de camino nueve años y quien puja lo sabe. Lo que se tuerce encima es el pequeño: el peso del cuarentavo se descarga en el hombre de la caseta, que cobra sueldo, no participa del beneficio y vende lo único que tiene, que es el criterio. Cien granos por mirar a otro lado un martes por la mañana.
7 · El veedor de minas
El más pequeño de todos y el que menos juego da, y conviene decirlo en vez de inflarlo.
Cuenta. Cuántas espuertas salieron de la boca esta Estación, cuánta vena buena y cuánta ganga, cuánto carbón entró y cuánto hierro en bruto salió por el camino. Lo asienta dos veces y una copia sube a la Casa del Cómputo del ducado: de ahí sale el número con el que se cobra la Tasa a la explotación, y de ahí salen las mil cuatrocientas toneladas de hierro al año que el Reino cree tener.
La veeduría sigue a la boca. Donde la mina es del Duque el veedor es del Duque y el conde no pinta nada, como en las Herrerías de Trenac, que son de Parls. Donde la mina es del condado o de particulares lo nombra el conde, por tres años y un marco de cera: así en Peña Herrada y así en el hierro de Yanal, que se funde y se gasta dentro del muro.
Gana veinte granos al día y casa, unos cuatro marcos al año, y ahí está el problema en una línea. le paga la explotación que vigila. No el conde, no el ducado, no el Reino. La mina. Por eso se pudre siempre hacia el mismo lado, contando de menos y nunca de más: un veedor comprado no inventa vena, se limita a no ver tres espuertas de cada veinte, que es la misma costumbre de declarar cosecha en menos que el Registro de Cosecha quiere matar en los graneros. Con una diferencia. el veedor de graneros que propone Valdrik lo nombra el ducado y no el conde, y el de minas no. Misma reforma, mismo condado, mismo hombre, y a la mina nadie la ha nombrado todavía.
A un forastero puede hacerle poco: pedirle papeles en la boca, echarlo del camino de servicio. negarle la compra directa sin pasar por el factor. Lo que sí puede es certificar agotada una veta que no lo está, o al revés, y sobre ese papel se compran y se venden concesiones.
8 · El guarda del bosque
El único que puede quitarte algo sin pedirle permiso a nadie.
Anda el monte. Mira las cortas, si las cuadrillas han talado dentro del cuartel que les tocaba y si han dejado los pies madre. Cuenta tocones cuando huele mal. Cobra el derecho de leña muerta, un grano por carga, y suele perdonarlo. Decomisa el hacha, el carro y lo cortado al que se pasó, y lo baja a la villa. En los condados con caza mayor vigila la veda de la parición. En Kórnik es un oficio serio, porque mil cien personas viven de los robledales y de ahí sale la madera de obra del Reino.
Lo nombra el conde, y por eso el oficio existe. El bosque es del concejo para el uso y del conde para el título, y el pleito más viejo de Dágata es exactamente ése: el guarda es la mano con la que el conde sostiene un título que casi nunca ejerce, y mientras haya un hombre suyo contando tocones el título está vivo. De ahí que su cédula sea la más barata y la que menos veces se paga. Medio marco cuando se cobra, y la mitad de las veces no se cobra: se da. Al que le debe algo a la casa, al que declaró lo que había que declarar, al segundón de una familia útil. Un oficio que se regala pesa más que uno que se compra, porque el que lo compró puede irse cuando lo amortice y el que lo debe no se va nunca. No tiene plazo: se quita en una mañana y sin causa, y todos los guardas del Reino lo saben.
No tiene sueldo. Vive de la tercia de lo decomisado —un tercio de la leña, la madera y las herramientas que requisa, y los otros dos al conde—, más la leña muerta y el derecho a meter cerdos en la montanera: alrededor de un marco al año, del que muy poco llega a ser moneda. Que cobre un tercio de lo que quita lo pone en la misma familia que el cazador de brujas con su tercia del delator y produce el mismo animal: decomisa con preferencia a quien tiene algo que decomisar. Al que baja una carga de leña muerta se la perdona; al que tiene mula, carro y hacha buena, no.
Puede quitarte el hacha, el carro y lo cortado en el sitio, sin auto y sin testigos: es lo único de estos seis oficios que se hace sin papel, porque el bosque es del conde y el que corta sin licencia está tomando lo suyo. Puede denunciarte al juez local por talar de más, que en Kórnik es delito de vecindad, y cerrarte un camino de saca en temporada. No puede detenerte —para eso está el alguacil, y va a buscarlo, y tarda—, ni entrar en un Claro del Margen, ni tocar el roble azul de los Siete Robles, ni nada dentro del Vedado de la Muralla, que es del Rey y lo guardan doce hombres del Rey.
Y hay un sitio donde el oficio se queda sin suelo bajo los pies. La corta reglada de los robledales de Kórnik la ejecutan cuadrillas silvanas de Edverial, que es un Claro: no tiene Señor, el conde no nombra a nadie dentro y sus ancianos no responden ante él. El guarda de Kórnik vigila un monte que talan hombres a los que no puede multar. Lleva ochenta años arreglándose con una conversación al año y una cena, y dejará de arreglarse el día que alguien pida sentencia.
9 · Seis oficios de un vistazo
| Oficio | Quién lo nombra | Lo que cuesta de verdad | Cuánto dura | Gana al año | De dónde sale | Por dónde se pudre |
|---|---|---|---|---|---|---|
| Alguacil | El conde, por cédula | 4 marcos de cera ⟨12 en cabecera⟩ | Un año, de San Vandar a San Vandar; se renueva a media cera | 3 marcos | Sueldo del concejo y derechos por acto | Tardando: la citación que llega después de la feria |
| Escribano de concejo | Nadie: título del Reino por examen, plaza del concejo | Nada al conde. 2 marcos cuesta la plaza de aprendiz, y la cobra él | Hasta que se le rompe el punzón | 3 marcos | El concejo | Vendiendo la plaza de aprendiz y eligiendo la fecha del asiento |
| Fiel del peso ⟨almotacén⟩ | El concejo, por elección | Medio marco del concejo al mayordomo por sacar el patrón del arca | Un año exacto y no reelegible | 5 o 6 marcos | Décima del suelo y multas de hasta una rueda | No viendo la medida sorda del mercader grande |
| Portazguero arrendado | El Duque, por subasta | 120 marcos al conde por el abono del fiador, más 20 por la vela | Nueve años | 600 marcos limpios | El cuarentavo del valor declarado | Nace así; se tuerce por abajo, en el hombre de la caseta |
| Veedor de minas | El conde donde la boca es del condado; el Duque donde es suya | 1 marco de cera | Tres años | 4 marcos | La explotación que vigila | Contando de menos, nunca de más |
| Guarda del bosque | El conde, por cédula | Medio marco, y la mitad de las veces se regala | A voluntad; se quita en una mañana | 1 marco, casi nada en moneda | Tercia de lo decomisado | Decomisando al que tiene algo que decomisar |
Léase de abajo arriba y sale la forma del condado: el conde nombra donde no llega el Reino, ni el concejo, ni el Duque. Le quedan tres de seis, y son los tres que tienen las manos: el que entra en las casas, el que cuenta la vena y el que quita el hacha.
11 · Lo que no se sabe
Cuántos son. Escribanos titulares hay cuatrocientos y está contado, repartidos entre las cuarenta y tres Casas del Concejo que existen y ni una más. Alguaciles, al menos uno por cada una de esas cuarenta y tres, más los de las baronías, que son los que cuentan la leva y a los que no ha contado nadie. Fieles, guardas y veedores no se han contado nunca y puede que no se pueda. en media docena de condados el mismo hombre es guarda y alguacil, y en los pueblos pobres el guarda es el ventero.
Si el Gran Tribunal ha visto alguna vez una causa por cera. Lo probable es que no, porque no hay delito que alegar y al Gran Tribunal sólo se sube por más de ocho marcos, una vida o un título. y una cédula de alguacil no llega a ninguna de las tres cosas. Un abono de fiador de ciento veinte marcos sí llega, y esa causa no se ha escrito.
Y lo que de verdad falta: qué gana un mayordomo de condado. Aquí se ha dicho que come de la cera y que un conde honrado tendría que ponerle quince marcos al año, estimados hacia atrás desde lo que cobra por las cédulas de un condado mediano. Si el número real fuera la mitad, el conde limpio saldría barato y habría más condes limpios, y entonces todo esto estaría describiendo una costumbre menos sólida de lo que dice.
El espionaje
1 · Dágata no tiene servicio secreto, y no debería tenerlo
Conviene decirlo antes que nada, porque todo lo demás cuelga de ahí. En Dágata no hay un cuerpo cuyo oficio sea saber lo que otros no quieren que se sepa. No hay partida en la caja, no hay nombramiento y no hay a quién preguntarle. Lo más parecido son los Investigadores del Reino, y son lo contrario: su instrumento entero es un sello de dos mitades que sirve para que después no se pueda negar lo que hicieron. Un lacre no esconde, deja constancia.
El día que Dágata tenga un servicio secreto deja de ser Dágata. Este Reino se sostiene sobre que ninguna pieza del Estado junta jurisdicción entera y poder de prender. Un cuerpo con dinero propio, gente propia y la obligación de no escribir lo que hace sería la primera pieza del Reino que no rinde cuentas a nadie. Sería un estado moderno. Sería, en pequeño, Norvia.
Lo que hay en su lugar es una red de oficios que espían por el camino: nadie cobra por espiar y todo el mundo sabe cosas. Es más barato que un servicio y es peor, porque lo que se sabe va a parar a quien tiene interés en ello y no a quien tiene que decidir con ello.
2 · El Maestre de Postas, que es el espía del Reino sin que el cargo lo diga
De la Cancillería cuelgan la Escribanía, los archivos, las embajadas, el Sello Menor y los maestros de posta. Esa última línea parece intendencia. Entre el Canciller y los ochenta y tres hay un hombre: el Maestre de Postas del Reino, hoy Derwen Sabal, sesenta y tres años, examen mayor a los veintinueve, veintidós en el puesto. Cuarenta granos al día y casa en el Palacio. No es del Gabinete, y su nombramiento dice que lleva el correo.
Lo que tiene es esto: cada Estación, cada maestro de posta copia su libro de partes y la copia sube con la valija. Cuatrocientos noventa y ocho cuadernos al año, y cuatro escribanos para leerlos. De ahí no sale lo que dicen las cartas, sale algo más útil: con qué frecuencia escribe cada casa y a quién. Que la Casa Marven mandó nueve veces a un hombre suyo a Verimeth en una Estación y ninguna en la anterior. Que un nombre que no figuró nunca lleva cinco Estaciones apareciendo en la posta de Gadena II. Nadie ha abierto nada y el dibujo está entero.
Y es legal, que es la otra mitad. Abrir la valija es delito contra la fe pública; contar renglones de un libro que la Corona manda llevar y que lleva un hombre al que nombra la Corona no es delito de nada. Por eso hay seis Duques frenando a la vez las Postas Abiertas, y lo que frenan no tiene que ver con la tarifa sino con que ese mismo hombre lo sepa también de los particulares.
Y lo que no puede hacer. En 839 la Cancillería pidió al Gran Juez un auto permanente para abrir la valija en causa de traición, y la respuesta fueron cuatro palabras que en el Palacio de Justicia se repiten todavía: quien sella no abre. No se ha vuelto a pedir.
3 · Lo que cuesta una carta, y por qué quien la paga se señala
El correo del Reino no lleva correo de nadie. Las cifras son de Kórnik a Cands, ciento quince leguas.
| Cómo va | Tarda | Cuesta |
|---|---|---|
| Valija del Reino, de posta en posta | 5 días | no se vende |
| Carta suelta al fondo de una recua | 19 días | 2 granos |
| Carta cerrada, con recibo y asiento en el libro del gremio | 19 días | 1 ochavo |
| Propio: un hombre a caballo pagado para eso y nada más | 10 días | rueda y media, y el caballo aparte |
| Aviso de Cands, y solo entre puertos | 4 días de Cands a Vento | medio marco la salida |
El propio tarda el doble que la valija y no hay dinero que lo arregle. Un despacho del Reino cambia de hombre y de caballo en cada tramo y hace ciento treinta y cinco kilómetros al día; un hombre solo con un caballo solo hace sesenta, por buena que sea la bolsa, porque el caballo de refresco no se vende. Ése es el privilegio entero de la Corona en materia de correo.
Y la carta cerrada cuesta cuatro veces la suelta: ocho granos contra dos, tardando lo mismo, en la misma recua y por el mismo camino. No se paga el porte, se paga el renglón. Un asiento en el libro de un gremio cuesta un ochavo, el libro hace prueba en juicio, y lo que compra el ochavo es que conste que esa carta salió, qué día y de quién a quién. La barata no está escrita en ninguna parte y por eso no la protege nadie. Lo que hace segura una carta en Dágata es exactamente lo que la delata.
Un ochavo es lo que cuesta enterrar a un hombre, y nadie paga eso por escribirle a su madre. Lo pagan las casas, los gremios y los pleiteantes, y muchas veces seguidas cuando algo va mal, de modo que el libro de los arrieros de Kórnik es el registro más exacto de correspondencia privada que hay en el Reino: cuatro mil ciento doce cartas cerradas en 849, y trescientas ochenta y una las pagó la misma casa. La Corona no lo abre sin auto; lo lee el Cabo. La mejor lista de quién escribe a quién está en manos de un aliado, y los aliados se acaban.
4 · La valija: qué se puede hacer con ella y qué es delito
Cuero rígido, dos correas y el Sello Menor, y lo que la ley protege es esa cera y no lo que hay debajo. Abrirla es delito contra la fe pública: no va por el capítulo del haber y da igual que no se llevara nada, porque el daño es el sello. Contrahacer el Sello Menor para cerrarla otra vez ya es falsear el sello del Reino, trabajos forzados perpetuos, juzgado como la traición. forzarlo con el arte es engaño arcano, diez años y pérdida de la licencia gremial. Y el que retiene a la pareja de la carreta responde de lo que llevaban aunque no se lleve nada.
Lo que no es delito es más largo. No lo es leer una carta que no va sellada, y no van selladas nueve de cada diez que se mueven por el Reino. No lo es copiar un libro de partes. Y no lo es, y aquí está el agujero, contar lo que uno sabe por su oficio a quien lo pague.
En el código de Dágata no existe el delito de revelar. La alta traición es pacto con potencia extranjera, entrega de plaza o alzamiento en armas: hace falta el pacto, no la noticia. Un escribano de la Torre del Horizonte que cobra por copiar dos veces una lista —la forma más barata que tiene Umbrosia de saber cosas de este Reino — no ha falseado un libro, no ha roto un sello y no ha pactado nada que se pueda probar. La página está intacta. Hay dos. Lo único que cabe hacerle es administrativo y es del Canciller: borrarlo del rol. No hay que probar nada, que es lo que tiene de malo.
5 · Las Casas espían mejor que la Corona, y lo que eso le cuesta a la Corona
La Corona tiene una sola embajada fuera de Dágata, en Oberna, y no la paga la Corona. cuesta ochenta marcos al año y los ponen a medias los gremios de arrieros y cambistas, así que el embajador del Rey le debe el sueldo a dos gremios. Los factores de esos gremios están en Oberna y leen lo mismo que él el día que pasa; la Cancillería lo lee veintidós días después, que es lo que tarda la valija desde el Portillo.
Las Casas no han tenido que montar nada, porque sus factores ya estaban fuera. Los armadores de Cands tienen avisos más rápidos que las seis barcas de la Marina del Rey, y la Casa Brienn de Vento vende cañón fuera sin que el Consejo haya preguntado nunca a quién. El informe comercial es espionaje con otra factura: un factor escribe cada Estación qué se vende y a cuánto, quién ha quebrado, qué gremio ha cerrado el libro, qué dice en la calle el legado de tal sitio. Es lo que un servicio secreto mandaría escribir a un agente, y lo escribe un hombre al que pagan por vender paño.
La Cancillería lo compra: cuatro marcos por relación, cuatro al año, que es en dinero el servicio exterior entero del Reino. El precio de verdad no es ése.
En la Cosecha de 849 la relación de Oberna que la Casa Garthain vendió a la Cancillería decía que la cosecha galendria venía corta en una quinta parte. El ejemplar que el factor había escrito once días antes para su propia casa decía una octava. Entre las dos cifras la casa compró trigo en Íbeca a precio de antes y lo vendió en Oberna a precio de después, y el Maestre de la Moneda retuvo el grano del Reino una Estación esperando que subiera más. No subió. Le costó al tesoro veintiséis marcos.
Y no hay causa que abrir. Nadie mintió: aquello era una previsión, y las previsiones cambian. El único papel que probaría algo es el primer ejemplar, que está en un arca de Cands. Veintiséis marcos es poco dinero, y por eso vuelve a pasar todos los años. Dicho entero: la Corona decide con datos cuyo dueño gana o pierde con lo que la Corona decida, y no hay a quién detener.
6 · La cédula, que es el único contraespionaje escrito, y no se escribió para eso
La cédula de magia es documento de fe pública, se inscribe en el Libro de las Vidas de tu pueblo y se renueva cada cinco años. Esa línea es lo único del derecho dagatense que se parece a un registro de personas peligrosas: el licenciado declara dónde está. El que no renueva le deja al Veedor del Telar de su ducado un hueco con un nombre encima.
Doscientas cuarenta cédulas vivas y siete Veedores: treinta y cuatro nombres por hombre. Un Veedor se sabe los suyos de memoria, sabe de quién es hijo cada uno y en qué villa duerme. No hace falta un archivo para llevar treinta y cuatro nombres, hace falta un hombre que los tenga.
De modo que el que se cae del rol es la alarma. En diez años han caducado nueve cédulas sin que el titular compareciera: seis eran muertes que nadie asentó a tiempo, dos se fueron a Tor-Réna, y una es Herran Doldé, licenciado en el Colegio de Llágata en Fluido y Quieto hasta el segundo grado, que dejó de renovar en 843. No lo ha buscado nadie porque no es oficio de nadie buscarlo.
Y lo incómodo. Hay unos tres mil sensibles y doscientas cuarenta cédulas: uno de cada doce. Los otros once son gente que no tuvo maestro, ni examen, ni dinero, y las tres cosas están en Bisak. El registro con el que la Corona sabría dónde está el arte cubre a quien pudo pagarse la lista, y al peligroso no lo cubre.
7 · Cómo se contraespía a un hechicero que no tiene cédula
Tres caminos, rotos de tres maneras distintas. El cotejo del Veedor es lo que la ley da y no sirve para esto: certifica si los hilos están ordenados o revueltos, o sea que distingue al aprendido del innato —que es lo que la causa de brujería necesita— y no distingue al de aquí del de fuera. Un hechicero formado en Rathalon coteja tan limpio como un licenciado de la Torre del Horizonte. Encima necesita auto del juez y no se hace a la fuerza, y al que se niega lo único que le pasa es que los bienes le siguen embargados, cosa que a un hombre sin bienes en el Reino no le hace nada.
El dinero, que es el mejor de los tres y sigue siendo malo. Un hechicero sin cédula come igual que uno con ella, y alguien le paga. Ese pago deja línea en el libro de un cambista, o no la deja y entonces pasó por la Callada, cuya lámina no la lee nadie de fuera.
Y el cazador de brujas, que es el único instrumento del Reino que de verdad sale a buscar y no es del Reino. Es el mejor investigador de campo que hay en Dágata y busca otra cosa: la tercia es un tercio de lo confiscado, así que le interesa el que tiene casa, tienda y tierra, y no le interesa nada el que no tiene nada — que es justo el perfil del hombre al que alguien ha puesto aquí. La Corona tiene el contraespionaje arcano subcontratado a gente que cobra por patrimonio, y por eso está ciega en la dirección que importa.
Falta lo peor. Los maranesh —unos cuatrocientos servidores adoctrinados que no son esfixies. colocados en ciudades del orden — no usan el arte: no hay cédula que renovar, ni hilos que cotejar, ni tercia que cobrar. Ninguno de los tres caminos los toca.
8 · La red más barata del reino son los escribanos
Y no le cuesta a la Corona un grano, porque al escribano le paga el concejo y no el Señor. dieciséis granos al día y cuatrocientos titulares. Conviene dejar hecha una corrección: en Dágata no hay escribanos de parroquia y no los ha habido nunca. Nacer, casarse y morir se asientan en la Casa del Concejo, y el que hace válido el acto es el escribano y no el sacerdote.
Lo que sabe un escribano de pueblo no se lo ha contado nadie: lo ha escrito él. El testamento se dicta delante de él y se guarda en el arca de tres llaves, de la que él tiene una, y el Libro de la Tierra lleva los lindes, los arriendos y las deudas sobre finca.
Y luego está el hoyo. Se entierra fuera del muro, con hito sin nombre porque el nombre está en el libro, y el que hereda quiere saber qué hereda el mismo día. El testamento se lee donde están los herederos, y después de un entierro los herederos están en el cementerio. Un escribano con treinta años en la misma villa ha leído a pie de hoyo doscientos repartos, y como las deudas sobre finca viajan con las bodas y las bodas van de villa en villa, acaba sabiendo las deudas del condado entero sin salir de su calle.
Lo que remata el asunto es que esa red ya rinde hacia arriba y no la lee nadie. Del Libro de la Tierra sube copia anual al ducado y de ahí a los Archivos del Palacio Real: en Llágata hay ahora mismo copia de todas las deudas sobre tierra del Reino con un año de retraso, y once archiveros para cuatrocientos libros. Ya hay precedente de lo que eso cuesta: un lacre estuvo dos años mandando partes sobre gente comprando hierro donde no se compra hierro, y nadie los movió.
9 · El agujero que conviene dejar abierto: dentro de Umbrosia no hay nadie
Ni un dagatense, ni un pagado, ni un factor, ni un lacre. Todo lo que Dágata sabe de Umbrosia se compra en Zalamar, que está sobre el istmo y vive de que todo lo que va del este al oeste le pase por encima. Se compra por pliego, a dos marcos el pliego, y la Cancillería tiene consignados doce marcos al año para relaciones del este, de los que salen seis o siete pliegos si el año es bueno.
Tres defectos, y los tres son el mismo. Llegan viejos: el pliego que se lee en Llágata tiene de media cuatro meses, y la mayor parte no es viaje sino el tiempo que el papel estuvo en Zalamar esperando comprador. Están vendidos antes: el que lo vende no lo escribió para Dágata ni lo vende una sola vez, y lo normal es que la primera copia se la haya quedado Aurania. Y nadie los contrasta. la copia de los Pactos del Fuego que viene del este lleva veintisiete años en un arca de la Cancillería sin abrir.
Lo de dentro está igual: el cuartel encubierto de la Casa Khel'Zorad en Bisak lo sabe la Cancillería desde hace años y los tres partes de la Comandante Anseva sobre los elfos oscuros de la Balsa están en Llágata sin leer. El agujero se queda como está, porque un Reino que supiera lo que pasa en Umbrosia habría tenido que montar para saberlo justo la cosa que el apartado 1 dice que no puede tener.
11 · Lo que no se sabe
Si Derwen Sabal ha abierto alguna vez una valija. No hay constancia, y la falta de constancia es exactamente lo que habría si la hubiera abierto. Veintidós años en el puesto y no se le conoce casa ni parentela que reclame.
Cuántos cambistas llevan el segundo oficio. Tres o cuatro de cada treinta, se dice dentro del gremio, y contarlos exigiría abrir treinta libros a la vez — justo lo que el Juez Mayor lleva cuatro años denegándole a una lacre de Ságata.
Si hay maranesh en la corte de Llágata. Nadie lo sabe, y ése es el problema entero.
Y qué hay en el arca: veintisiete años de partes de Aurania, cerrados, sobre la única frontera que Dágata no puede mirar.
Vasallaje, rangos y tratamiento
Vasallaje clásico, con una sola diferencia respecto al modelo europeo — pero es una diferencia que lo cambia todo: en Dágata la pirámide feudal se corta un escalón antes de llegar arriba.
1. La escala completa
Duque → Marqués → Conde → Vizconde → Barón, y aparte los Caballeros. Y se acaba ahí.
| Rango | Qué tiene | Cómo se llega |
|---|---|---|
| Duque | Un ducado. Voto en el Consejo | Lo elige el Cónclave de su Casa |
| Marqués | Una isla autónoma. Voz, no voto. Responde al Rey y al Consejo, no a un Duque | Ver §6 |
| Conde | Un condado. Voz en el Consejo. Justicia local, milicia de condado, recaudación | Del Duque, por investidura. En la práctica, casi siempre hereditario dentro de la Casa Condal |
| Vizconde | Teniente del Conde. Gobierna una parte del condado, o el condado entero cuando el Conde falta | Lo nombra el Conde y lo confirma el Duque |
| Barón | Una torre y su término: una fortaleza, un pueblo grande o un puñado de aldeas. Milicia propia, justicia de primera instancia | Se hereda. Se crea por merced del Rey |
| Caballero | Nada, o un feudo pequeño. No es título de tierra, es título de armas: jurado a un señor, montado y armado a su costa | Se arma. Ver §4 y |
Debajo del Barón no hay nadie. El señorío de aldea existió y se quitó: hoy quien tiene tierras y no tiene baronía inscrita es propietario y no noble, por rico que sea. El detalle está en.
El Vizconde no siempre existe. Un condado pequeño no tiene ninguno; Rivelan, que es condado y fortaleza a la vez, tiene dos: uno para el valle y otro para la guarnición. El cargo se creó por comodidad y acabó siendo el peldaño donde se prueba a los herederos antes de darles nada.
Los Claros del Margen no tienen ni Vizconde ni Barón: son las únicas poblaciones del Reino sin noble encima.
2. El homenaje
Ceremonia corta y antigua, igual en los siete ducados. Cuatro gestos, en este orden.
- Las manos. El vasallo se arrodilla y pone las manos juntas entre las de su señor. Mientras las tiene ahí no puede hablar más que para responder.
- El juramento. «Hueste y consejo, en cuanto valga y hasta donde alcance.» Se jura sobre el Libro de la Tierra del sitio, no sobre un símbolo religioso — detalle que sorprende a los extranjeros y que a los dagatenses les parece lo natural.
- El beso de paz. En la mejilla, y de pie: a partir de ahí los dos están al mismo nivel de la ceremonia.
- La investidura. El señor entrega un objeto que representa lo que da: un puñado de tierra de la finca para una baronía sin villa, una rama para un aprovechamiento de monte, la llave del arca del concejo para un condado o una baronía con villa.
El homenaje se presta a la Casa, no a la persona. Es la consecuencia directa de que los ducados sean electivos: si el vasallo jurara a un hombre, cada Cónclave desharía media red de lealtades del ducado. Cuando la Casa cambia de titular, los vasallos renuevan ante el nuevo dentro del año, y la renovación es un trámite, no un juramento nuevo. Negarse a renovar es desnaturarse (§3).
Lo que se debe hacia arriba
Hueste — cuarenta días de servicio armado al año, a su costa. Pasados los cuarenta, paga el señor. Es el número que gobierna cualquier campaña de Dágata: una guerra que no se resuelve en cuarenta días empieza a costar dinero de verdad, y por eso las cuatro Ciudades Fortaleza tienen legión permanente y no milicia.
Consejo — acudir cuando se le llama, y decir lo que piensa. Un vasallo que calla en consejo falta a su deber igual que si no acude a la hueste, y se le puede reclamar.
Tributo — el impuesto del doce por ciento, y las prestaciones antiguas que cada sitio tenga escritas en su Libro de la Tierra.
Lo que se debe hacia abajo
Amparo — defender a su vasallo y a la gente de su vasallo, con la mano armada si hace falta.
Justicia — oírle y juzgarle sin dilación, y no cobrarle por ello.
No es retórica: son las dos obligaciones que se pueden reclamar en un tribunal, y de ahí sale lo siguiente.
3. Desnaturarse
Un vasallo cuyo señor le ha faltado al amparo o a la justicia puede desnaturarse: romper el vínculo y llevarse su persona, sus armas y su lealtad a otra parte.
No se hace por carta ni de palabra. Se hace ante el Tribunal Superior del ducado, en presencia del señor o de quien le represente, alegando causa y probándola. El Tribunal decide en tres sesiones. Si da la razón al vasallo, este queda libre del homenaje y conserva el feudo; si se la da al señor, el vasallo pierde el feudo y no puede volver a intentarlo en siete años.
Es la costumbre más dagatense de todas: hasta la ruptura de una lealtad personal acaba delante de un juez. Ocurre dos o tres veces por generación, siempre es un escándalo, y las dos partes lo saben antes de empezar.
Lo que Rennia no tiene. Nadie le ha jurado homenaje. Es Regente, no titular: gobierna Ságata en nombre de una Casa a la que los vasallos del ducado sí juraron. Puede reclamarles hueste y consejo en nombre del Duque, y no puede reclamar nada en el suyo. Ahí está toda su fragilidad, en una línea.
4. Los Caballeros
No son un escalón de la escala nobiliaria: son un estado. Un caballero puede ser hijo segundo de un barón, un sargento ascendido tras una campaña o un plebeyo al que un conde armó por lo que hizo en un mal día. Lo que le define es que ha jurado, va montado y se paga el arnés.
- Escudero desde los catorce, con un caballero o en la casa de un noble.
- Se arma a partir de los dieciséis — quien puede armar es un Barón o superior, o un Comandante Militar en campaña.
- Puede tener feudo de armas: unas tierras que dan para mantener caballo, arnés y un mozo. Muchos no lo tienen y viven en la casa de su señor.
- El título no se hereda. El hijo de un caballero es hijo de un caballero y nada más, y tiene que armarse por su cuenta.
Es la otra escalera que no pasa por la sangre, y va en pareja con la de escribano: con la pluma o con la lanza. Los dos caminos existen, los dos son duros y los dos son famosos.
5. El escalón que falta arriba
Aquí está la pieza rara del sistema, y no es un descuido: nadie en Dágata es hombre del Rey.
El Barón jura a su Conde y el Conde a su Duque. Ahí se para. Los Duques no prestan homenaje al Rey, porque el Rey es uno de ellos, dura diez años y lo eligieron ellos. Lo que prestan es el Juramento del Salón: obediencia al Rey en cuanto Rey y por el tiempo de su mandato, jurado de pie, sin manos entre manos, sin beso y sin investidura.
Las consecuencias no son teóricas.
- La lealtad de un barón de Parls llega hasta Garen Brénac y no un palmo más allá. Al Rey no le debe nada personalmente.
- La hueste del Reino no existe. Existen siete huestes ducales que el Rey pide prestadas.
- Un Rey que pierde el Consejo no pierde solo los votos: se queda sin ejército, en el sentido más literal.
- Y por eso la Guardia Real del León Dorado es lo que es. Doscientos hombres aportados por los siete ducados que sí juran homenaje al Rey en persona y son los únicos del Reino que lo hacen. Cuando termina el mandato quedan libres del juramento y vuelven a sus ducados, salvo los que el Rey siguiente confirme.
6. Tratamiento
| A quién | Tratamiento | En confianza |
|---|---|---|
| Rey | Vuestra Alteza | Señor |
| Duque · Duquesa | Vuestra Excelencia | Excelencia |
| Marqués · Conde | Vuestra Señoría Ilustrísima | Ilustrísima |
| Vizconde · Barón | Vuestra Señoría | Señoría |
| Caballero | don / doña y el nombre | señor caballero |
| Gran Juez Supremo | Vuestra Justicia | — |
| Canciller Real | Vuestra Señoría | — |
| Los otros tres del Gabinete | Vuestra Merced | — |
| Escribano | maese | maese |
| Quensari de Tor-Réna | Quensari, y nada más | — |
En Dágata no se dice Majestad. Majestad es tratamiento de quien reina por derecho propio, y aquí el Rey lo es por votación y por diez años. A un embajador que lo diga se le corrige con mucha educación y una sola vez; a la segunda ya no se le corrige, y eso significa otra cosa.
A un Regente Ducal le corresponde el tratamiento del titular. Por derecho, a Rennia Valraen de Sarnal le toca Excelencia. Media Ságata le da Señoría, que es un escalón menos, y el conde de Rivelan le escribe «señora veedora», que no es tratamiento de nada. Nadie ha protestado nunca por escrito, porque protestar sería reconocer que le importa.
7. El Salón de los Siete Tronos: cómo se entra
- Se entra desarmado. Las espadas quedan en la Antesala de los Siete, en armeros con el blasón de cada Casa, custodiadas por la Guardia Real. Un Duque que entre armado comete desacato y su voto no cuenta en esa Asamblea. Ha pasado una vez, y el que lo hizo sabía perfectamente lo que hacía.
- Se entra por orden inverso al trono: primero Garthain, último Durnok. El Rey ya está sentado cuando se abre la puerta.
- Se saluda al Salón, no al Rey. Una inclinación al semicírculo entero. Se saluda a la institución, y eso también es una declaración.
- El Rey no se levanta por nadie, con una excepción: se levanta cuando entra el Gran Juez Supremo. Es el único gesto de deferencia que la Corona hace en público, y lleva ochocientos años haciéndose.
- Los de voz y sin voto hablan de pie; los Duques, sentados.
- Al cerrar, el que preside dice la fórmula: «En el año que corre de la Luz», y el Escribano Mayor cierra el acta.
Barones, caballeros y mercedes
1. El señorío se suprime
La escala de Dágata acaba en Barón, y debajo no hay nadie.
Duque → Marqués → Conde → Vizconde → Barón, y aparte los Caballeros.
El señorío de aldea existía en las fichas y se quita. No por simplificar el papeleo: porque en un reino que lo apunta todo, un escalón que no se puede inscribir no es un escalón. Y ahí está la regla que sustituye a todo lo que había debajo del barón.
Noble es quien tiene una baronía asentada como tal en el Libro de la Tierra. Lo demás es propiedad, por grande que sea.
O sea que entre el barón y el labrador no hay peldaños, hay hectáreas. Un tratante de Kórnik con cuarenta habitaciones, nueve chimeneas y una avenida de tilos es exactamente igual de plebeyo que el carbonero que le sirve la leña, porque su finca está inscrita como finca. Se le trata de maese o de don si es rico y educado, y de nada si no, y no se sienta en la asamblea del condado.
Eso hace bastante más afilada la ambición del dinero nuevo en Dágata: no hay título pequeño que comprar como primer paso. O consigues una baronía o no eres nadie, y las baronías no están a la venta.
Qué es una baronía
Una torre y su término. Milicia propia —entre veinte y sesenta hombres, según el término—. justicia de primera instancia en lo que no sea caso reservado, y asiento en la asamblea del condado, que se reúne dos veces al año y que es donde de verdad se decide la vida de un dagatense.
Lo que debe hacia arriba es lo de siempre: hueste de cuarenta días y consejo, jurado a la Casa Condal y no a la persona.
Hay unas doscientas cuarenta baronías en el Reino, entre quince y veinte por condado. La mitad no tiene más que una torre, tres aldeas y deudas.
2. Las cinco baronías del condado de Kórnik
Casa Almenar, Conde Oswald. El puente sobre el Sagaria, el trigo, y una pregunta que no se ha contestado todavía: por qué un condado con un puente sobre el río más caudaloso del Reino renta como un mercado de pueblo. Dos de las cinco baronías tienen algo que decir al respecto.
Baronía del Puente
No tiene barón: la tiene el Conde. El puente, el portazgo y las dos calles que salen de él son de la Casa Almenar directamente, sin barón en medio, desde que se levantó la muralla hace tres generaciones.
Y el portazgo del puente no se ha subido desde 812. Treinta y ocho años. En el resto del corredor central se ha subido cuatro veces.
Baronía de Sarnal
Barón Delmar Sarnal, 61. Tierras al pie del Paso del Rey: pastos altos, un molino y la casa grande donde se crió Rennia Valraen de Sarnal.
Delmar es su tío. El padre de Rennia, Ostrin, era el segundo hijo, así que la baronía fue para el mayor y Rennia creció en la casa de un barón sin esperar nada de ella — que es exactamente por lo que a los dieciséis se puso a contar graneros en vez de a esperar un matrimonio.
Hoy la Regente de Ságata es sobrina de un vasallo de la Casa Almenar, que es la familia política del Rey. Nadie ha sabido nunca cómo tratar eso en una mesa.
Baronía de Vado Hondo
Barón Teodor Rendal, 44. Cuatro horas río abajo del puente hay un vado que se cruza a pie ocho meses al año, y es de los Rendal desde hace un siglo.
Y lleva un siglo sin empedrarse. Los Rendal no lo arreglan, no lo señalizan y no cobran por él. y cada vez que alguien propone hacerlo camino, encuentran un motivo. La razón es simple y no la dice nadie: un vado no es un camino, y por lo que no es camino no se paga portazgo. Todo el carro que puede permitirse cuatro horas de rodeo las hace.
Los Rendal cenan dos veces al año en casa del Conde Almenar y la conversación es siempre cordial.
Baronía de las Trojes
Baronesa Ánsela Meriz, 52. Los graneros del condado, y el sitio donde más aprieta el Registro de Cosecha, porque es donde hay grano que declarar.
Fue ella quien en 837 le dio a una chica de dieciséis el puesto de veedora de graneros. Lleva trece años sin decírselo a nadie y sin cobrarse el favor.
Baronía de la Ceniza
Barón Godrec Alván, 38. El monte quemado del este, carbón vegetal, madera mala. La baronía más pobre de las cinco, y por ella pasa el camino que sube hasta la finca que llaman la Casa de los Postigos.
Godrec debe dinero en Kórnik. Bastante, y desde hace años. A quién se lo debe y qué se hizo con esa deuda es cosa de la campaña, y esta ficha no lo toca a propósito — ver.
3. Las cuatro baronías de la comarca de Rivelan
Casa Karneth, Conde Selvar. El condado tiene además dos Vizcondes —uno para el valle y otro para la guarnición—, cosa rara en el Reino, y el segundo despacha con el Comandante Militar y no con el Conde. Los barones han aprendido a vivir entre dos autoridades y a usar la que les conviene.
Baronía del Collado
Baronesa Vela Karneth, 34, de la rama menor de la casa condal. El último sitio habitado antes del Paso de Rivelan: doce casas, una posada de invierno y la cadena que cierra el camino cuando nieva.
Ella decide cuándo se echa la cadena. Es la decisión más pequeña y más consecuente de todo el sur del Reino, porque con la cadena echada no pasa nadie hacia Mafil ni hacia Sálama, y la ha echado tres veces sin que nevara.
Baronía de Peña Herrada
Barón Nemesio Grau, 57. Mineral de hierro y ocho fraguas que mantienen la fortaleza: herraduras. puntas, arcos de barril, cadena. No fabrica armas —eso viene de Garador, en el norte— y le duele.
Lleva quince años pidiendo licencia para forjar hoja y el Conde se la niega. El motivo escrito es la calidad del mineral. El motivo real es que un barón que forja hojas arma a sus propios hombres.
Baronía de los Tres Molinos
Baronesa Iria Pedral, 41, prima del Conde de Saecta. Harina para la guarnición de Rivelan, por contrato con el Reino y no con el condado.
Es la única de los nueve barones de esta ficha que cobra de Llágata directamente, y por eso es la única que puede permitirse llevarle la contraria al Conde Selvar.
Baronía de la Vigía
Barón Osmar Lint, 49. Tierra pobre bajo la Vigía Espina, y la obligación de abastecerla. grano, leña, sal y hombres para los relevos.
Le pagan tarde siempre. Lleva cuatro años adelantando el suministro de una torre del Reino con dinero de una baronía que no da para eso, y ha empezado a escribir cartas al Maestre de Guerra. Aún no ha escrito al Gran Tribunal, que es lo que de verdad haría ruido.
4. Cómo se hace noble alguien
Dos puertas, y solo dos.
La herencia
De Conde para abajo, el título se hereda. Por primogenitura, sin distinción de sexo, con el Duque confirmando al Conde y el Conde confirmando al Barón — trámite en los dos casos, salvo escándalo.
Y ahí está el corte que explica el Reino entero.
Duque y Marqués se eligen. Conde, Vizconde y Barón se heredan. El poder se vota; la propiedad pasa de padres a hijos. La frontera entre las dos cosas es exactamente donde se acaban los votos del Consejo.
La merced real
Lo demás lo hace el Rey, y solo el Rey. Un Duque no puede crear un noble, ni un Conde tampoco.
Se pide, no se solicita. Cualquier noble puede pedir una merced para otro, nunca para sí mismo, por escrito y con su sello. La petición se asienta en el Libro de los Días del pueblo del beneficiado, de modo que quién pidió por quién es público desde el primer día.
El Rey la concede por cédula, sellada con el Sello Menor, y la cédula se inscribe en el Libro de la Tierra: primero se inscribe el suelo como baronía y después se inscribe al hombre. Una baronía es una parcela antes que una persona.
El Consejo vigila y puede deshacerla. Tres Duques bastan para llevar una merced a la Asamblea, y el Consejo puede anularla por mayoría simple dentro del año. Pasado un año y un día —el mismo plazo que la vecindad — ya no se toca.
Y aquí está el nudo: hace falta tierra. Tierra realenga queda poquísima, así que en la práctica la pone el que pide. El título es gratis y el suelo cuesta una fortuna, de manera que en Dágata nadie compra un título y todo el mundo entiende cómo se paga.
Los números de este reinado. Valdrik ha concedido once mercedes en siete años y el Consejo le ha anulado una: en 846, a un cobrador de Neviv que había empujado la Tasa Cierta más de lo prudente. Lo tumbaron Parls, Sálama y Cands, que son tres firmas, con Llágata detrás.
El caso que se cita siempre es el del Conde Ovidio Presa de Algés: capitán corsario. plebeyo entero, pedido en 838 por Halric Garthain, entonces Regente Ducal de Cands, y concedido por el Rey de entonces. El Consejo dejó correr el año y no lo anuló por cuatro votos contra tres. Doce años después medio Cands sigue sin creérselo y una docena de capitanes trabajan como si les tocara.
Lo que no vale
No se hereda por matrimonio: casarse no transmite títulos en Dágata, ni arriba ni abajo. No se compra en subasta. No lo da la magia, no lo da el dinero por sí solo, y el examen mayor hace escribano y no noble — cosa que a más de un escribano mayor le ha amargado la vejez.
El camino largo, que es el que se juega
Para un plebeyo hay una escalera y tarda una vida: soldado → orden de caballería → veinte años de servicio → un noble que pide por ti → merced. Ocurre más o menos una vez por década en todo el Reino. Es poco. Es más de lo que hay en Norvia o en Galendria, y en Dágata se cuenta con orgullo.
Cómo se pierde
El despojo del Gran Tribunal quita título y feudo, y es lo que le pasó a Galren y a los doce del Libro Rojo. Desnaturarse quita el feudo y no quita la caballería: un caballero sin señor sigue siendo caballero, y en Dágata hay siempre unos cuantos dando vueltas.
5. Las diez órdenes de caballería
En Dágata no se es caballero a secas: se es caballero de algo. El espaldarazo y la entrada en una orden son el mismo acto, y quien no pertenece a ninguna no es caballero, por bien que pelee.
Las órdenes son los cuerpos con nombre de cada ducado. Son diez, y no doce.
| Orden | Ducado | Cuántos | Cómo se entra |
|---|---|---|---|
| Guardia Real del León Dorado | Reino | 200 | Escogidos de los siete ducados, y hay que ser ya caballero de otra orden. La única de segundo grado |
| Lanceros Carmesíes | Parls | 500 | Caballería pesada. Caballo propio o caballo del Duque, y quien lo toma del Duque lo sabe toda su vida |
| Vigilantes del Humo | Parls | — | Un invierno entero en la torre, del primer hielo al deshielo. De aquí salió Bran el Tuerto |
| Custodios del Espina | Ságata | — | Montaña. Se entra subiendo, literalmente: la prueba es el collado en un día |
| Custodios del Trono | Llágata | 300 | Guardan el Salón y los armeros de la Antesala. Se entra por presentación de un Conde |
| Guardia de Cristal | Bisak | 2.000 | La única orden donde un hechicero con cédula sirve como hechicero y no como soldado |
| Vigilantes de la Llama | Bisak | 500 | Escoltan a los Veedores del Telar, y cuando viaja un Llamador van con él |
| Escudos de Hierro de Yanal | Bisak | 400 | Guardan el presidio y la Cadena. Nadie quiere entrar y se entra por destino, no por honor |
| Guardia Tempestad de Vento | Sálama | 400 | La única que arma caballeros que no son soldados: los fundidores de cañón entran con el mismo juramento |
| Guardia de la Roca | Méleni | — | Enanos. Un humano necesita cinco años servidos bajo tierra antes de que se le mire siquiera |
La Legión Escarlata no es una orden: son mil cuatrocientos setenta hombres, es un ejército y es del Rey, y en Parls se cuida mucho la diferencia. Los Lanceros Carmesíes son sus quinientos, y esos sí.
Un caballero no tiene grado militar. Tiene orden, y dentro de la orden tiene puesto —escudero. caballero, comendador, alférez de la orden, maestre—, y ninguno de esos cinco aparece en la ordenanza del ejército, porque un caballero no cobra soldada y entra por espaldarazo y no por despacho. Para meterlo en la misma línea de batalla que a los que sí cobran existe el despacho de campaña, que caduca con la convocatoria y donde maestre vale por comandante, comendador por capitán y caballero por teniente. Ésa es la línea más odiada de todo el texto y los Custodios del Trono llevan veinte años negándose a firmarla. La escala entera está en.
Y Cands no tiene orden. Sus tres mil Corsarios —que desde sí entran en la cuenta del Reino, y por eso son setenta y un mil efectivos y no sesenta y ocho mil— van bajo patente y no bajo juramento, de modo que es el único ducado del Reino cuyos hombres de armas no pueden ser armados caballeros en su propia tierra. Un capitán de Cands que quiera el espaldarazo tiene que ir a pedirlo fuera, y eso escuece desde hace doscientos años. Que el Conde de Algés sea un corsario ennoblecido no arregla nada: lo empeora.
El espaldarazo
Corto, y con un detalle que solo pasa aquí. Se hinca la rodilla, el comandante de la orden apoya el plano de la hoja en el hombro, y se entrega la insignia de metal de la orden — las mismas que están dibujadas en §5.
El juramento se presta sobre el Libro de la Tierra, como el homenaje. Pero el asiento no va al Libro de la Tierra: va al Libro de las Vidas, en la página del hombre y no en la de la finca, porque el caballero no recibe suelo. En Dágata hacerse caballero es un cambio de estado, y se apunta donde se apuntan los nacimientos y las muertes.
6. Las condecoraciones de casa
Las órdenes son del ducado. Las condecoraciones son de la Casa, las da el titular por servicio y se llevan a la vista.
| Casa | Condecoración | Por qué se da |
|---|---|---|
| Durnok | la Veta — una esquirla de mineral engastada en hierro | Servicio bajo tierra. Es la única condecoración del Reino que vale dinero, y la única que se ha fundido alguna vez: por eso quedan tan pocas antiguas |
| Valraen | la Encrucijada — tres caminos de plata | Servicio en las calzadas y en las postas. La llevan más correos que soldados |
| Llyneth | la Llave — de oro, pequeña | Servicio en las instituciones de la capital. La mayoría de quienes la llevan son escribanos |
| Brénac | la Piedra — un fragmento del muro de Parls montado en hierro | Solo a quien ha sostenido una brecha. Hay once vivos que la llevan, y en el norte se sabe quiénes son |
| Iltherin | la Hoja — de oro, con el nervio marcado | Se da igual por una negociación que por una batalla, cosa que en Parls consideran ridícula y en Sálama, el orgullo de la Casa |
| Revethar | el Hilo — hebra de plata trenzada en el puño | La única que se retira. Perderla es peor que no haberla tenido nunca, y todo el mundo ve el puño vacío |
| Garthain | la Aguja — de brújula, en plata | Se da en el mar y, por costumbre, la da la tripulación y no el Duque. El Consejo no lo ha validado nunca y tampoco lo ha prohibido |
Y una sola del Reino: el Collar del León, que da el Rey en persona.
Nunca hay más de cuarenta vivos. No es un cupo simbólico: solo se concede uno cuando muere un portador, así que son exactamente cuarenta desde hace ochocientos años y hay listas de espera familiares. Se lleva sobre la ropa y por encima de cualquier otra cosa.
Y esto es lo que lo hace jugable: en un salón de Llágata se lee a la gente por el metal que lleva encima. Quién sirvió, a quién, dónde y cuánto. Alguien que no lleva nada es alguien que no ha servido a nadie — o que sirvió y le quitaron el hilo, y eso también se ve.
El mapa de alianzas
1. La aritmética de la que cuelga todo
Tres números y ya está el tablero montado.
Siete Duques votan. Mayoría simple elige Rey.
Tres firmas convocan Asamblea extraordinaria y meten un punto en el orden del día. Tres es la unidad mínima de oposición en Dágata, y hay exactamente tres Duques que pierden con las reformas. Parls, Sálama y Cands.
De modo que la pregunta que gobierna esta década no es quién odia al Rey. Es quién es el amigo.
2. Las bodas
En Dágata el matrimonio no transmite títulos —los títulos se eligen —, así que casarse no sirve para heredar nada. Sirve para lo otro: para que no se pueda hacer daño sin hacérselo a la familia.
El nudo del norte
Maldric Valraen ── Dama Vanya Brénac. El Conde de Neviv, cabeza de la rama menor de la Casa del Rey, casado con una prima segunda del Duque Garen de Parls. De ahí sale Cordan Valraen-Brénac. capitán de la legión de Ságata, y de ahí salió la votación de 843: darle la Regencia a Maldric era meter el ducado del Rey bajo la influencia de la casa que le dobla en lanzas.
Cordan y Tarven se criaron juntos. El Conde Tarven Brénac, Maestre de Guerra del Reino, es sobrino del Duque Garen; Cordan es primo suyo por parte de madre. El hombre que manda la guerra del Reino y el capitán que manda una legión en la capital del Rey pasaron seis veranos en la misma casa de Parls.
La boda que nadie esperaba
Valdrik Valraen ── Serelis Almenar de Kórnik. El Duque de Ságata, a los cuarenta y uno, se casó con la hermana de un Conde de título reciente cuya familia había comprado su lugar levantando una muralla. Las casas viejas lo tomaron como lo que era: un desprecio.
Consecuencia que se olvida y no debería: Sela y Torvin Valraen son sobrinos del Conde de Kórnik. Cuando en 853 se discuta si Sela sustituye a Rennia en la Regencia, en esa conversación hay un Almenar con un interés directo.
El eje del sur
Dama Selvia Iltherin ── Lord Lorien Garthain. Hermana del Duque de Sálama, casada con el hermano del Duque de Cands. Es la única alianza entre dos Casas Ducales que se hizo a la vista y con intención política, en 828, y el motivo era el mar: Sálama tiene el sureste y Cands el oeste, y entre las dos se reparten el litoral que Bisak necesita.
Sálama pierde con la Ley de Portes. Cands pierde con las Postas Abiertas. Votan juntas desde antes de que hubiera reformas que perder.
Las que atan por debajo
Casa Torgal ── Casa Brénac. La hija de la Condesa Beltrana casada con un primo del Duque Garen — y por eso Garador lleva cuatro años sin cobrar su acero. Se le debe a la familia.
Casa Llyneth ── Casa Korreth. La Duquesa Thesalia Llyneth es viuda de un Korreth de Lakme, y el Gran Juez Supremo Veladin Korreth es hermano de su marido muerto. El hombre que preside el Gran Tribunal es cuñado de la Duquesa que aloja el Gran Tribunal.
Y ese es el escándalo que todavía no ha estallado. El Cerrojo del Juez le quitó a Veladin la tierra. No le quitó la cuñada. En doscientos sesenta y tres años nadie ha planteado el caso. y el día que alguien lo plantee habrá que decidir si el Cerrojo alcanza al parentesco o solo al patrimonio.
La casa que no se casa
Durnok no tiene una sola boda con nadie. Los enanos de Méleni no casan fuera de Méleni, y ni una de las otras seis Casas Ducales tiene una gota de sangre Durnok ni un pariente que reclamar.
Parece un detalle folclórico y es la pieza central del tablero. Méleni no le debe nada a nadie, y por eso pudo destapar a Galren en 587 sin que le temblara la mano. Y por eso el Duque Thorgrin Durnok es hoy el único voto que no está comprado por adelantado.
3. Las deudas
Llágata debe a Bisak. El Palacio de Justicia y la ceca se rehicieron en 812 con dinero Revethar, y la Casa Llyneth lleva treinta y ocho años pagando; le quedan veintidós. Mientras dure. Thesalia Llyneth no puede votar contra Elyra Revethar, porque una casa que reclama su préstamo entero de golpe deja a la capital del Reino sin tesorería.
Nadie lo llama alianza. Funciona mejor que la mayoría de las alianzas.
Parls debe a Garador. Cuatro años de acero. Ver arriba.
La Corona debe a Saecta. Veintidós marcos desde 831, por obra hecha. Es poco dinero y diecinueve años, y el Conde Bertrán Pedral ha entendido perfectamente el mensaje.
Todo el mundo debe a Cands. No al ducado: a las casas de Cands, que son las que prestan a la gruesa para las travesías. Bisak y Sálama financian su comercio con dinero de Cands. Un Duque de Cands no necesita aliados en el sur porque ya tiene deudores.
4. Los rencores
Brénac contra Llyneth · el rencor con fecha. En 341, durante la Larga Espera, con el trono vacío diecinueve meses, Parls entró «para mantener el orden» en dos condados de Llágata: Hulla e Íbeca. Tardó dos años en salir.
Y en 850, quinientos nueve años después, Hulla pasa al ducado de Parls por acuerdo del Consejo. Con papeles, con motivo económico y con la firma de todos. En Llágata no se ha dicho ni una palabra en contra, y en Llágata no se habla de otra cosa.
Llyneth contra Garthain · el rencor sin fecha. El orden de los siete tronos. Llyneth fundó el Reino, aloja el Salón y se sienta la tercera. Garthain es la más joven y vota siempre la primera, en descubierto, sin saber lo que van a decir los otros seis. Las dos casas creen que la agraviada es ella y llevan tres siglos sin coincidir voluntariamente en una sala.
Durnok contra Valraen · el rencor que no existe. Méleni destapó a Galren de Ságata en 587. Galren cayó, el Cónclave eligió a su sobrino Corven, y de Corven desciende la rama que hoy tiene el trono. Es decir: la Casa del Rey existe en su forma actual porque Méleni derribó a su antepasado.
Thorgrin Durnok no lo ha mencionado nunca. Valdrik Valraen no lo ha olvidado nunca. Y Thorgrin es el amigo del que depende el Rey, porque es el único que gana con las cuatro reformas y el único que no debe nada a los otros cinco.
Todo el reinado de Valdrik descansa sobre un agradecimiento que nadie puede decir en voz alta.
Karneth contra la Regencia. El Conde de Rivelan no contesta las cartas de Rennia y la llama «señora veedora». Pequeño, cotidiano, y es la grieta por la que se ve el estado real del ducado del Rey.
5. La Mesa de los Quince
Los quince Condes tienen voz y no voto. Por separado eso no es nada. Juntos es otra cosa. y desde 846 están juntos.
Los une el Registro de Cosecha: es la única de las cuatro reformas que perjudica a los quince a la vez, porque obliga a declarar el grano antes de la siega y deja por escrito lo que cada condado tiene de verdad. Ninguno lo dice así. Todos lo saben así.
Se reúnen la noche antes de cada Asamblea, en la posada del Buey Ciego de Llágata, y convoca la Condesa Amaira Meleth de Íbeca. No hay actas, no hay reglamento y no hay nada que sea ilegal: son quince hombres y mujeres con derecho de tribuna cenando juntos.
Lo que sale de ahí es lo que se oye al día siguiente. Y ahí está la maniobra que tiene empantanada la Ley de Portes desde hace dos Asambleas: la ley toca a los quince condados, los de voz están obligados a hablar cuando el punto les toca, y el Consejo no puede votar sin haberlos oído a todos. Cuatro días de tribuna. Nadie ha obstruido nada; simplemente todos han ejercido su derecho.
6. El tablero, en una tabla
| Casa | Ducado | Con quién va | Contra quién | Qué le duele |
|---|---|---|---|---|
| Valraen | Ságata | Durnok, por necesidad | Nadie abiertamente | Un ducado gobernado por una regente sin clientela |
| Brénac | Parls | Iltherin y Garthain en las tres firmas | Llyneth, desde 341 | La Tasa Cierta, que le quita el margen |
| Llyneth | Llágata | Revethar, por la deuda | Garthain, por los tronos | Aloja las tres instituciones y no manda en ninguna |
| Durnok | Méleni | Nadie. Y por eso decide | Nadie. Y por eso decide | Nada. Es la única que gana con las cuatro reformas |
| Iltherin | Sálama | Garthain, por boda de 828 | — | La Ley de Portes |
| Revethar | Bisak | Llyneth, por la deuda | — | Que el arte se licencie fuera de Bisak |
| Garthain | Cands | Iltherin | Llyneth | Las Postas Abiertas |
7. La fecha que lo junta todo: 853
Tres cosas caen el mismo año, y no es casualidad, es aritmética.
Termina el mandato de Valdrik y hay elección de Rey. Sela Valraen cumple dieciséis y pasa a ser elegible para la Regencia de Ságata. Y un año después, en 854, termina el mandato del Gran Juez Supremo.
Maldric Valraen lleva desde 843 preparando ese calendario. Le quedan tres años para llegar con el Cónclave de su parte, y todo lo que haga hasta entonces —favores, bodas, cartas al norte— cuenta para eso.
Las cuatro reformas de Valdrik
El canon decía de Valdrik Valraen que «impulsa reformas económicas» y no decía cuáles. Son cuatro. las está metiendo de una en una desde 845, y todas tienen la misma forma: le quitan a los Duques un poder discrecional y se lo devuelven al que paga. Ninguna es generosa. Todas son verificables.
Salieron de los libros de cuentas de la Regente de Ságata, que se pasó seis años de veedora de graneros anotando lo que cada condado declaraba de menos. Ver.
1 · La Tasa Cierta — aprobada en 846, en aplicación
El impuesto ducal era «del diez al quince por ciento», y quien elegía el número dentro de esa horquilla era el Duque, cada año, sin decir por qué. En la práctica el campesino de un ducado pobre pagaba quince y el de uno rico diez.
La Tasa Cierta lo fija en doce por ciento, igual en los siete ducados, declarado en público antes de la siega y auditado por el Tribunal Superior del ducado, que puede abrir causa si las cuentas no cuadran.
Quién gana. Todo el que trabaja la tierra en Parls, en Bisak y en Sálama, que son los tres que cobraban al quince. Tres puntos de la cosecha, todos los años, en el escalón de la población que no tiene margen.
Quién pierde. Parls, sobre todo. Garen Brénac mantiene con esos tres puntos parte de los diecisiete mil hombres del norte, y el argumento que da en el Consejo no es codicioso: «bajadme el impuesto y os bajo la guarnición del Erial; decidme vosotros cuántas torres apago». También pierde Bisak, que financiaba la Torre del Horizonte con el margen alto.
El detalle que le da autoridad a Valdrik. Ságata cobraba al once. La Tasa Cierta le hizo subir un punto a su propio ducado, y él lo dijo en la Asamblea antes de que lo dijera nadie.
2 · La Ley de Portes — en el orden del día de la Asamblea de otoño de 850
Cada calzada real cobra portazgo al cruzar un límite ducal. Un carro de grano que sale de Kórnik y llega al puerto de Cands paga tres veces por el mismo grano. La carga se encarece un tercio sin que nadie haya añadido nada.
La Ley de Portes suprime los portazgos interiores. Se paga en frontera —Vigía Naciente, los puertos— y no se vuelve a pagar dentro del Reino. Las postas y el firme se mantienen con el tributo real, no con el peaje.
Quién gana. El pan baja en toda la costa y en toda la sierra. Ganan los condados de interior sin puerto —Kórnik, Neviv, Verimeth, Hulla— que hoy venden barato porque el porte se come el precio. Y ganan los gremios enteros.
Quién pierde. Llágata: la mitad de eso que el atlas llama «riqueza por centralidad» son portazgos, y Thesalia Llyneth tiene tres mil hombres y un ducado que solo produce vino y lujo. Pierde Sálama, el más pobre de los siete, que vive del camino del sur. Y pierde Ságata, otra vez, que es donde se cruzan las tres calzadas largas.
La trampa política. Thesalia es la aliada natural de Valdrik —alberga el Consejo, el Tribunal y la ceca, y necesita que la Corona la proteja porque ella no puede—. La Ley de Portes le quita justamente el dinero con el que paga su corte. Valdrik está a punto de arruinar a la única que nunca le ha votado en contra.
3 · El Registro de Cosecha — en vigor en Ságata desde 845, propuesto para el Reino
En cada condado, un libro público de graneros: lo que entra, lo que sale, lo que queda. Lo lleva un veedor nombrado por el ducado y no por el conde, y se copia dos veces al año a la Casa del Cómputo del ducado.
Con eso se acaban dos costumbres viejas: declarar de menos —el conde entrega al Duque sobre una cosecha que dice ser menor de lo que fue— y la requisa a ojo, que es como se alimenta a una columna en marcha cuando nadie sabe cuánto hay.
Quién gana. El campesino, que deja de sufrir requisas arbitrarias, y el Reino, que por fin puede calcular el tributo real sobre una riqueza que conoce.
Quién pierde. Aquí el enemigo no son los Duques: son las quince Casas Condales. Es la reforma que menos ruido hace en el Salón de los Siete Tronos y la que más odio genera en los quince sitios donde de verdad se cobra. Un Duque puede permitirse aplaudirla en público y frenarla en su ducado.
4 · Las Postas Abiertas — presentada en 848, empantanada
Las ochenta y tres paradas de postas son red del Estado: llevan órdenes, no cartas. La reforma las abre al correo particular a tarifa fija por legua, la misma en todo el Reino, con recibo.
Quién gana. Los gremios, los pueblos pequeños, cualquiera con un hijo lejos. Hoy una carta de Bisak a Llágata viaja con quien quiera llevarla y cuesta lo que le apetezca cobrar.
Quién pierde. Cands, cuyas casas mercantiles tienen de hecho el monopolio del mensaje largo por mar y por camino, y que además no tiene ejército sino corsarios: su poder es exactamente esa clase de red. Halric Garthain no ha votado en contra ni una vez; simplemente cada Asamblea encuentra un motivo para aplazarlo.
5 · El mapa de la oposición
| Ducado | Tasa Cierta | Ley de Portes | Registro | Postas | Postura |
|---|---|---|---|---|---|
| Parls · Brénac | pierde mucho | — | frena | recela | En contra de todo |
| Sálama · Iltherin | pierde | pierde mucho | frena | recela | En contra |
| Cands · Garthain | — | gana | frena | pierde mucho | Aplaza |
| Llágata · Llyneth | — | pierde mucho | indiferente | recela | Herida, y aliada |
| Bisak · Revethar | pierde | gana | frena | gana | Divididos |
| Ságata · Valraen | paga más | pierde | ya lo aplica | promueve | El Rey |
| Méleni · Durnok | — | apenas usa el camino | ya lo aplica | gana | A favor |
Parls, Sálama y Cands son tres. Tres firmas ducales bastan para convocar una Asamblea extraordinaria, y esa es exactamente la coalición que las reformas han fabricado. No necesitan ganar una votación: les basta con obligar al Rey a sentarse cuando a ellos les convenga.
Méleni es el único aliado limpio de Valdrik, y es el ducado que menos necesita al Reino: comercia bajo tierra, no usa las calzadas y lleva sus libros honrados desde antes de que existiera el Registro. También es la casa que destapó a Galren hace doscientos sesenta y tres años. Thorgrin Durnok tiene precedente de morder al fuerte, y eso lo hace un aliado bueno y un aliado peligroso.
Y Llágata es el problema de verdad. Thesalia Llyneth no puede permitirse enfrentarse al Rey y no puede permitirse la Ley de Portes. La única salida que le queda es negociar una compensación — la guarnición de la capital, un canon fijo de la ceca, un asiento más en el Gabinete — y esa negociación es la trama política de los tres años que le quedan a Valdrik de mandato.
6 · La cuenta atrás
853 d.F.Ll. El mandato de Valdrik termina y el Consejo elige. Ese mismo año Sela Valraen cumple dieciséis y el Cónclave de la Casa puede sustituir a la Regente de Ságata.
Valdrik tiene tres años para aprobar la Ley de Portes, meter el Registro de Cosecha en los otros seis ducados y desatascar las Postas. Si no lo hace antes de 853, no lo hace: cuatro Duques molestos no le renuevan.
Y si lo hace, deja un Reino donde el impuesto es igual en todas partes, el camino es gratis, la cosecha está contada y el correo lo lleva la Corona. Cualquier Rey posterior heredaría un Estado mucho más fuerte que los siete Duques que lo eligen.
Eso es lo que Garen Brénac ha entendido y los demás todavía no.
Lo que cuesta el reino
1 · La pregunta y la respuesta
El registro preguntaba si sesenta y ocho mil hombres sobre cinco millones novecientas mil almas cuadran con un impuesto del doce por ciento. Cuadran de sobra, y la sorpresa es la contraria de la que se esperaba: el ejército es barato y el Estado es caro. Dágata no tiene un problema de gasto militar. Tiene un problema de siete de todo.
2 · Lo que produce el Reino
Un dagatense produce al año, entre lo que come, lo que vende y lo que le queda, unos 900 granos. que son catorce ruedas. Es poco y es lo normal: un peón cobra tres granos al día y trabaja menos días de los que tiene el año.
| Habitantes | 5.900.000 |
| Producto por cabeza y año | 900 granos ≈ 14 ruedas |
| Producto del Reino | 83 millones de ruedas ≈ 3.460.000 marcos |
Y aquí el dato que hay que tener presente antes de seguir: al año se acuñan tres toneladas de plata, unos setecientos mil ruedas. El Reino produce ochenta y tres millones de ruedas de valor y solo existen setecientos mil nuevos. Dos tercios largos de la economía dagatense no tocan moneda nunca: se paga en grano, en días de trabajo y en fiado. Eso no es pobreza, es falta de metal, y es distinto.
3 · Lo que se recauda
La Tasa Cierta, doce por ciento, igual en los siete ducados desde 846.
| Ruedas | Marcos | |
|---|---|---|
| Tasa Cierta sobre el producto | 9.960.000 | 415.000 |
| — de ello, en moneda | ~3.300.000 | 137.500 |
| — de ello, en especie y días | ~6.660.000 | 277.500 |
De lo que recauda cada ducado, la sexta parte sube a la Corona como tributo real. A eso el Rey suma las aduanas de frontera y de puerto —que la Ley de Portes no toca — y el señoreaje de la ceca.
| Corona | Ruedas | Marcos |
|---|---|---|
| Tributo real ⟨1/6 de lo ducal⟩ | 1.660.000 | 69.000 |
| Aduanas de frontera y puertos | 400.000 | 16.600 |
| Señoreaje de la ceca | 60.000 | 2.500 |
| Total de la Corona | 2.120.000 | 88.000 |
Ochenta y ocho mil marcos al año. Ésa es toda la caja del Rey de Dágata, y conviene tenerla en la cabeza porque explica media política del reino.
4 · Lo que cuesta el ejército
Sesenta y ocho mil efectivos no son sesenta y ocho mil hombres pagados. La mayoría es hueste de cuarenta días: obligación, no soldada.
| Cuántos | Coste unitario | Ruedas al año | |
|---|---|---|---|
| Permanentes ⟨Legión, compañías ducales, guarniciones, Guardia Real, Guardia de Caminos⟩ | 14.000 | 60 ruedas | 840.000 |
| Hueste llamada en un año normal, 40 días | 13.500 | 6 granos/día + víveres | 85.000 |
| Plazas, murallas, artillería, pólvora, remonta | — | — | 250.000 |
| Total | 1.175.000 ruedas · 49.000 marcos |
Cuarenta y nueve mil marcos, o sea el doce por ciento de lo que se recauda en todo el Reino. Un legionario cuesta seis granos al día y la comida: treinta y cuatro ruedas al año de soldada, dos jornales de peón. Un jinete cuesta el triple porque el caballo come, y por eso la Yeguada de Neviv vende a la Corona y por eso Cands, que no tiene ejército de tierra, es el ducado que menos gasta y más cobra.
Lo paga sobre todo el Duque, no el Rey: de esos cuarenta y nueve mil marcos, la Corona pone unos once mil —la Guardia Real, la Legión Escarlata, la Marina del Rey ⟨cuatro mil⟩, su parte del Vuelo del Rey ⟨novecientos, y los ducados ponen otros mil quinientos⟩, las seis Torres Vigía y la Guardia de Caminos— y el resto sale de los siete. Dicho de otra manera. el Rey manda directamente sobre 3.800 de los 68.000 efectivos, uno de cada dieciocho.
Parls gasta en sus diecisiete mil hombres más de lo que ingresa por la Tasa, y ésa es la frase que Garen Brénac dice en el Consejo cuando le tocan el impuesto: «bajadme el impuesto y os bajo la guarnición del Erial; decidme vosotros cuántas torres apago». No es una bravata. Es su contabilidad.
5 · Dónde se va el dinero de verdad
Aquí está lo interesante, y sale de una cosa sola: Dágata tiene siete de todo.
Cambiar el propio dinero — unos 34.000 marcos al año
Siete cecas baten ruedas con distinta ley: Méleni al sesenta y seis, Bisak y tres más al sesenta y cuatro, Ságata al sesenta y dos, Parls al cincuenta y ocho. Cada vez que un pago cruza una raya, alguien pone la diferencia, y ese alguien cobra por hacerlo: entre el dos y el cuatro por ciento, que es el oficio entero de los cambistas.
La cuenta hay que hacerla con cuidado, porque lo que se cobra no son ruedas: son cambios. Dos tercios largos de la economía no tocan moneda nunca, así que lo que pasa por metal son unos veintisiete millones de ruedas al año, y de eso la cuarta parte cruza alguna raya: siete millones escasos. Pero esos siete millones no se cambian una vez, se cambian cuatro. Dágata tiene siete ducados y ninguno es grande: un pago que sale de Bisak y muere en Parls cruza tres rayas por el camino, y luego el vendedor paga a su proveedor de otro ducado y vuelve a cruzar. La misma rueda paga el diferencial cuatro veces al año, y ahí está el número: veintisiete millones de cambios, al tres por ciento de media, unos treinta y cuatro mil marcos que desaparecen.
Dicho de otra manera, y es la manera que importa: lo caro no es que se mueva mucho dinero, es que el Reino sea pequeño y tenga siete cecas. Una ceca única no ahorraría tráfico; ahorraría los cuatro peajes que un país de este tamaño le cobra a su propia moneda por circular.
Dágata gasta casi tanto en cambiar su propia moneda como en su ejército entero. Nadie lo ha dicho nunca así en el Salón de los Siete Tronos, y el día que alguien lo diga con la cuenta delante. la ceca única deja de ser una idea rara.
Los portazgos — unos 36.000 marcos de rozamiento
Diecinueve casetas arrendadas a nueve años. Los Duques ingresan por arriendo unos veintitrés mil marcos, y los arrendatarios sacan de los caminos alrededor de vez y media eso. La carga se encarece un tercio y el Reino no gana nada con ello: lo que paga el arriero no llega al firme, llega al bolsillo del que pujó.
Las siete cortes — unos 90.000 marcos
Siete Casas Ducales manteniendo palacio, cocina, capilla, cetrería, música y séquito. Entre las siete se van noventa mil marcos al año, casi el doble del ejército y por encima de todo lo que ingresa la Corona.
La Feria del Vino Nuevo de Llágata es el caso puro: cinco días en que no se vende vino sino influencia, pagados por la Casa Ducal más pobre del Reino, y que Thesalia no discute jamás porque no puede permitirse parecer pobre.
Y siete de todo lo demás
Siete Casas del Cómputo, siete Tribunales Superiores, siete cuerpos de veedores de graneros, siete tesorerías y siete juegos de embajadas cortas entre ducados. Nada de eso es corrupción y todo eso es duplicado. Puestos juntos valen más que el ejército, la ceca y las postas sumados.
6 · El presupuesto de la Corona, línea a línea
Sobre ochenta y ocho mil marcos.
| Concepto | Marcos | % |
|---|---|---|
| Las ochenta y tres postas ⟨15 almas y 12 caballos cada una⟩ | 13.800 | 16 % |
| Guardia Real, Legión Escarlata, Marina del Rey, Vuelo del Rey, Torres Vigía y Guardia de Caminos | 11.000 | 12 % |
| Gabinete, Escribanía, archivos y embajadas | 8.500 | 10 % |
| Gran Tribunal, Consejo de Jueces y los del lacre | 6.000 | 7 % |
| Ceca | 3.000 | 3 % |
| Calzadas y puentes | 11.000 | 13 % |
| Casa del Rey | 14.000 | 16 % |
| Reserva y extraordinarios | 20.700 | 24 % |
Dos cosas saltan a la vista.
Y la reserva de veintidós mil marcos es lo que hace imposible la Ley de Portes. Comprar los arriendos de portazgo vivos —unos doce contratos con seis años de plazo medio a mil doscientos marcos el año— cuesta ochenta y seis mil marcos: el presupuesto entero de la Corona de un año, o cuatro años de reserva completa. La reforma no muere votada. Muere en una suma, y ésa es la suma.
7 · Cands, y por qué el Reino es más rico de lo que parece
Todo lo anterior sale de la tierra. Cands no vive de la tierra.
La costa occidental es el paso más movido entre los continentes poblados: por ahí entran los enanos de Khazadorn, los altos elfos, y la mercancía de los reinos de ultramar. Cands cobra por eso un derecho propio y anterior a la Tasa Cierta, el diezmo del puerto: una décima parte del valor de lo que se desembarca.
| Cands | Ruedas | Marcos |
|---|---|---|
| Diezmo del puerto | 900.000 | 37.500 |
| Tasa Cierta de su ducado | 1.100.000 | 46.000 |
| Presas declaradas buenas ⟨quinto del Duque⟩ | 140.000 | 5.800 |
| Total | 2.140.000 | 89.000 |
El ducado de Cands ingresa, él solo, tanto como la Corona entera. Y como no mantiene ejército de tierra —tiene corsarios con patente, que se pagan solos con las presas —, casi todo eso le queda libre.
Eso reordena el tablero entero. Cands no aplaza las reformas por pereza: aplaza porque le va bien así, y la Ley de Portes es la única que le gusta porque abarata lo que reparte tierra adentro sin tocarle el diezmo del puerto. Y Halric Garthain nunca ha votado en contra de nada porque no le hace falta: el que tiene el dinero no necesita ganar la votación.
Dágata es un reino rico con un Rey pobre, y ésa es, en una frase, la razón de las cuatro reformas de Valdrik.
8 · Lo que no sé y habrá que decidir
Las cifras de arriba son órdenes de magnitud construidas hacia atrás desde tres números firmes —el doce por ciento, los tres granos de jornal y los sesenta y ocho mil efectivos— y cuadran entre sí. pero hay tres cosas que me he inventado y conviene que se sepa cuáles.
El producto por cabeza ⟨900 granos⟩ es una estimación. Si se sube a mil doscientos, todo lo demás sube un tercio y el argumento no cambia.
La sexta parte del tributo real no estaba escrita en ninguna parte. Es la pieza que hace que la caja del Rey salga pequeña, que es lo que el canon exige políticamente. Si se sube a un cuarto, el Rey deja de ser pobre y hay que reescribir por qué necesita a Méleni.
El diezmo del puerto de Cands tampoco estaba escrito. Es lo que hace rico a Cands sin darle tierra ni soldados, y es lo que traduce en dinero lo que ya se decía de él.
Lo que no se sabe
Quién manda cuando no manda nadie. Tres Reyes han muerto en el cargo, y la vez que el trono estuvo vacío diecinueve meses Parls se quedó con dos condados.
Qué le cuesta el Reino a cada ducado. Las cuentas están, y cada ducado las lee a su manera.
Y adónde van las reformas. La Ley de Portes está en el orden del día de la Asamblea de otoño, y Méleni ha votado a favor sin decir una palabra.