III · Los Pueblos

Las escrituras

Escritura no es lengua. Un silvano que habla común occidental sin acento puede no saber leerlo, y un escribano de Ságata con veinte años de sentencias encima no lee ni una palabra de las que la Cámara Grabada de Méleni talla en la roca. Hay doce escrituras en uso, tres de ellas rúnicas, y dos de esas tres tienen exactamente la misma forma sin que nadie sepa por qué.

49 runas en 7 familias de 7 · dos veces Las Skarn de los enanos y las Sornu-Skarn de los esfixies. Ni el origen, ni el continente, ni la fuente de su magia tienen nada en común.

Las doce

EscrituraDe quiénLo que tiene
Común occidentalEl centro de ValdriniaLa que se supone cuando algo está escrito y nadie dice en qué: un juicio, un contrato, un albarán, un bando
NorjarskaEl norte humanoPréstamos suyos hay hasta en el acento de Parls
SolaranEl sur humanoVersificada. Abre puertas
HisenariEl este humanoIdeográfica, hasta quince mil caracteres
HalflenSemielfosInventada a medias: westeran, élfico y lo suyo
AelinorAltos ElfosCada runa lleva un eco del nombre verdadero, y escribir mal decolora la tinta
TalindrelSilvanos—
UmbralinElfos Oscuros—
Runas SkarnEnanosCuarenta y nueve en siete familias de siete. Nunca en pergamino: piedra, metal o hueso
Runas Sornu-SkarnEsfixiesTambién cuarenta y nueve en siete familias de siete
Gurt-kharOrcos y goblinsPoca cosa, y casi toda órdenes
Idioma de la MagiaLas universidadesEltharin antiguo. Todo grimorio serio está en él

El común, la norjarska y el solaran se parecen lo justo para que quien lee una reconozca las letras de otra y no entienda ni una palabra. Da un rato de mirar el papel sabiendo que no se va a poder. El hisenari no se parece a nada: son caracteres, hasta quince mil. Y el auraní no se escribe.

La coincidencia de las runas

Es la más rara del mundo y probablemente la que más da. Los enanos tallan la Veta de Murnos en cuarenta y nueve runas repartidas en siete familias de siete funciones. Los esfixies escriben su lengua en cuarenta y nueve runas repartidas igual. Los dos pueblos no tienen origen común, ni continente, ni fuente de magia, y el Pulso de Nucro no es la Veta.

Hay tres explicaciones que circulan y ninguna tiene prueba. Que alguien les dio a los dos la misma plantilla antes de que existieran, y el candidato obvio es Arcazet, que tejió la magia dentro de todas las cosas. Que los esfixies la copiaron, y en ese caso alguien les enseñó runas enanas antes de la Gran Guerra. O que las cuarenta y nueve no son un invento de nadie sino algo que está en el mundo, como los siete colores del arcoíris, y que cualquiera que talle con cuidado acaba encontrando. Nueve de las cuarenta y nueve no las talla ningún mortal, y eso apunta a la tercera. Están en El Torrente.

Quién lee

Menos de los que parece. En Dágata lee de corrido uno de cada veinte adultos, y uno de cada nueve sabe firmar y leer una cifra. La escuela del concejo es gratis y no va ni un tercio de los que podrían, porque un crío de siete años que espanta pájaros trae dos granos al día a una casa que gana nueve. Fuera de las poblaciones con escuela no lee nadie.

Hay tres escalones que se reconocen en cualquier sitio. El que no lee reconoce su nombre escrito y firma con una marca, que ante escribano vale igual que una firma. El de cuentas firma, lee una cifra, un albarán, un lacre, un nombre y los rótulos de un mapa, y no una carta: es el sargento que lleva su centena en una tarja de avellano, y es media Dágata. El de corrido lee y escribe cualquier cosa en la escritura que conozca.

Dos pueblos rompen la cuenta. Todo enano lee las runas Skarn, venga de donde venga, porque el que no las lee no puede leer las paredes donde están sus muertos; en Méleni leen runa nueve de cada diez, y muchos de ésos no leen un contrato humano. Y todo Alto Elfo lee el Aelinor, y con él el común occidental: ocho mil años poniéndolo todo por escrito, y el que aprende a leer no se queda a medias.

Lo que se escribe y dónde

Los enanos no escriben en pergamino nunca, y por eso sus archivos son galerías: el Archivo Skarn-Madre de Doryn-Khaerud, al que se baja por una escalera de cuatro mil años. Los altos elfos cantan lo que importa antes de escribirlo, y lo que escriben mal se les decolora. Los auraníes no escriben: los wairohn recuerdan. Los orcos no escriben casi nada, porque no tienen casi nada que no sea una orden. Y desde hace poco hay en Dágata una máquina de tipos, la de Bródega, que imprime en una tarde un libro que se tardaba un año en copiar, y el clero de Arcazet todavía no ha decidido qué pensar de ella.

Lo que no se sabe

Por qué las runas son iguales. Ya está dicho arriba y hay que repetirlo, porque es la pregunta abierta más grande de todas las que hay en este libro sobre los pueblos.

Qué pasa si se escribe mal el Aelinor a propósito. La tinta se decolora cuando la runa no lleva el nombre verdadero. Nadie ha contado qué pasa si se escribe mal un nombre verdadero sabiendo cuál es.

Y cuánto se ha perdido del auraní. Un habla que sólo existe en la memoria de unos pocos pierde algo cada vez que muere uno, y nadie sabe cuánto queda.

El Libro de Eleina 2026-09-25 Aviso legal El reglamento vive aparte, en Umbral
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