V · El Atlas

Galendria, el espejo

No tiene rey y no tiene nobleza. Galendria es una república de gremios que llevó hasta el final la idea que Dágata dejó a medias: si el libro de un gremio hace prueba en un juicio, el libro también vota. Es el único vecino de Dágata con frontera de tierra, el único con el que ha habido guerra y el único con el que se puede discutir en serio. Cada uno de los dos reinos mira al otro y ve lo que le falta.

41 gremios · 1 Cámara · 0 reyes Cada gremio tiene tantos votos como asientos hizo el año anterior. Dicho sin adornos: en Galendria se vota comprando.
Dónde
Al este de Dágata, pasada la sierra de La Muralla. Eldoria al norte, Tyrondir al sur, Valandor al este
Capital
Oberna, al pie del único paso
Gobierno
La Cámara de los Libros, cuarenta y un gremios
Vive de
La mejor tierra del centro: grano. Paño teñido y manufactura fina
Le falta
Mar. Todo lo que quiere mandar al Gran Océano cruza Dágata o rodea medio continente
Templo mayor
El Salón de los Mil Oficios, a Tirian
Con Dágata
El Pacto del Río Inverso, de 653 d.F.Ll.

La tierra

Un llano ancho y fértil, el llano galendrio, entre la sierra de La Muralla al oeste, la linde de Eldoria al norte y las colinas de Tyrondir al sur. Es la mejor tierra de labor del centro de Valdrinia, y se nota en todo: en lo que come la gente, en lo que cuesta una fanega y en lo que Galendria le vende a Dágata cada otoño. Hay más de doscientas cincuenta aldeas en el llano, y el mapa de Dágata las tuvo durante un tiempo por suyas.

Por el llano corre el Trébano, que nace en el interior y va hacia poniente, hacia la sierra, y se mete debajo de la montaña por un sumidero y no vuelve a salir. Es el único río grande de Valdrinia que va de la llanura a la montaña, y por eso lo llaman el Río Inverso. En la esquina del noroeste, donde el Erial Rojo cruza La Muralla por encima y se come un pedazo de llano: la mitad galendria de la cicatriz, de la que en Oberna no se habla.

La Cámara de los Libros

En Dágata un gremio es gremio porque su libro hace prueba en juicio. Galendria sacó la conclusión que Dágata no quiso sacar: si el libro prueba, el libro manda. En la Cámara de Oberna hay cuarenta y un gremios inscritos, y cada uno tiene tantos votos como asientos hizo el año anterior en su libro. El que más compra, vende, teje o presta, más vota.

La Cámara se reúne dos veces al año, en la Abierta y en la Recogida, y la preside un Tenedor de Libros Mayor que eligen los gremios por un año y que no puede repetir hasta pasados tres. No tiene más poder que el de llevar el orden del día, y ése es mucho: lo que no entra en el orden del día no se vota.

De ahí salen las dos caras del país. En Dágata no hay techo de dinero y sí techo de voz: un plebeyo compra toda la tierra que pueda pagar y no puede comprar una baronía. En Galendria es al revés: cualquiera puede llegar a votar si le va bien el negocio, y el que no consta en ningún libro no existe. No pleitea, no hereda y no reclama. Los pobres de Dágata están mandados; los de Galendria están fuera.

Las ciudades

Oberna
La capital, al pie del paso, donde baja el camino de Dágata. La Cámara de los Libros y el Salón de los Mil Oficios están en la misma plaza, y en el Salón se reúnen los gremios cuando no se reúne la Cámara: es el templo con más gente dentro de todo el continente y no tiene un solo sacerdote a jornada completa. Oberna es ciudad de escribanos, cambistas y posadas, porque todo lo que entra y sale de Galendria hacia el oeste pasa por ella.
Trébano
La segunda ciudad, río arriba, en la orilla del río que le da nombre. Es la del grano: los silos, el mercado de otoño y la Lonja, donde se fija el precio de la fanega para medio centro de Valdrinia.
Cálvera
La de los tintes, aguas abajo de Trébano. El río sale de allí de tres colores según el día de la semana, y el gremio de tintoreros es el que más votos tiene en la Cámara desde hace cuarenta años. El paño teñido que un galendrino lleva puesto sale casi todo de aquí.
Las Cuatro Anegadas
Las cuatro comarcas del bajo Trébano que se inundaron entre 649 y 652, cuando el sumidero se atascó. Se recuperaron, y siguen siendo las que votan la guerra cada vez que se habla de Dágata.

Cómo se vive

Se distingue a un galendrino a diez pasos: va teñido, con prenda corta hasta la cadera, gorro y no capucha, hebillas en vez de nudos, y afeitado. Habla común occidental con las vocales abiertas y cuenta en voz alta cuando paga.

No hay siervos, ni hombres de nadie, ni hueste. Hay contratos. Un galendrino no pregunta de quién eres sino en qué libro estás, y la respuesta dice todo lo demás: de qué vives, cuánto votas, y si se te puede fiar. Estar inscrito cuesta una cuota al año y un aval, y perder la inscripción es la peor desgracia que le puede pasar a alguien, peor que la pobreza, porque la pobreza con libro todavía pleitea.

La religión es la de Tirian, el dios de la comunidad y del arte que cura, y se reza en el mismo sitio en que se vota. A los galendrinos les parece lo más natural del mundo que culto y gobierno no se separen, y a los dagatenses les parece una blasfemia o una genialidad, según el día.

El que llega de fuera

Un forastero no está en ningún libro, así que en Galendria no existe hasta que se inscribe. En el Portillo de Oberna hay un Libro de Paso: se paga, se firma y vale una estación. Con él se puede comprar, vender, alquilar una cama y pleitear por lo que se compró. Sin él se puede estar, pero nada de lo que se firme vale. Un dagatense que ha vuelto de Oberna vuelve con ideas; hay tres o cuatro en Dágata que dicen en voz baja que la Cámara de los Libros es el futuro.

Cómo se defiende

Con dinero. Galendria no tiene hueste y se paga a quien pelee: compañías de a sueldo, con capitán, contrato y libro propio, como cualquier gremio. Forman cuadros de pica larga, que exigen instrucción y la tienen porque cobran por tenerla, y en Dágata, donde la línea lleva lanza corta y escudo, lo miran con envidia y con desprecio a partes iguales. La guerra de 649 se decidió por hambre y no por batalla, y los galendrinos aprendieron de ella que una compañía se paga, y un invierno no.

El paso y el sumidero

El único paso de montaña entre los dos reinos tiene dos nombres, y ningún lado usa el del otro: en Dágata es el Paso de Vigía Naciente; en Galendria, el Portillo de Oberna. El Pacto del Río Inverso lo nombra doce veces, y las doce le llama «el paso», a secas. Se sube en cuatro horas y se baja en tres, el doble con carro, y con nieve, entre la Larga y la Cerrada, no se cruza.

El Pacto no habla de fronteras: habla de agua. La boca del sumidero es de los dos, se limpia una vez al año a medias y cualquiera de los dos reinos puede mandar a alguien a mirar sin avisar. Cada Estación V baja una cuadrilla de dieciocho hombres, nueve de cada lado, que se conocen todos y llevan generaciones haciéndolo. Es el tratado más raro del continente y el que mejor aguanta, porque a los dos les cuesta más romperlo que cumplirlo.

Lo que va y viene

Galendria mandaGalendria compra
Grano, sobre todo en los años malos de DágataHierro dagatense
Paño teñido de CálveraSal, y pescado salado
Manufactura fina, herraje, vidrioY sobre todo paso al Gran Océano, por Dágata
Remedio de botica con el sello de su gremio, que garantiza la dosis

La embajada de Galendria en Llágata es la más antigua de Dágata, de 655 d.F.Ll., y la lleva desde hace veintiséis años el legado Aurio Vendell, que habla común occidental sin acento y conoce la política dagatense mejor que algunos dagatenses. La de Dágata en Oberna la pagan a medias los gremios de arrieros y cambistas, y eso quiere decir que el embajador del Rey en Galendria le debe el sueldo a dos gremios.

Lo que no se sabe

Quién atascó el sumidero. En 649 un desprendimiento del lado dagatense estranguló el Trébano y anegó cuatro comarcas. Galendria sostiene que se hizo a propósito para forzar un precio de paso; Dágata, que se cayó una montaña. Las dos cosas pueden ser verdad y no se ha probado ninguna.

Qué cuenta Galendria del Rojo. En su versión fueron ellos los que lo hicieron volverse en SEL 400, y le dan otro nombre. Nadie en Oberna ha querido enseñar el documento, y nadie en Llágata lo ha pedido.

Y adónde va el agua. El Trébano entra en la roca y no sale a este lado. En Dágata hay tres fuentes que alguien ha dicho que son él, y ninguna se ha comprobado.

El Libro de Eleina 2026-09-25 Aviso legal El reglamento vive aparte, en Umbral
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